No podremos olvidar a quienes pusieron a disposición de los afectados sus casas de renta y los alimentos que elaboran, completamente gratis; los donantes de sangre, entre ellos mi padre, mis colegas periodistas, los artistas que llenaron de esperanza los centros para evacuados, los técnicos e ingenieros que permanecieron siempre y a los médicos, los transportistas, los bomberos, los rescatistas, los pilotos de los helicópteros…