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Las personas, individualmente pueden ayudar en la lucha contra la polución y el cambio climático, pero que la mayor parte de la polución la producen las grandes industrias, especialmente las industrias químicas y, fíjese Ud., las industrias de productos a la moda, que van desde autos hasta calzoncillos, desde computadoras y teléfonos hasta marcas de cerveza, y desde maquillaje hasta biquinis y relojes.
Ud. ya podrá sacar cuentas del volumen de miles de millones de dólares que se engulle ese oscuro mundillo de burócratas, financistas y expertos en lobby político, todos vinculados con el magnífico negocio de la guerra ¿Por qué esas sabandijas podrían querer que las guerras terminen? Después de Ucrania, ya se están perfilando otras cuantas guerras, posiblemente más grandes
¿Quién perdió la Guerra de Ucrania?... ¿Quién parece estar ganando con el final de la guerra de Ucrania? Claramente, los perdedores son muchos, y los ganadores también son muchos. Al parecer, el tiempo de los imperios militarizados ya pasó. Y pareciera que el futuro económico y político internacional se centrará no ya en una potencia dominante sino en agrupaciones geográficas o económicas de naciones afines, las cuales a su vez podrán vincularse equilibradamente entre sí, en todo el planeta
¿Cómo es que todos esos grandes medios han aceptado actuar como meros vehículos de propaganda militarista, haciendo caso omiso de las contradicciones, las mentiras y los ocultamientos escandalosos de tremendas verdades?
Al parecer al gobierno del presidente de Estados Unidos Joseph Biden le salió el tiro por la culata en su intento de rescatar la supremacía imperial global de su país.
Esta penosa guerra militar de Ucrania es apenas un episodio de otra guerra mundial sin militares ni bombas, pero en la cual todos tendremos que participar de una manera u otra, como combatientes planetarios o, por último, como peleadores en las trifulcas de nuestro pequeño barrio sudamericano
Pero por lo pronto la actual crisis de Ucrania sólo puede tener un efecto de turbio retroceso en contra de lo que el planeta entero está exigiéndonos como un inmenso ser vivo que no logra hacernos entender que está realmente moribundo. Todos los compromisos ecológicos están siendo traicionados bajo pretextos financieros y nacionalistas.
Si se configura una crisis militar tan intensa como podría llegar a ser la de los supuestos planes de Rusia de invadir Ucrania, ello le permitiría a EEUU recuperar su liderazgo ¿Será quizás eso lo que está defendiendo? No es fácil imaginar los posibles desenlaces de esta coyuntura, pero cada vez se está haciendo más visible la posibilidad que el derrumbe del dominio imperial de EEUU puede no implicar que haya otra potencia que ocupe su lugar, más bien se está aceptando la posibilidad de un mundo unificado en un transnacionalismo multipolar
Así, pues, volvemos a la pregunta básica: ¿Cui Bono? … ¿A quién le conviene? A Ucrania, a Rusia y a los países de Europa no les conviene la guerra, ni les convienen las amenazas de terribles sanciones por parte de Estados Unidos y la OTAN. Y los mensajes ideológicamente sublimes que Estados Unidos y la OTAN siguen enviando urbi et orbi, para “emocionar al mundo entero”, cada vez más están provocando fastidio e incluso burlas.
Como reprodujo la revista The Week: “Si ni Estados Unidos ni la OTAN quieren enviar tropas a combatir en defensa de Ucrania, y los aliados de Estados Unidos no logran ponerse de acuerdo en qué sanciones se aplicarían contra Rusia, ¿significa eso que Estados Unidos y Occidente ya no tienen capacidad de presión sobre el presidente de Rusia Vladímir Putin?”
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