Es toda una casualidad que en un mismo partido se despidan un presidente y un árbitro, pero es lo que sucedió en el Real Sociedad - Sevilla de la temporada 1992-93. Aquel día, tras casi una década presidiendo la Real, Iñaki Alkiza recibió el homenaje del club y de los aficionados, recibiendo la insignia de oro y brillantes de manos de su hijo, Bittor. Y aquel día, Joaquín Ramos Marcos pitó su último partido, por elección propia en un Atotxa que estaba viviendo su última temporada en activo. Y aquel fue el último día en el que Donostia vio jugar a Diego Armando Maradona. Para completar el homenaje, la Real ganó, 1-0, con gol, no podría ser de otro, de Bittor Alkiza.