CUBAkústica FM

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By DDC RadioMusic
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CUBAkústica FM episodes

  • 'De mis recuerdos'
    Los primeros minutos del programa los acompaña la música de Evaristo Aparicio, un percusionista y rumbero del barrio de Jesús María que, en el ambiente musical de su tiempo, fue bien conocido como "El Pícaro". Músico natural, su inclinación a la composición nos legó piezas que vale la pena recordar.
    El Conjunto "Estrellas de Chocolate" de finales de los 50s, nos trajo el son montuno de Evaristo Aparicio: "El kikirikí". A continuación otro conjunto emblemático y otra de las creaciones de "El Pícaro".
    Con la "Sonora Matancera" y el coro de Rogelio Martinez y Caito, llega Laito Sureda con la exitosa guaracha: "Cañonazos".
    En la memoria: Evaristo Aparicio. Cantante, percusionista y rumbero. Fundador del grupo "Los Papa Cun Cun".
    Eran "Los Papines" con "La china linda". A continuación: El Léle, vocalista estrella de "Los Van Van", que nos trae otra de las piezas de Evaristo Aparicio: "La bola de humo".
    Siguiendo el rastro de la radio independiente cubana recordamos las pruebas que solía efectuar la antigua CMQ RadioCentro a jóvenes aficionados. Así descubrimos a un juvenil Juan Formell, bien influenciado ya en 1958 por la balada y figuras contemporáneas como Neil Sedaka, Paul Anka, Luis Aguilé y, por supuesto, el italiano Domenico Modugno quien por esas fechas triunfaba en el festival de San Remo con su canción "Volare".
    Sólo una breve introducción a aquel bisoño músico que de cancionero se transformó en el prolífico compositor y timonel de una de las agrupaciones más importantes de la música popular cubana: Los Van Van.
    Sin dudas el mundo creativo del Juan Formell de los años 60 nos dejó además del llamado changüí 68 (antesala del songo) piezas verdaderamente entrañables que hoy nos devuelven a Elena Burke y Omara Portuondo.
    "Ya lo sé", "Y tal vez" y "De mis recuerdos". El Conjunto "Rumbavana" nos trae otro de los clásicos de Juan Formell: "Así quiero corazón".
    En tres tiempos el legado sonoro y estilístico del Conjunto Casino, y muy a propósito unas declaraciones de Roberto Espí, quién fuera cantante y director de la emblemática agrupación, sobre el fenómeno comercial de "la salsa". Mientras en la actualidad se efectúan en la isla "Festivales de la Salsa", y muchos cantantes de música cubana se autodenominan salseros (antes que soneros) los veteranos músicos que desarrollaron sus carreras durante los decisivos años 40 y 50, hacían franco rechazo a dicha etiqueta comercial.
    La recordada actriz y presentadora Aseneth Rodríguez es quien le pide al director del Conjunto Casino su opinión al respecto. Sucedió en mayo de 1983, en el programa "Rítmicas" de Radio Liberación, producido por José Lino Gallo.
    Y gracias al desarrollo de la industria del disco independiente, a finales de los 50s la categoría del jazz cubano comenzaba a tener una presencia más sólida en los catálogos.
    Además del pionero sello Panart vale destacar los esfuerzos de la disquera regenteada por los hermanos Álvarez Guedes.
    Por primera vez en una edición de 78 revoluciones por minuto aparecían los créditos de los músicos.
    "Descarga número uno", pieza original de Chico O'Farrill.
    All Stars Cubano: Emilio Peñalver (sax tenor) Osvaldo Peñalver (sax alto) Peruchín en piano, Tata Güines en tumbadoras y Richard Egües en flauta.
    El Álbum "Cuban Jazz", es otra de las joyas editadas por la etiqueta Gema de los Hermanos Álvarez Guedes.
    Luis Escalante en trompeta, Julio Guerrero en flauta, Jesús Caunedo en saxo alto, Paquito Echevarría en piano, Luis Rodríguez y Cachao López en los contrabajos, y Los Papines en las tumbadoras.
    1 hr 1 min
  • 'Alto Songo, se quema La Maya'
    Su nombre: Miguel Arcángel Conill, pero por esos caprichos de la música y los músicos, su inmenso legado lo dejó escrito sencillamente como Miguelito Cuní.
    Con ciertas grabaciones históricas celebramos la presencia de este formidable sonero en los salones bailables de la nación cubana, durante poco más de 50 años.
