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Ahora que la guerra de Ucrania ha llegado a ser sietemesina, estamos viendo que en realidad se está viviendo una suerte de Guerra Mundial en cámara lenta. Una guerra en la que, por cada combatiente caído en combate en ese territorio, ya hay decenas de miles de otras víctimas caídas en la miseria en todo el resto del mundo.
Todo hace prever que en este invierno en la pobreza y la incertidumbre las naciones de la Unión Europea comenzarán a reaccionar contra la estrategia de las brutales sanciones anti rusas que han traído en realidad sufrimiento sobre Europa. Estados Unidos está en peligro de quedarse solo
Tal como en el derrumbe de todos los imperios anteriores, vemos cómo, antes de morir, el imperio entra en descomposición. Como si se pudriera en vida. Fíjese Ud., por ejemplo, que la capital del Imperio Español, Madrid, llegó a ser la ciudad más hedionda de toda Europa, justo cuando acá en Chile ganábamos nuestra Independencia, el 18 de septiembre
El jueves pasado, la agencia noticiosa estadounidense AP, Associated Press, publicó un extenso artículo revelando cómo el gobierno de Estados Unidos, pese a las terroríficas sanciones contra la actividad económica de Rusia, en realidad ha seguido haciendo importaciones de productos rusos al país, por un valor de más de mil millones de dólares mensuales. O sea, más de 6 mil millones de dólares hasta la fecha.
Se ha mencionado en forma cada vez más insistente la posibilidad de que la OTAN se atreva a declarar abiertamente la guerra contra Rusia. Y se sabe que ello, absolutamente, sería respondido por Rusia con sus misiles hipersónicos dotados de cargas atómicas y prácticamente imposibles de interceptar. Es decir, sería el comienzo del final del mundo que conocemos.
Los hechos concretos, uno tras otro, siguen mostrando que el imperio del derecho y la inteligencia, a través de las Naciones Unidas, sólo podía sostenerse con el apoyo de la Cortina de Hierro y la Guerra Fría. En estos momentos las Naciones Unidas no son más que una pálida sombra de la vigorosa unión que, en sólo 50 años cambió para bien la situación política mundial, puso término al desvergonzado colonialismo de las potencias europeas, y puso a la educación y la inteligencia en la categoría de riqueza esencial de las naciones. ¿Será que el mundo necesita resucitar una guerra fría y una cortina de hierro, para que la inteligencia vuelva al poder mundial, en vez de la codicia y las ambiciones racistas que están predominando en la actualidad? ¿Será que una vez más la China y Rusia obligarán al mundo a preferir la inteligencia?
¿Cuál fue el propósito verdadero de la diputada Nancy Pelosi para lanzarse a hacer una gira belicosa, claramente militarista y anti-China, desafiando al gobierno de su propio partido, de su propio país y a los más altos responsables de la estrategia y las relaciones internacionales de EEUU?
El 28 de julio alcanzaremos “The Overshoot” o “Sobregiro”, donde a nuestro planeta se le acabarán los fondos para cubrir los gastos anuales de la humanidad. O sea, a partir de jueves próximo todo el gasto de recursos biológicos, animales y vegetales que consumamos, será mayor que la capacidad planetaria de reponer ese consumo. Todo lo que consumamos hasta el 31 de diciembre lo quedaremos debiendo, con la esperanza de que más adelante la producción natural de alimentos pueda quizás aumentar.
Se ha calculado con bastante exactitud que cada ser humano emite diariamente algo más de 700 gramos de dióxido de carbono. Es decir, sólo con nuestra respiración los 8.000 millones de seres humanos que nos estamos apretujando en el planeta Tierra emitimos a la atmósfera 5.600 toneladas de gas con efecto invernadero.
Según la opinión casi unánime de los inversionistas que manejan el flujo monetario mundial, ese aumento no es realmente un aumento del valor del dólar, sino del “precio” del dólar como mercancía. La oferta de dólares a la venta sigue siendo la misma mientras no haya emisiones inorgánicas.
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