Mucho se ha hablado, y mucho se ha escrito sobre la vida en París durante las primeras décadas del siglo XX. La capital francesa fue sin duda la ciudad del mundo con más actividad cultural, un lugar donde pintores, escritores, poetas, músicos, escultores y dramaturgos encontraron el ambiente ideal para revolucionar el arte. Hoy os contamos un relato situado en ese momento histórico tan especial, un relato que tiene como protagonistas al compositor Francis Poulenc y su amiga de la infancia Raymonde Linossier cuando no tenían ni 25 años. La relación tan particular entre estos dos artistas y amigos nos permite trasladarnos a la bohemia parisina por unos instantes y ver cómo se desarrollaba aquella efervescencia cultural desde la perspetctiva de dos jóvenes al inicio de sus respectivas carreras. Las traiciones, secretos, colaboraciones artísticas y dedicatorias mutuas en sus obras son el reflejo de una época, bastante diferente a la actual, en la que todo parecía posible y el límite de cada artista era su propia creatividad.