    A comienzos de los años 40, afincado en la capital de la república, atrás quedaron su natal Pinar del Río y las primeras formaciones donde descubrió su vocación.
    Predestinado al conjunto de sones (donde definitivamente brilló su estrella con mayor intensidad) y después de una temporada en la orquesta del flautista Antonio Arcaño, Cuní pasó al conjunto de Arsenio Rodríguez. Con el ciego maravilloso llegaron los primeros discos. Cantante completo, desde entonces el bolero también fue parte de su repertorio.
    Avanzada ya la década del 40 se afianzaba mucho más la era de los conjuntos, despertando interés las innovaciones melódicas y armónicas de su coterráneo y antiguo compañero del Sexteto "Caridad": el tresero Niño Rivera.
    Mayo de 1950 en los estudios de la CMQ grababa la RCA Víctor. De nuevo el conjunto de Arsenio Rodríguez. Apenas un año después Chappottín se haría cargo del grupo.
    En 1952, antes de comenzar a grabar para Panart con el conjunto de Chappottín, Cuní probó suerte con el conjunto de Ñico Membiela, producido por el sello del compositor Rolando Membiela - Continentales Marabil - y el piano de Pepecito Reyes. Así quedó el rastro de este son montuno de Lilí Martinez: "Tumba Monte".
    Entre 1951 a 1955 destaca como cantante estrella de Chappottín grabando para los sellos Panart y Puchito.
    Tras una pausa de varios años separado del trompetista, forma parte del conjunto "Modelo", pasando fugazmente después por la banda del Beny Moré.
    Finalizando los años 50 recibe el apoyo de Álvarez Guedes con su etiqueta Gema. El actor y productor, siempre acertado, pone a la disposición del sonero diferentes acompañamientos.
    A comienzos de los años 60 vuelven a refulgir en los escenarios Chappottín y Cuní. Un dueto de oro que esta vez sólo pudo interrumpir la muerte. En la memoria: Miguelito Cuní. Sonero de los buenos.
    Las antiguas ediciones discográficas en 78 rpm nos permitirán rescatar del olvido a una de las grandes voces de la música popular cubana: Ana María García.
    En tres tiempos recordaremos el arte de esta importante cantante: primero cuando, mediando los años 30, completó el trío García. Junto a Ana María la imprescindible voz segunda de Justa García y la guitarra de Nené Ayué.
    Ana María García, fenomenal intérprete de sones, guarachas, montunos y boleros, hoy nos acompaña en clave de conga y comparsa.
    La escucharemos con el septeto "Favorito" de los primeros 50, a cargo de "Mañungo" y "Carusito" y los Tambores de Alfredito Valdés, con la trompeta de Óscar Velazco "Florecita".
    Así resuena este segmento junto a la gran Ana María García.
    Los tesoros de la música popular cubana, todas las semanas, los compartimos contigo.
    El catálogo de la etiqueta independiente Puchito del año 1957 (en colaboración con el sello Montilla) editó un fabuloso álbum reverenciando la obra del maestro Ernesto Lecuona.
    Con la conducción orquestal del genio de Guanabacoa:
    Sarita Escarpenter, Zoraida Marrero, la actriz María de los Angeles Santana, y el dueto de Rosa Elena Miró y Héctor Fernández Ramos.
    En ese orden escucharemos las canciones: "Al fin", "No es por ti", "Mariposa" y la habanera: "Se fue".
    Los rumberos de ayer y de hoy escriben sus crónicas con toques y cantos. En clave de rumba y guaguancó: Carlos Embale y "Ya no tengo amigos".
    Con Embale : Roberto Maza, las hermanas Romay y el Grupo Afrocubano "Lulu Yonkori", dirigido por el autor del tema: el folklorista Alberto Zayas.
    Con el magisterio de su canto Embale nos recuerda la importancia de esos grandes tesoros.
    1 hr 5 min
  • 'Yo soy Juana Bacallao'
    El 23 de febrero de 2024 la falsa noticia de su muerte disparó las redes, anticipando sentidas notas de despedida y provocando disímiles reacciones, marcadas en su mayoría por la inmensa popularidad que, durante más de sesenta años, se ganó en los escenarios.
    Corrían los primeros años 50, cuando Neris Amelia Martínez Salazar desaparecía para dar paso a su alter ego. Desde entonces a Juana Bacallao le tocó imponer su talento, a pesar de los escollos del racismo y el clasismo.
