En Texas, la policía ha gastado millones de dólares en una nueva herramienta para rastrear teléfonos. No se trata de una escucha telefónica. Además, no se necesita una orden judicial para hacer el rastreo. Se trata de un sistema de vigilancia poco conocido que se basa en datos comerciales recopilados discretamente de las aplicaciones cotidianas de los teléfonos inteligentes.
Si bien la herramienta de vigilancia y rastreo telefónico, conocida como Tangles, ha sido usada por años, las autoridades se niegan a revelar cómo ha contribuido, o no, a adelantar investigaciones, revela una investigación del Texas Observer.
Así que para hablar sobre el aumento del rastreo telefónico sin orden judicial, las empresas tecnológicas que hay detrás y las dudas que genera esta vigilancia, invitamos a la autora de la investigación, Francesca D’Annunzio, quien acaba de terminar su fellowship con el Texas Observer.