Cuatro Poderes Por Jorge Arturo Estrada

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By Jorge Arturo EstradaNewsNews Commentary
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Cuatro Poderes Por Jorge Arturo Estrada episodes

  • PRI y PAN Aplastados; y la Libertad de Expresión Bajo Fuego
    AMLO acelera la marcha al acercarse el final de su sexenio. Ya aplastó a sus opositores. Lo mismo, los de los partidos políticos, que los de la sociedad civil y los de los medios formales de comunicación. Por lo pronto, solamente quedarán voces aisladas. En este momento, todo está escrito. Sin contrapesos, sin partidos opositores competitivos, Morena tiene un futuro con poder amplio si no implosiona como el PRD.
    El poderío de Andrés Manuel ha dejado la escena política nacional devastada. En su partido, López Obrador demolió a las principales figuras morenistas, quedó rodeado de enanos políticos. Marcelo Ebrard, Adán Augusto López y Ricardo Monreal, fueron aplastados, ninguneados, exhibidos y asimilados en puestos de consolación. De paso, exhibió a la comentocracia que los estuvo inflando durante seis años.
    El PRI nacional está fracturado y casi en ruinas
    Por su parte, el PRI se resigna para su nuevo rol. Ya no será protagonista, y tal vez nunca vuelva a serlo. Sabemos que el PRI sin estructuras territoriales, seccionales activos y sin sectores, que lo sostengan, es solamente un esqueleto mutilado. El Partido Revolucionario Institucional fue diseñado como un partido corporativo. Sus pilares fueron CTM, CNC; y CNOP. En la actualidad, nada de eso existe más allá de los membretes y las traiciones.
    De esta forma, sus reacomodos internos, en favor de Alejandro Moreno, son solamente, la consolidación de la facción que controla la estructura partidista, en este momento. Así, los que están protestando son figuras viejas, sin arrastre, que no consolidaron bases dispuestas a seguirlos, cuando detentaron el poder. Son nombres que permanecen en las mentes y las plumas de la vieja comentocracia.
    Ya no hay figuras nacionales en el tricolor. El futuro del ex partidazo aplanadora se percibe incierto. La actitud de Alejandro Moreno refleja la dimensión actual del partido. Ocupan el cuarto lugar nacional en votación. Solamente irán por negociar y sobrevivir. Tal vez se conviertan en partido bisagra.
    El Partido Acción Nacional está seriamente dañado y dividido. Su fuerza la obtuvo, en el pasado, de la potencia de sus figuras políticas nacionales que arrastraban votos de cambio y anti-PRI. Tras el paso de Vicente Fox y Felipe Calderón por la presidencia de la república sus personajes emblemáticos se agotaron. Los que iban quedando no tenían ni carisma, ni presencia nacional para jalar votos. Cabe mencionar, que el PAN nunca ha construido una estructura nacional en barrios y colonias, al estilo PRI. Y que además sus comités municipales y estatales son grupitos de familias felices, que se reparten las candidaturas y los puestos, cerrando el paso a nuevos miembros. Ese modelo ya hizo crisis. Lograron sacar al viejo PRI de Los Pinos, solamente para que Morena se apoderara del Palacio Nacional, tal vez por décadas.
    Demuelen a la libertad de expresión
    Las revelaciones acerca de la corrupción sexenal, de los gobiernos morenistas, fueron muchas e impactaron fuerte. En consecuencia, en este momento, Carlos Loret y Brozo, Víctor Trujillo, están bajo fuego y tal vez, en retirada. Latinus, el medio digital, probablemente va a la extinción. Se jugaron el todo por el todo en las elecciones presidenciales. El resto de los medios impresos y televisivos, se han ido sumando al coro de elogios a Claudia Sheinbaum, “por su talento y visión”. Serán los daños colaterales que causa el triunfo del tabasqueño, y sus candidatos.
    El gobierno de Andrés Manuel fue un fracaso, para los ciudadanos y la democracia mexicana. López Obrador, deja una herencia tóxica y un país envenenado. México está polarizado y resignado. AMLO, sus Becas del Bienestar y sus candidatos arrasaron en las elecciones en un país sin sistema de salud, sin medicinas, con territorios ocupados por la delincuencia, con corrupción enorme, lleno de homicidios y con la libertad de prensa acotada y atacada. Las cosas vienen intensas, podrían empeorar. Veremos.
