En medio de los apagones físicos y espirituales de esta vida, Cristo sigue siendo la luz verdadera que no se apaga. Su Palabra nos guía, nos sostiene y nos llama a resplandecer.
En medio de los apagones físicos y espirituales de esta vida, Cristo sigue siendo la luz verdadera que no se apaga. Su Palabra nos guía, nos sostiene y nos llama a resplandecer.