El Salvador, el país más pequeño pero de mayor concentración humana en Centroamérica, vive días de intenso debate en torno a la figura de su presidente, Nayib Bukele, quien advirtió que piensa postularse a la reelección, apoyado por más de un 80% de aprobación popular a su gestión.
Bukele, 40 años, ex alcalde de San Salvador, la capital, es considerado por miradas inquisidoras como un ¨loquito¨ irrespetuoso de los derechos humanos.
A este descendiente de palestino nada parece detenerlo en su interés de convertir, dice, al llamado Pulgarcito de América en un país mejor y más seguro que cuando asumió hace tres años, aunque no todos coincidan en sus métodos.