    6 min
  • Elecciones 2024: La Realidad de un México Gobernado por la Demagogia y la Corrupción
    Por: Jorge Arturo Estrada | El país se gobierna repartiendo dinero y con mentiras. Dádivas y demagogia es la fórmula mágica que, el presidente López Obrador, ha usado para ganar elecciones, ejercer el poder y para retenerlo. También, le ha servido para consolidarse como el político más poderoso de México. A los electores no les importó la inseguridad, ni el millón de muertes por homicidios, desaparecidos y por la pandemia mal gestionada. Tampoco, la corrupción creciente y documentada en el gobierno de la 4T. El voto masivo eligió a Claudia Sheinbaum.
    La encuesta de junio de 2024, de El Financiero, muestra que el 63 por ciento de los mexicanos reprueba al gobierno de Andrés Manuel en seguridad y el 61 en combate a la corrupción. Sin embargo, las becas del Bienestar que llegan a gran cantidad de los hogares, hicieron posible que la morenista, Sheinbaum, ganara las elecciones, sin problemas. Ahora, ella deberá cargar con la operación de los elefantes blancos, que hereda, como Pemex, el Tren Maya, el aeropuerto Felipe Ángeles y pagar bimestralmente las becas del Bienestar y las nuevas pensiones de derechohabientes del IMSS.
    Andrés Manuel encabezó un gobierno tóxico que deja envenenado al país. Somos un país de pobres que se ha vuelto adicto a recibir dinero del gobierno. La educación ha sido llevada al desastre y vamos reprobados en las pruebas PISA que aplica la OCDE para evaluar la capacidad de los jóvenes, para resolver problemas. Se trata exclusivamente de razonar, dominando matemáticas básicas y comprensión de la lectura. En consecuencia, en el futuro próximo, las inversiones productivas extranjeras serán de empleos de baja calidad, con escaso valor agregado. La mentefactura estará en otros países.
    Asimismo, transitamos entre homicidios, con el sistema de salud destruido y sin medicinas, estamos al borde de un Estado Fallido. Sin embargo, pocos mexicanos compraron el argumento de que el proceso, de junio del 2024, era una elección relevante. Para la mayoría, salir a votar no fue un asunto crucial porque perciben que el país camina en la ruta correcta, y ellos tienen dinero mensual, puntual, para terminar la quincena y abonar a las deudas. Así, Morena se convirtió en un gigante con gobernaturas y legisladores.
    Conviene conocer que, de la población encuestada, por el INEGI, este año, el 31 por ciento informó que, durante el último mes, no tuvo dinero suficiente para cubrir sus gastos sin endeudarse. Entonces, el 68.3 por ciento tuvo que reducir sus gastos, mientras que el 41.6 por ciento pidió prestado a familiares o amigos y el 32 por ciento utilizó sus ahorros, para completar.
    Durante seis años, AMLO, resistió el tibio asedio opositor y terminó por aplastar a sus “adversarios”. Así, primero, con dedicación fue acercando a los hombres del dinero y a los militares, dándoles trato especial y negocios. Luego, los convirtió en socios y ganaron mucho dinero. Simultáneamente, deposita dinero en las cuentas de 28 millones de personas, con un financiamiento histórico de 745 mil 813 millones de pesos, lo que es un 27 por ciento más respecto a la inversión del 2023. De los 35 millones de hogares que hay en el país, el 79 por ciento recibió al menos un programa.
    Entonces, blindado en lo político, lo electoral y con los ciudadanos contentos recibiendo dinero del gobierno, 40 millones de personas no quisieron acudir a las urnas. De los 60 millones que sí votaron, 36 lo hicieron por Claudia. Es decir, 64 millones de mexicanos no votaron por ella. No hay mandato ciudadano para Morena. Hay resignación y conformismo. Este país se gobierna con mentiras y dádivas.
    El tabasqueño mantiene su paso triunfal. Parece que le cuesta trabajo alejarse del Palacio Nacional y los reflectores cotidianos. Las cosas se ponen intensas. Veremos.
    5 min
  • Dádivas a cambio de progreso, seguridad y democracia

