Nunca olvides esta verdad: Dios nos usa simplemente porque quiere. Muchos prefieren ver el juego desde sus asientos, o simplemente venir a escuchar una buena enseñanza, pero la realidad, es que nunca crecerás de la manera que Dios desea que crezcas y lo que es peor, como iglesia, no alcanzaremos nuestro máximo potencial a menos que tú te involucres en el juego. 1. Toma tu lugar, comenzando con entregarte completamente a Dios. 2. Toma tu lugar, cultivando una imagen y conocimiento correcto de ti mismo y los demás. 3. Toma tu lugar, comprometiéndote a participar completamente en el servicio a Dios. Cuando lo hagas, todos experimentaremos las riquezas de la multiforme gracia de Dios.