El capítulo toma como punto de partida el episodio de los discípulos de Emaús (Lucas 24): dos seguidores de Jesús que, decepcionados tras la crucifixión, huyen de Jerusalén. En el camino, un desconocido —que resulta ser el Jesús resucitado— se une a ellos sin que lo reconozcan.
A partir de esa escena, te lanzo tres preguntas de reflexión personal:
¿De qué problema o decepción estás huyendo tú hoy?
¿Cuál es tu propio "Emaús" (escapatoria)?
¿Puedes reconocer que alguien camina contigo incluso cuando estás en tu peor momento?