Algunas personas solo oran para que Dios supla ciertas necesidades, para que Dios obre para su bien, para que provea el trabajo, para que los libre de un problema, etc. Es tiempo que aprendamos a orar de la manera que los cristianos de este pasaje lo hacían, no solo esperando que Dios responda a nuestras necesidades y deseos, sino de una manera que transforme nuestra vida y nuestro corazón. Entonces veremos el Espíritu de Dios moverse, no solo en nuestras vidas, sino en nuestras familias, en nuestra iglesia y en nuestra comunidad.