    Andrés Manuel demostró su poderío. Impuso a su candidata y está listo para cambiar al régimen. La democracia le estorba a su proyecto, Entonces, la destruye de tajo. López Obrador resultó un genio político, un gestor de la economía de la pobreza y de la codicia. Poder y dinero, integran la fórmula del tabasqueño. Esta mezcla la usó para generar un poder enorme, que las elecciones refrendaron. Han sido seis años de consolidación de su hegemonía y el desmantelamiento de los contrapesos. Actualmente, se comporta como si los 36 millones de votos en favor de Claudia Sheinbaum fueran suyos. Y tal vez, sí son.

    Los mexicanos perdimos. Decidimos votar por más billetes en la cartera, pero renunciamos a las posibilidades de una mejor calidad de vida, de progreso para las nuevas generaciones y de democracia. Casi seguramente, seguirán los asesinatos, el sistema de salud sin medicinas, sin hospitales ni vacunas. Seguramente, regresaremos al partido único y a las elecciones simuladas. Soportaremos las mentiras repetidas de manera interminable, a cambio de pensiones y bequitas.
    Desde su llegada al Palacio Nacional, Andrés Manuel, cortejó y reclutó a los 10 personajes más ricos del país, los hizo más ricos y ya son sus aliados. También, metió a la danza de los miles de millones de pesos a los militares. A la delincuencia le cedió territorios, y no la molestó en sus negocios cada vez más variados y expansivos. Mientras, las calles del país se llenaron de decenas de miles de homicidios y viven bajo fuego.
    De esta forma, desde su Silla del Águila, decidió que las tragedias cotidianas, de los mexicanos, se atenúan con dinero. Luego de años de vivir en la desesperanza, a muchos ciudadanos, les regresó la esperanza, de una mejoría, con el regalo de un dinero bimestral, equivalente a casi el mínimo de hace un par de años, para cada mes. Ahora, es casi medio Mini salario mensual, pero la posibilidad de recibir varios apoyos en el hogar aumenta.
    Al presidente le gusta alardear. Entonces, ya dijo con claridad lo que piensa, y lo que hizo: “La gente salió a votar por Morena porque ahora ven algo de su dinero en los programas sociales, antes no”. También, “Amor con amor se paga”, en las urnas claro.
    “Estos Programas de Bienestar no llegaban a la gente. Por eso algunos se asombran... ‘¿Cómo es que la gente sale a votar? “Porque el presupuesto es dinero del pueblo, y está recibiendo apoyos”, reitera.
    En el Palacio Nacional, sus funcionarios federales presentaron un informe en el que reconocieron que, antes de las elecciones del 2 de junio, fueron depositados a los beneficiarios más de 265 mil millones de pesos. Qué tal.
    Simultáneamente, él ya construyó un bloque de medios, de bots en redes y de empresas encuestadoras a para moldear la opinión pública en su favor. Así, en contraste, a quienes lo critican los ataca sistemáticamente y los carga de desprestigio.
    El presidente ganó otra vez. Desde el primer minuto, de su mandato, se dedicó a preparar la elección de su sucesor. Su deseo de mantener en el poder a la 4T fue siempre una de sus ambiciones. Así, los programas sociales que entregan miles de pesos, para decenas de millones de familias, fueron la prioridad de su gobierno. La elección de estado fue un hecho. El autoritarismo se impone. Los contrapesos serán destruidos. La democracia mexicana ya no será la misma. Los votantes mexicanos así lo decidieron.
    Sin embargo, los ciudadanos no construyeron un mandato. Fue, más bien, un referéndum para él y para sus transferencias de efectivo. Estamos ante una victoria construida por López Obrador. Hay un abstencionismo de casi 40 por ciento; solamente se registró el 61 por ciento de participación de la ciudadanía, inscrita en la Lista Nominal de Electores. Faltaron más votantes libres.
    El voto oculto fue de vergüenza, por increíble que parezca. Las clases medias no declaraban sus intenciones de votar por Morena.


