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La salvación que Jesús nos ofrece no hace distinción de personas. Sin embargo, sí hay algo que cautiva Su corazón de una manera especial, y eso es nuestra fe.
Hay muchísimas cosas que hacemos por tradición, sin pensar en el corazón que hay detrás de estas. El pasaje de hoy demuestra que no es importante cumplir con reglas humanas, si no con la ley de Dios, que trae libertad. No nos apeguemos a tradiciones huecas, si no a tradiciones que Dios ha diseñado para el crecimiento de sus hijos.
Es importante definir si creemos que Dios ejerce un control extensivo, continuo y soberano sobre todos los aspectos de su creación.
Cuando Jesús permite las pruebas en nuestra vida, en vez de llenarnos de temor, debemos tener ánimo porque podemos estar seguros de que Él estará con nosotros. Al final de la prueba, lo habremos conocido mejor.
Jesús multiplica panes y peces para diez mil personas. Pero, lo interesante es que Él pone a sus discípulos a repartirlos. Nuestros "panes y peces" en nuestras manos no son mucho; en las manos de Jesús son todo.
Este pasaje nos advierte sobre la gravedad y las atrocidades de nuestra naturaleza pecaminosa y lo que esta puede producir; para que luego corramos a Cristo desesperadamente para ser rescatados al contemplar nuestra condición.
Después de entrenar a sus discípulos por alrededor de 18 meses, Jesús decide mandarlos a predicar y expulsar demonios. Jesús los envía a hacer exactamente lo que Él hacía. Su popularidad era muchísima y había muchísimo trabajo para proclamar el Reino de los Cielos. Por eso, se empieza a multiplicar dejando claro que debían de hacer sus discípulos, ahora Apóstoles.
Pareciera que es un mal común no poder brillar en nuestras casas y con nuestros seres más cercanos. Esto mismo le sucedió al Maestro, fue rechazado en Nazaret, su pueblo de crecimiento y por ese rechazo no pudo hacer milagros.
La Biblia en el libro de Apocalipsis capitulo 21, comienza a describirnos como va a ser nuestro estado eterno. En este sermón vamos a estudiar cómo va a ser ese cielo nuevo y esa tierra nueva.
El ser humano no solo necesita que Dios trabaje en lo que está doblado sino también que traiga algo nuevo. Las 2 palabras de nuestro título son muy importantes porque sanar a alguien con una gran enfermedad es restaurarla y darle su vida de vuelta a otra persona es renovarla. En este poderoso pasaje Jesús continua enseñándonos que no solo es rey sobre la naturaleza sino también sobre la enfermedad y la muerte.
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