Emily en Paris es la definición exacta y precisa de un “Guilty Pleasure”, un placer culpable, esa serie que sabes que es mala, que no vale nada y que tiene momentos sonrojares pero que no puedes dejar de ver porque engancha, divierte y aunque te avergüence decirlo: te gusta.
Es estereotipada, tonta y sin pies ni cabeza. Pero a la vez es entretenida, divertida, simpática con una banda sonora entretenida y llena de gente guapa. Y porque no decirlo es “très chic”.
El nombre detrás de todo este proyecto es Darren Star que es el hombre detrás de Sensación de vivir, Melrose Place y Sexo en Nueva York. Así ya sabes de antemano un poco a lo que vas, nada sesudo o realmente inteligente ni lleno de giros. No. Es fácil, sencillo, bonito, buen vestuario y de consumo rápido. Tiene reflexiones de patio del colegio vergonzosas de “la vagina no es masculina” como aquellas de Carrie en Sexo en NY. Igual de pretendidamente profundas pero que no lo eran.
La serie ha sido catalogada como ofensiva por parte de la crítica francesa porque procrea los estereotipos y de eso hay mucho aquí, pero están hechos con amor. Creo que son los franceses haciendo de franceses una vez más y promoviendo ellos los estereotipos porque casi veo más ofensivo el de la americana gritona pensando que va a cambiar el mundo con su “punto de vista con la camisa de la Torre Eiffel y diciendo cosas como “La ciudad entera se parece a Ratatouille”.
Todo en la serie está estereotipado: la jefa “mala y antipática”, el compañero de trabajo gay obligatorio que cumple con el rol además de negro obligatorio en la serie, la amiga que aparece espontáneamente siempre que se la necesita y que también cumple con la cuota asiática obligatoria,
Es una serie que desde el principio no se ve realística, que está llena de clichés y que es puro escapismo televisivo, de hecho es todo muy cursi por momentos e increíblemente básico (el anuncio sexista parece una reflexión de hace 20 años y no del mundo en el que vivimos hoy en día).
Pero, dicho lo cual, en 2020 y tal y como van las cosas es exactamente lo que necesito. Una serie rápida, absurda, divertida, amable, para no pensar y con capítulos de 25 minutos. Lily Collins está lo suficientemente efervescente en el papel y te contagia el desenfado absurdo de todo el proyecto.
¿Es Emily en Paris buena? No ¿Es divertida y entretenida en su absurdez? Mucho.