    10 min
  • El Impacto de la Huelga Cinsa-Cifunsa en la Historia Sindical de México

    Por: Jorge Arturo Estrada. | Abril de 1974. Miles de obreros, de las plantas de Cinsa y Cifunsa, destituyen a sus líderes sindicales cetemistas. Exigen aumentos salariales más justos y estallan una huelga para obtenerlos. La ciudad se sacude. Los patrones endurecen sus posiciones, se niegan al diálogo. Interviene el presidente de la república. Se firman acuerdos. Los trabajadores salen victoriosos. El apoyo de los saltillenses los haría invencibles. Luego de 49 días de lucha, ganaron. Pronto, vinieron las represalias, los despidos y las listas negras. Sin embargo, en los años siguientes, Saltillo, Coahuila cambiaría para siempre. Con la huelga Cinsa-Cifunsa, los subalternos rompieron la hegemonía de las élites. En 2024, el 3 de mayo, se cumplen 50 años de este movimiento social.

    A mediados de la década de 1970, las condiciones socioeconómicas en Saltillo eran malas. El modelo del Milagro Mexicano favoreció al desarrollo de las industrias, y al surgimiento de una clase empresarial que se consolidaría como dominante. Incluso, en ocasiones más poderosa que los gobiernos locales.
    Parte del éxito empresarial, se obtenía al mantener los salarios bajos. Lo cual, se facilitaba con los miles de migrantes que llegaban, a la ciudad, buscando empleos y compitiendo por ellos. Además, los sindicatos existentes generalmente eran pro patronales.

    13 min
  • AMLO tiene miedo a perder
    La incertidumbre lo invade todo. El poder del presidente es aplastante. Es un momento crucial. AMLO tiene miedo a perder. Los escenarios son inéditos y movedizos. Encuestadoras y medios reprueban en veracidad. Entonces, los cuestionamientos surgen, con fuerza; ¿Los mexicanos seremos capaces de derrotar a Andrés Manuel, y a sus ejércitos de beneficiarios de programas sociales? ¿Aceptará López Obrador su derrota y la de su candidata? ¿Soltará al tigre? Ya, estamos muy cerca de la jornada electoral. Nos acercamos a días turbulentos.
    Estamos en horas decisivas, para el futuro del país. Estamos ante un personaje que se envolvió en el cinismo y la mentira. Frente a un político que desafió a todos los contrapesos del poder, y de la democracia; a un personaje que los ataca, desprestigia y destruye sistemáticamente. Pronto, veremos si decide someterse a la ley. O si, habremos de repetirle que la ley es la ley. Podría darse el caso, de tener que reclamarle que la respete.
    ¿Por qué llegaríamos a esa encrucijada? Básicamente, porque López Obrador no va a aceptar una derrota, el 2 de junio, señalan los que lo conocen. No lo haría, por todo lo que está en juego. Una derrota de Morena sería su derrota definitiva, tanto en lo personal como en lo político. Entonces, para intentar evitarla, va con todo y con toda la fuerza de su gobierno.
    Si las elecciones se cierran, estaríamos en la víspera de una tormenta inédita y de dimensiones inimaginables. En la mente del tabasqueño, sólo existe un escenario tolerable: su triunfo electoral, en la persona de su candidata. Andrés Manuel, jamás ha reconocido un resultado electoral en el que no gane. Sin embargo, ese escenario ya lo tiene visto, previsto y preparado.
    La suerte está echada. El presidente escogió cuidadosamente a su sucesora. Se jugó el todo por el todo, durante casi 70 meses de gobierno. Actualmente, carga con un desprestigio enorme. Ahora, solamente, le quedará recurrir a los mapaches en donde su popularidad ya no alcance para ganar. Será un acarreo masivo en los estados gobernados por Morena. Simultáneamente, se desprestigia al árbitro, a los adversarios, a los clasemedieros, y se cuestiona al proceso electoral completo.
    En el Instituto Nacional Electoral, INE, ya están acreditados 56 señalamientos por la intervención, en el proceso, de López Obrador. Para agravar la situación, por sus implicaciones legales, el Tribunal Electoral ha registrado 17 infracciones del mandatario. Lo que, al momento de calificar la elección, se podría fallar su ilegalidad. Lo que tendría, en consecuencia, el desconocimiento del triunfo de la candidata que el INE declare ganadora. Es decir, que el tribunal tiraría el triunfo, por el cúmulo de infracciones.
    Cabe señalar que, de los últimos tres presidentes, Andrés Manuel López Obrador es el mandatario que más quejas acumula por presuntas violaciones a la ley electoral. La mayoría de ellas son por sus declaraciones en sus conferencias “Mañaneras”.
    El Instituto Nacional Electoral reporta que recibió 187 quejas contra López Obrador, en contraste, en contra del priista Enrique Peña Nieto, únicamente, se registraron 24 denuncias, y en contra de Felipe Calderón, solamente 3.
    10 min
  • La elección presidencial determinará el futuro de los mexicanos

