Los cuentos de José de la Colina son interesantes, intensamente escritos y algunos casi son un poema; sin embargo, personalmente sólo me dieron dentelladas, me hirieron superficialmente, no me acuchillaron con saña o me dejaron sangrando ni malherido. Sin embargo, son interesantes, con frases poderosas; mi favorito absoluto es el de 'Ven, caballo gris': cinematográfico, de muchas texturas, aunque el tema de la Revolución sea ya muy choteado, pero está excelentemente resuelto, espléndido cuento.