    Irónicamente, una década después, recién instaurada la política cultural "revolucionaria", tuvo que sumar a sus viejas batallas la indiferencia y el desprecio institucionales.
    Su arte, denostado por "kitsch" y "decadente", resultaba contrario a la pureza ideológica de los nuevos cánones sociales impuestos por la élite.
    Negra, pobre y poco agraciada, Juana entonces tuvo que reforzar su coraza de sangre, sudor y lágrimas. Jamás le perdonaron ser la guerrera que fue, capaz de conquistar el reino de la noche sin permiso, sin necesidad de trámites burocráticos, cuños, o evaluaciones artísticas.
    La irreverencia de sus improvisaciones causaban rechazo y preocupación en ciertas esferas de la cultura oficial. Probablemente por eso, desde hace décadas, sus simpáticas anécdotas (ficcionadas o reales) resuenan en la memoria afectiva de su gente, protegiéndola de la tristeza como un resguardo.
    El 24 de febrero "Juana la cubana" partió a la luz.
    La indiferencia oficial, el éxodo masivo de los últimos tiempos y la crisis extrema que ahora mismo padece el pueblo cubano incidieron, sin dudas, en la tristisima desolación del sepelio de una artista tan querida.
    Quizás, al mismo tiempo, Juana nos estaba dando una última y tremenda lección de vida. La más digna sobreviviente del cabaret cubano se despidió, sencillamente, como vivió: en soledad y de la manera más humilde.
    "Feita pero contenta", "pobre pero elegante", fueron algunos de los códigos con que pasó por la vida y los escenarios, o viceversa, pues para Juana la misma vida fue un escenario todo el tiempo.
    Resumió sin proponérselo, con su chispa y alegría inagotables, toda una época de libertad en las pistas del club y el cabaret, esas extensiones de su cuerpo breve e incansable, donde conquistó el aplauso y las carcajadas de un público que, ya se sabe, a veces es fiel y otras no tanto.La irrepetible Juana Bacallao en la memoria eterna de Cuba.
    Recordamos el nacimiento de dos grandes exponentes de la canción y el bolero. Elena Burke y Ela O'Farrill, como un buen presagio para la cultura cubana, nacieron un 28 de febrero. Elena en La Habana de 1928 y Ela en Santa Clara, en 1930.
    Grandes del feeling: Elena, una de sus voces más altas, y Ela una de sus compositoras indispensables.
    "Cuando pasas tú", "Ni llorar puedo ya" y "Una melodía". Tres piezas de Ela a la manera de Elena.
    Unos minutos más junto a la señora sentimiento: Elena Burke. De su repertorio de los últimos años 60 y principios de los 70, escogemos: "Alma con alma" del maestro Juanito Márquez, "Lo material" de Juan Formell y "Persistiré" de Rubén Rodríguez.
    Cientos de salas teatrales, cabarets, clubes, estudios de grabación, radio y televisión, abrieron siempre sus puertas a jóvenes promesas y, por supuesto, a figuras ya establecidas.
    A comienzos de los años 40 llegaban a La Habana las hermanas Avelina y María Luisa Landín.
    De México traían cantos populares, rancheras y corridos, pero en Cuba desarrollaron un sólido repertorio de canciones y boleros.
    Le seguirán en ese orden: Jorge Negrete y Pedro Infante. Grandes del cine de oro azteca que también llegaron a La Habana para compartir su arte en vivo y en directo.
    En la despedida volvemos a sintonizar la señal de la radio independiente cubana.
    Del bolero afrancesado que brindó a los oyentes del show "De fiesta con Bacardi" Josephine Baker nos moveremos a "Cascabeles Candado" con Celia Cruz y el conjunto Sonora Matancera.
    1 hr 6 min
  • 'Con el diablo en el cuerpo'
    Con la orquesta "Melodías del 40" retomamos el pulso del "cha cha chá" en los atriles de las agrupaciones más destacadas de la segunda mitad de los años 50.
    A la "Melodías" de 1956 le ponían sabor y sentimiento dos grandes cantantes: René Álvarez y José Herrera. "Me voy pa Morón", un montuno original de este último, fue uno de los grandes exitos discográficos de la orquesta. Grabación donde sobresale por su virtuosismo: Miguel Barbón, conocido en el ambiente musical como "Brindis", en referencia al insigne violinista.
    La intensa bohemia de los últimos años 50, vinculada a la cultura semi subterránea de los clubes, nos trajo a La Lupe. Su temperamento explosivo le aseguró un sitio importante en la vorágine musical de los primeros años 60.