     Por: Jorge Arturo Estrada | AMLO es un tipo de cuidado. Siempre juega a ganar. Sus juegos de poder son rudos. Sin titubeos ataca, desgasta e intenta demoler a sus adversarios. El papel de Andrés Manuel, en la elección de

    junio del 2024, será decisivo. Lo mismo en la victoria, como en la derrota. En junio, López Obrador va por el paso más importante de su carrera, es una jugada
    en la que muchos de sus antecesores han fallado. No siempre es fácil imponer en la silla presidencial a su sucesor. Sin embargo, tampoco será fácil derrotar al
    tlatoani; ni mandarlo al retiro, a su rancho tabasqueño, para quien sea la próxima presidenta.

    Por lo pronto, AMLO sabe que está en la cumbre de su carrera. Él es temido y adorado. Así, seguirá fiel a su estilo, y con descaro seguirá abriéndole paso a su candidata. Sabe que su presencia en el proceso es indispensable para ganar. A la exjefa de gobierno, de la Ciudad de México, le falta el carisma y la personalidad del tabasqueño.

    Entonces, el propio presidente, les recuerda a todos los grupos y actores de poder, a los que ayudó a ganar muchos millones o a encumbrarse políticamente, lo que le deben y cómo deben corresponder. Así, vemos actos de campaña de Claudia Sheinbaum, muy bien organizados y concurridos; actos que son nutridos con acarreos intensos en casi todos los estados, por los gobernadores. López Obrador no deja nada al azar, en el tema electoral. Él personalmente se encarga de la propaganda, del control de

    las encuestas y muchas veces de despejar el camino.

     Actualmente, AMLO quiere convertir a la silla

    presidencial en un trono. Desea destruir los contrapesos democráticos, es una de sus últimas obsesiones. Las otras, son hacer ganar a Claudia y mantener a la
    Cuarta Transformación en el poder. Y, tal vez, intentar consolidar un Maximato.

    En este momento, él se encuentra en la cúspide del poder de la política mexicana. Cuenta con una amplia base

    social y miles de millones de pesos para ejercerlo. Ya destruyó políticamente a sus principales aliados, los redimensionó y los colocó en rincones. Primeramente,
    los sedujo, los ilusionó con convertirlos en candidatos presidenciales; luego, los traicionó y los destruyó, políticamente hablando. Entonces, rápidamente les
    redujo su estatura y los convirtió en etcéteras dentro de su movimiento. Ellos, al aceptar las migajas ofrecidas, terminaron sometidos y listos para el olvido.
    En el proceso de las corcholatas, finalmente, se decidió por el personaje más inexperto y dependiente de su poderío personal.

