Como hemos aprendido la felicidad se gesta en nuestro interior, motivo por el cúal `las personas pueden llegar a controlar cognoscitivamente´ por lo que tenemos que aprender a entrenar a nuestra mente para percibir el mundo de una manera conveniente, agradecida y positiva, entre otras cosa, situación que parece fácil, pero que en la práctica, no se realiza de manera sistemática, pues continuamente estamos repitiendo viejos patrones.