    Recordamos los inicios de su carrera escuchando al trío "Tropicuba", una intrascendente formación que completó la juvenil cantante junto a Yoyo y Tina, entre 1958 y principios de 1959.
    El desengaño amoroso que sufrió La Lupe con Yoyo cerró ese ciclo de su carrera para ponerle por delante otro camino. Como reza el viejo refrán: "no hay mal que por bien no venga" y, contra todo pronóstico, en pocos meses se convirtió en la revelación del club "La Red" del Vedado, acompañada por Homero Balboa al piano y Lacho Rivero en las percusiones.
    De ahí el salto a los discos gracias a la etiqueta RCA Víctor que al tiro le propició los arreglos y acompañamientos de los combos de Eddy Gaytán y Felipe Dulzaides.
    Etapa de profundos cambios en lo estético y formal en un país a punto de asumir cambios drásticos en lo social, económico y político.
    La Lupe entretanto fue parte indisoluble de aquel mundo de humo y neón que, aún teniendo sus días contados, seguía latiendo a lo largo y ancho de la isla a través de cientos de miles de clubes y cabarets. Antros que en su diversidad fueron únicos impulsando figuras determinantes, y diferentes entre sí, como Freddy, Doris de la Torre, o la Lupe.
    Inevitable en la banda sonora de aquel nuevo proyecto social que prometía cambiarlo todo. Un idilio transitorio al que le puso punto final el férreo control que comenzó a extenderse en todos los ámbitos de la sociedad hasta chocar frontalmente con el espíritu libre de la cantante.
    El exilio fue la única salida para una artista tan impredecible como la mismísima "Revolución".
    Recién llegada a los Estados Unidos su vínculo con los percusionistas Mongo Santamaría y Tito Puente fue decisivo para conquistar el aplauso de la colonia latina asentada en Nueva York, la ciudad de sus triunfos definitivos donde no paró hasta convertirse en "The Queen of Latín Soul".
    La señal de la radio independiente nos devuelve al gran Emilio Ramil. Conocido como "el Gardel Cubano" comenzó a hacerse notar a finales de los años 40.
    Por esa época la radio sostenía sus programaciones musicales con presentaciones "en vivo y en directo". El tango había conquistado el gusto popular de los años 30, principalmente con los filmes y discos del inmenso Gardel (acompañado por Razzano y otros guitarristas como Barbieri y Aguilar). Figuras como Agustín Magaldi, el dúo Gómez-Vila, o el trío "Irusta, Fugazot y De Mare", entre otros, también marcaron entonces los repertorios de cantantes e instrumentistas cubanos que sobresaldrían en la década siguiente.
    Recordamos hoy a Emilio Ramil, voz y memoria del Tango en Cuba.
    En la despedida algo de la vida y obra del prolífico compositor Jesús Guerra Zayas. En plena década del 40 su carpeta autoral cubrió, con especial énfasis, guarachas y montunos que, durante la llamada era de los conjuntos soneros, alcanzaron muchísima aceptación.
    "A mí qué", "Yo soy tiburón", "Bigote de Gato", "Esa si es cheque", "Dónde va María", "Ahí viene el tren" y "Un meneíto na má" son algunos de los títulos que nos permitirán resaltar su aporte a la difusión de la música popular cubana.
    1 hr 5 min
  • 'María Cristina me quiere gobernar'
    Con un grupo de grabaciones históricas recordamos hoy algo de la vida y obra del ingenioso guitarrista y compositor santiaguero Antonio Fernández, desde siempre conocido en el ambiente musical de su tiempo como Ñico Saquito.
    Su inventiva y facilidad para captar las situaciones más diversas y llevarlas a la guaracha, fueron inmejorable carta de presentación para insertarse en el ambiente trovadoresco habanero de los años 30s cuando Ñico, como muchos de sus contemporáneos, llegó a la capital de la república en busca de mejor fortuna.
    La era de la radio independiente transitaba su etapa romántica y aunque los 20 centavos que ganaban por audición apenas alcanzaban para tomarse un café con leche y pagar el pasaje en tranvía, muchos trovadores encontraron en sus programaciones la manera de dar a conocer su arte. Integrando diversas formaciones como el Cuarteto Castillo, Los Guaracheros de Oriente, Los Cumbancheros, y su Conjunto Oriental, Ñico Saquito desde esas fechas hasta bien entrados los años 50, conquistó el aplauso y las simpatías del público.