    Autoritario e intransigente, Andrés Manuel, durante dos décadas ha ido buscando el poder; y, a cada paso,

    fue desplazando a todos los que lo ayudaron a llegar a la cima, sin miramientos.
    Así lo hizo con Heberto Castillo, Cuauhtémoc Cárdenas, Porfirio Muñoz Ledo y Rosario Robles, entre otros. Más recientemente, les repitió la dosis a Marcelo Ebrard, a
    Adán Augusto López y a Ricardo Monreal. No le gusta tener competencia.


    11 min
  • El gobierno de AMLO: ineficiente y corrupto
    Por: Jorge Arturo Estrada | El país está polarizado. Las pasiones dominan a los electores. Es indudable que el primer domingo de junio se castigarán con millones de votos, las mentiras e ineficacias tóxicas del presidente López Obrador. Veremos si esos sufragios son suficientes para derrotar a su candidata, Claudia Sheinbaum. O, de plano, el voto cautivo morenista, el acarreable, que construyó Andrés Manuel entregando miles de millones de pesos, en efectivo, es suficiente para mantener en el poder a la 4T.
    México se mueve dando tumbos, a tropezones. El presidente ya consumió su sexenio. La transformación prometida ya no será posible, pero el país está más polarizado que nunca. El neoliberalismo seguirá imperando, no será atemperado ni siquiera por una pálida sombra de social democracia. La esperanza ya no está de su lado. Otra vez parece un peligro para el país y sus instituciones.
    Andrés Manuel López Obrador lo sabe, y ahora enfoca sus esfuerzos en retener el poder. No quiere correr más riesgos, también sabe que su Movimiento es él, y que sus tribus de impresentables nunca podrán mantenerse unidas, sin su liderazgo. De esta forma, las manipula a placer.
    Durante seis años transitamos entre la enorme tragedia de la pandemia, de la inseguridad y de la salud, navegando en un pozo de odio y rencores. Con AMLO repartiendo anatemas, persecuciones políticas y premios. Así, tenemos de acuerdo con datos de Coneval, 46.8 millones de personas viviendo en la pobreza, lo que equivale al 36.3% de la población total del país. Mientras, las cinco personas más ricas de México acrecentaron un 35 por ciento sus fortunas, en promedio, en este sexenio. El slogan de Primero los Pobres quedó en demagogia, en migajas.
    El gobierno de AMLO fue de caprichos y voluntarismo. Es evidente que no tendremos la mejor seguridad social del mundo; tampoco, la mejor seguridad pública para personas y patrimonios. A lo largo estos años transitamos entre la enorme tragedia de la pandemia, de la escasez de medicinas y de la inseguridad, navegando en un pozo de odio y rencores. Tampoco, se obtendrá un mejor sistema educativo, En resumen, ni el índice de Desarrollo Humano, ni el de Calidad de Vida evolucionarán.
    Pareciera que vamos por un país con mayor cantidad de pobres, en algunas dimensiones. Con más empleos informales, con más ciudadanos recibiendo dinero del gobierno para subsistir, pero ya despojados del “egoísta y aspiracionista impulso de la movilidad social”. Curiosamente, este impulso, fue lo que llevó a México a contar con la mayor clase media de su historia. Un impulso que sacó adelante a generaciones enteras, a las que les tocaron transitar por las múltiples crisis económicas, del PRI absolutista, del siglo pasado.
    Así, en el ocaso de su sexenio, es evidente que López Obrador, es un presidente poderoso en lo personal, pero que su gobierno es reprobado por ineficiente y corrupto, por los mismos que dicen que su candidata arrasará el 2 de junio.
    El tabasqueño, es un presidente que gobierna más con saliva que con atención a las problemáticas indispensables. Él termina con las epidemias, la escasez de medicinas, la inseguridad, los damnificados, los desaparecidos y los asesinatos, con muchas proclamas para sus seguidores e insultos para sus “adversarios”.
    7 min
  • AMLO no tenía proyecto, se dedicó a repartir dinero y mentiras
