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Jesús tiene autoridad para vencer sobre las fuerzas de la oscuridad de Satanás y para protegernos a nosotros de todas sus trampas y engaños.
En este pasaje de la vida de Jesús junto a sus discípulos, ellos se espantan y se sienten sobrecogidos, no por la gran tormenta que enfrentaron, sino por el gran poder de Jesús. Es una regla natural que quién hace algo lo controla, por eso Jesús controla el viento y las olas porque él tiene poder sobre lo que ha creado.
Aunque a veces parezca imperceptible o insignificante, Jesús nos promete que su reino no solo se establecerá por completo sino que será lo más grande.
Mientras más revelación de Cristo tengamos, mas nos invita el Señor a compartirla. Si sembramos continuamente, El nos va a dar más por ser buenos mayordomos. No hay responsabilidad y oportunidad más hermosa que utilizar bien las palabras, las enseñanzas y los recursos del cielo.
El texto de Marcos 4:1-20 siempre se ha llamado: "La parábola del sembrador". Pero, en realidad Jesús se refiere de manera más profunda a la tierra donde el sembrador siembra. La tierra es el corazón y la enseñanza es que si no tenemos el corazón correcto la Palabra de Dios, que es la semilla, no puede crecer.
La conclusión a la que lleguemos sobre la persona de Jesús es determinante en nuestra vida, en el siguiente pasaje vamos a ver cual es la mejor conclusión a la que podemos llegar.
Jesús hablaba con su Padre en todo momento: para tomar decisiones, para ser fortalecido en su Espíritu y para tener misericordia. Todo esto esta disponible para los hijos de Dios, quienes muchas veces andamos débiles y perdidos por no practicar el gran regalo de la oración.
El ministerio de Jesús tenía un movimiento determinado. Él primero fue a los judíos y luego a los gentiles. El pasaje que vamos a estudiar en Marcos 3:7-12 nos muestra una transición del ministerio de Jesús. Las autoridades determinan quitarle la vida y Él tiene que ministrar con esto en mente.
Jesús le ofrece a los judios del momento, y a nosotros hoy, 2 caminos. Uno es la vida (Él mismo) y el otro es la muerte. Si elegimos la vida, entonces la obediencia de la Ley de Dios en gracia brotaría de un corazón agradecido y gozoso.
El Shabbat fue hecho para el hombre y no el hombre para el Shabbat. Este mandamiento era un principio divino para el descanso, no para la rigidez como muchas veces se piensa, y se ve como una carga.
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