Jesús nos va a lanzar hoy un dardo directo al talón de Aquiles de nuestra generación. Mañana, en el Evangelio, nos advierte contra el peligro de vivir una fe de escaparate: «Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos». Nos pide que cuando ayudemos, cuando recemos o cuando hagamos un sacrificio, cerremos la puerta y lo hagamos en lo secreto.