    Por: Jorge Arturo Estrada | La realidad se impone. No seremos un mejor país, ni tendremos una mejor calidad de vida. Andrés Manuel falló y mintió. No tendremos salud al nivel nórdico, ni tampoco podremos vivir sin violencia; ni siquiera, nos libramos de la corrupción. La receta que nos aplicó López Obrador estaba envenenada. No tenía proyecto de gobierno, lo suyo es un proyecto de poder transexenal. Las trampas están en marcha. Así, durante casi seis años, el presidente reparte dinero y mentiras. Mientras, ataca a medios, y compra encuestas y votos. Ya construyó una base social, amplia, pagando y seduciendo voluntades.
    En estos momentos, el tabasqueño, acelera el paso e intensifica sus desplantes. Las tormentas de la inseguridad, y de los escándalos por los saqueos y negocios turbios arrecian. El día de la elección se acerca, y vienen las etapas más fragorosas. Sin embargo, el gran tramposo persiste en su estrategia hasta el final.
    El presidente sabe que podría darse una elección cerrada, y con múltiples incidentes, en diversos puntos del país. Los gobiernos estatales morenistas, intentarán acarreos masivos. Ellos dispondrán de enormes recursos, humanos y financieros, para las campañas y la jornada electoral. La consigna del tabasqueño es clara: retener la silla presidencial para la Cuarta Transformación. A cualquier costo.
    No será un proceso limpio. Por eso, el mandatario, requiere mantener su discurso predominando en la narrativa nacional. Andrés Manuel ya transita con el plumaje manchado, su honestidad ya es solamente un mito. En junio, presenciaremos un asunto de votos y acarreos entre políticos mexicanos, con todo tipo de linajes. No habrá batallas ideológicas; ya es una guerra de lodo entre exprianistasprd contra prianistasprd, que se intensifica.
    Sin embargo, será un proceso en el que solamente con votos masivos, de los ciudadanos libres, se podrá cambiar el destino del país. De otra forma, México será regido por una dictablanda totalitaria al estilo viejo PRI. La democracia se habrá perdido.
    Cabe señalar que la democracia mexicana es frágil y reciente. Solamente tiene un cuarto de siglo de ejercicio pleno. Durante años, varias generaciones, por las buenas y por las malas, le fueron rompiendo la hegemonía al sistema priista, para poder construirla.
    8 min
  • Los jóvenes y la clase media pueden mandar a AMLO a su rancho
    Por: Jorge Arturo Estrada | Ya sin autoridad moral. Con su prestigio personal desvanecido por la corrupción que envuelve a su gobierno. El presidente, López Obrador, se prepara para una elección cerrada. Sus cuentas ya no le salen. Andrés Manuel, está nervioso e inseguro de la victoria de su candidata. Él comprende que los eventos de Claudia Sheinbaum son artificiales, de mucha escenografía y acarreos, nada que ver con los suyos y los de Cuauhtémoc Cárdenas, verdaderos llena plazas, generadores de euforia. Así, en sus planes está germinando un escenario de protestas. Habla de un “golpe de estado blando”. Los organismos electorales, están semiparalizados. Están desgastados. Son tibios y sin personalidad, no están a la altura del momento histórico. No pueden contener al poderoso presidente. A la democracia mexicana le hacen falta refuerzos.
    Como todo político surgido del PRI, lo suyo no es la democracia. A Andrés Manuel, le gusta jugar con las cartas marcadas y ha diseñado una elección de estado para el 2024. Es decir, un proceso con alto abstencionismo, en donde su voto duro, acarreable, se imponga. Es evidente que la democracia está en riesgo, AMLO es un peligro, ya la va destruyendo.
    Las cosas, cada vez, se ponen más intensas. También, más interesantes. La gente de mayor edad, de clases medias, trata de impedir que el tabasqueño construya su Maximato. Sin embargo, ya requieren el apoyo de los jóvenes, tan ausentes de los escenarios políticos, este 2 de junio ante las urnas.
