Dios nos vio indefenso, en nuestro pecado, tuvo compasión e hizo lo que nadie más haría o podría hacer, envió a Jesús a morir en la cruz para pagar nuestros pecados y salvarnos. ¿Y qué podemos hacer para pagarle a Dios por Su Misericordia? ¡Nada! ¡Nunca podríamos pagar por una gota de la sangre de Jesús que nos salvó! Pero lo que, si podemos hacer, y lo que debemos hacer, si estamos realmente agradecidos, es mostrar a los demás el mismo tipo de misericordia que Dios nos ha mostrado a nosotros.