Grabo este podcast el 3 de mayo, Día Mundial de la Libertad de Prensa, una reivindicación que hoy, más que nunca, está vigente. Por eso recurro de nuevo a Chaves Nogales. Titulo este capítulo siete: La dignidad en la derrota y la precariedad
Gran parte de su obra final fue escrita desde el exilio, con escasos recursos y bajo la sombra de la persecución. Nunca vendió su pluma al mejor postor, a pesar de las dificultades económicas.
* Vigencia: Su ética profesional frente a la adversidad es un referente para el periodismo actual, que a menudo se enfrenta a crisis de modelo de negocio y presiones externas. Chaves es el ejemplo de que la integridad es el activo más valioso de un comunicador.
CABECERA
Para este nuevo episodio sobre Manuel Chaves Nogales, exploraremos la faceta más heroica y, a la vez, más amarga de su trayectoria: su capacidad para mantener la integridad profesional y la dignidad moral mientras vivía en la precariedad del exilio y bajo la constante amenaza de muerte.
Chaves Nogales pasó de ser uno de los periodistas mejor pagados de España, con un sueldo de 3.000 pesetas mensuales en el diario Ahora, a vivir en la indigencia del exilio. Al salir de España en noviembre de 1936, se instaló en un modesto hotelito de un arrabal parisino (Montrouge), rodeado de otros “desarraigados” víctimas de los totalitarismos. A pesar de las dificultades económicas —su hija Pilar recordaba que tuvieron que vender muebles y lámparas para sobrevivir—, Chaves se negó a vender su pluma. Mantuvo lo que él llamaba una “ciudadanía española puramente espiritual”, de la que ni los “blancos” ni los “rojos” pudieran desposeerle.
. En Londres, trabajó de forma frenética para múltiples medios latinoamericanos, a menudo sufriendo porque los pagos tardaban meses en llegar, lo que le sumía en una constante estrechez económica
Su ética no era una pose intelectual, sino un riesgo físico real. Chaves confesó que, antes incluso de la guerra, los fascistas habían acordado asesinarlo como medida preventiva, mientras que los revolucionarios también le consideraban “perfectamente fusilable”
En 1940, la Gestapo fue a buscarle a su casa de París, obligándole a una huida desesperada hacia Londres
La saña del régimen franquista contra su integridad fue tal que, ocho días después de su muerte en 1944, el Tribunal Especial para la Represión de la Masonería y el Comunismo le condenó a doce años de prisión e inhabilitación absoluta perpetua
Fuente: Sus últimas palabras recogidas por Antonio Soto (1944)
“Hasta ahora no se ha descubierto ninguna forma de convivencia humana superior al diálogo, ni se ha encontrado un sistema de gobierno más perfecto que el de una asamblea deliberante... es decir; la paz, la libertad, la democracia. En el mundo no hay más. [...] Si los españoles abusan alguna vez de la libertad, démosles más libertad aún. Los males de la libertad solo con libertad se curan”.
La independencia tiene un precio: Chaves demuestra que la fidelidad a la verdad a menudo conlleva la soledad y el ostracismo
. En un mundo de “periodismo de bando”, él es el referente de la “Tercera España”.
La integridad frente a la crisis del modelo: Mientras hoy el periodismo sufre presiones por el modelo de negocio, Chaves nos recuerda que “nadie puede sustituir al periodista como mediador entre la realidad y el lector” si este mantiene su rigor y honestidad
El periodista como “primer borrador de la historia”: Su legado es una lección de cómo contextualizar lo que se ve para que se entienda, sin caer en la banalidad de las tecnologías o las modas pasajeras
---- Aprovecho para hablarles del antes mencionado, Antonio Soto.
Antonio Soto fue un periodista gaditano y uno de los amigos más íntimos y leales de Manuel Chaves Nogales, con quien mantuvo una relación fraternal desde 1920
. Ambos compartieron una trayectoria profesional paralela, siendo compañeros en la redacción del Heraldo de Madrid y, años más tarde, coincidiendo nuevamente en el exilio en Londres
En la capital británica, Soto desempeñó un papel crucial tanto en la vida personal como profesional de Chaves:
Compañero de exilio y trabajo: Soto trabajó junto a Chaves en la agencia Atlantic-Pacific Press Agency (APPA) y vivió en el mismo bloque de apartamentos que él, en Russell Court
Testigo de sus últimos días: Fue una de las dos únicas personas (junto a Frances Kaye) que acompañó a Chaves Nogales durante su enfermedad y muerte en un hospital privado de Londres en mayo de 1944
Albacea de su palabra: Tras la muerte del cronista, Soto fue el responsable de redactar y radiar su necrológica a través de la BBC el 9 de mayo de 1944
En este histórico mensaje, Soto inmortalizó el testamento espiritual de su amigo al transmitir sus últimas palabras: “Si los españoles abusan alguna vez de la libertad, démosles más libertad aún. Los males de la libertad solo con libertad se curan”
Soto mantuvo correspondencia con el hermano de Manuel, José (Pepe) Chaves Nogales, a quien relató con crudeza y ternura las circunstancias del fallecimiento, confesando que no tuvo el valor de verlo morir en el quirófano
Se encargó de recoger las pertenencias de Chaves para enviarlas a España, incluyendo su máquina de escribir y sus papeles, aunque estos últimos se perdieron en el trayecto o fueron requisados
Además de su labor periodística, Antonio Soto aparece vinculado a la obra más famosa de Chaves, ya que fue el apoderado del torero Juan Belmonte. Esta doble condición de periodista y hombre de confianza en el mundo taurino refuerza su importancia como pieza clave para entender el entorno humano que rodeó a Chaves Nogales en sus años de mayor esplendor y en su amargo final en Londres.
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