    En la actualidad, los jóvenes de menos de 40 años han disfrutado de la democracia desde la primera vez que se presentaron a votar y la dan por un hecho. A ellos, no les tocaron los grandes fraudes electorales del Partido Revolucionario Institucional, a lo largo del siglo 20. Tampoco, les ha tocado luchar por ella. Solamente algunos, de estos jóvenes, fueron testigos de la alternancia, que llegó apenas en el año 2000. Cuando, el entonces líder emergente, Vicente Fox sacó al PRI de Los Pinos, apoyado en la clase media. Los jóvenes, son los grandes ausentes de la democracia actual.
    En el año 2018, con una elección que generó expectativas especiales, por el enorme repudio al tricolor y la esperanza del cambio, a la izquierda, que representaba el terco tabasqueño, la tasa de participación fue del 63.4 por ciento. Sin embargo, los jóvenes no se sumaron a ese momento histórico.
    Así, el segmento de edad en el que la tasa de participación fue la más baja, fue el comprendido entre los 20 a los 29 años, con una participación del 53 por ciento. Es decir, 10 puntos por debajo del promedio. El de 19 años, estrenando su credencial, solamente aportó el 57 por ciento; luego, los de 30 a 34 años, con un 58 por ciento. Esto es, que todo el sector de 19 a 34 años tuvo una tasa de participación que en promedio apenas alcanzó el 54.7 por ciento, casi 9 puntos por abajo del promedio nacional. Ellos no fueron el factor de cambio.
    9 min
  • AMLO fracasó, sólo le queda la demagogia
    Por: Jorge Arturo Estrada | El sexenio se acaba. El poder se extingue. El presidente endurece sus acciones y sus palabras. Se siente acosado. No retrocede, y embiste con más fuerza. Tal vez con sus últimas reservas de energía. Del extranjero lo aprietan. México y su mandatario, quedarán bajo fuego en la contienda estadounidense. López Obrador sembró tormentas y cosecha tempestades. Medio país lo rechaza, la otra mitad lo apoya, aún. Vienen meses tempestuosos. La clase política mexicana apesta. Los ciudadanos deberemos salir a votar masivamente. Tal vez, por el menos peor. Habrá más de 20 mil puestos por elegir en las 32 entidades, en total. El gobierno de Andrés Manuel fracasó y solamente le queda la demagogia.
    En la actualidad, AMLO, será combatido en varios frentes. En la actualidad, AMLO debe cumplir con contener la migración y el contrabando de fentanilo hacia Estados Unidos. Trump lo usará como piñata, otra vez. Mientras Biden lo presiona con filtraciones explosivas, de esas que van dejando marcas, que tiznan. Por el momento las cosas se le salieron de control. Y, los vecinos del norte, no le permitirán que les estorbe en sus contiendas. En ambos países, estará en juego la presidencia en el 2024. En México en junio, y en el vecino país en noviembre.
    En la política mexicana no hay ideologías. La clase política se ha corrompido. Morena es el partido en el poder, en 22 estados más el gobierno federal, y está integrado por exprianistasprd. Son políticos que abandonaron a sus partidos buscando impunidades y más cargos públicos. El rey del cash ya es legendario, los fue recolectando en cada rincón del país durante más de una década. Su política de abrazos y no balazos también quedará registrada. El récord de más de 180 mil homicidios y la pérdida de enormes sectores del país, a manos de grupos delincuenciales, también forman parte de la historia del gobierno del tabasqueño.
    La defensa de la democracia, que se construyó lentamente durante 40 años, correrá a cargo de los ciudadanos y sus votos el próximo 2 de junio. Los escenarios se perciben complicados. El presidente sigue siendo el político más poderoso del país, pese a su desprestigio. López Obrador se apropió de todo. La verdad es la suya y la dicta cada día en la mañanera. Y, así, debe ser publicada, de otra forma será rebatida y combatida. La crítica es sistemáticamente insultada y, en ocasiones, reprimida.
    8 min

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