Venimos a ti Señor, con heridas de batalla, en busca de sanación espiritual. En un mundo donde se les da más importancia a sucesos banales, bienes materiales, y a una falsa vida de aparador que nos destruye por dentro. Un mundo que se aferra a alejar al hombre de tener una relación verdadera con Dios.
Une a las familias y sanas las heridas de los corazones que te siguen mi Señor.
Amen.