    "María Cristina", "Camina como Chencha ", "Compay gallo", "El muñequito", "Sagüita al bate", "Tócale la campana", "Silverio, Facundo y la Luna", "Estoy hecho tierra", "Adiós compay gato", "Menéame la cuna", son sólo algunos de los títulos con los que se ganó un sitio importante en el panteón de los grandes de la música popular cubana.
    Ñico Saquito murió en Santiago de Cuba el 4 de agosto de 1982. Había nacido en esa ciudad oriental el 13 de febrero de 1901.
    La señal antológica de la radio independiente cubana nos permite recordar la era dorada de las presentaciones en directo. Entre los años 1954 y 1955 el merengue dominicano que trajeron los cantantes Alberto Beltrán y Juan Polanco, pegó muchísimo en el gusto de los bailadores cubanos.
    Beltrán, el primero en triunfar en La Habana con el conjunto Sonora Matancera, poco después comenzó a trabajar con el Conjunto Casino.
    Juan Polanco con el Conjunto Casino se presentó con mucho éxito en el estudio teatro de "La onda de la alegría", Radio Progreso.
    Entre las grandes voces líricas de Cuba recordamos a Esther Borja.
    En 1935 debutó en las tablas del teatro Auditorium, hoy Amadeo Roldán, interpretando piezas de Lecuona como parte del elenco de "Lola Cruz", opereta con libreto del poeta y periodista Gustavo Sánchez Galarraga.
    Desde entonces fue éxito en su voz el clásico vals "Damisela encantadora", tema que marcó el inicio de 60 años de presencia continuada en salas teatrales, cabarets, radio y televisión.
    El clásico cha cha chá "Los marcianos", original del compositor Rosendo Ruiz Quevedo, acompaña los minutos finales del programa.
    Muy a propósito recordamos el triunfo y la supervivencia del pegajoso ritmo que ya, a comienzos de los 50, transpiraba el ambiente musical.
    La "pegada" que tuvo "La engañadora", tema compuesto por el violinista Enrique Jorrin cuando integraba la Orquesta América de Ninón Mondéjar, permitió al cha cha chá invadir los atriles de todas las orquestas cubanas.
    Para sorpresa de los habaneros el día de los inocentes de 1954 un platillo volador amaneció posado en la Ciudad Deportiva de la Avenida Rancho Boyeros.
    La inventiva del incansable productor Gaspar Pumarejo, patrocinado por la cerveza Cristal y desde su canal 4, sumaba el misterioso aterrizaje a su extensa lista de efectivas fórmulas comerciales en función del entretenimiento.
    La vedette Rosa Fornés, quien por entonces protagonizaba junto a su esposo el actor y cantante Armando Bianchi el show televisivo "Mi esposo favorito", versión criolla de la serie norteamericana "I love Lucy", sorprendió a la agitada concurrencia al descender del supuesto artefacto extraterrestre.
    En la despedida el ayer y hoy del cha cha chá: Carlos Díaz con la jazz band Hermanos Castro, la orquesta de Juanito Márquez de 1960, y Juan Carlos Marín: el trombón de Santa Amalia.
    1 hr 3 min
  • 'Qué lástima con Xiomara a mí me da'
    El pasado 30 de enero el gran Tito Gómez hubiera cumplido 104 años, y seguramente los hubiera celebrado haciendo lo que más le llenaba el alma: cantar como los dioses.
    Comenzamos el programa recordando la extensa carrera artística de este cantante cubano. Corrían los primeros años 40 cuando Tito debutaba en discos Musicraft como vocalista de la orquesta "Sevilla Biltmore", banda que hacia sus presentaciones en el Hotel Nacional bajo la dirección del pianista Osvaldo Estivill.
    Alrrededor de 1943 pasó a la nómina de la que será la jazz band de sus grandes triunfos: la "Riverside" para ser, durante más de 30 años, su voz distintiva. En 1975, con la orquesta del violinista Enrique Jorrin, reafirmaba la solidez de su trayectoria artística.
    Intérprete completo se adaptó fácilmente a la sonoridad de la charanga. Tito Gómez, sin dudas una de las voces altas de la música popular cubana de todos los tiempos.
    En un estudio con piso de tierra, apenas insonorizado con paneles de bagazo de caña, forrados con tela de yute, comenzó a forjarse la industria discográfica cubana hace 80 años, un importante aniversario que no debería continuar siendo pasado por alto.
    En 1944, cuando el ingeniero de sonido Ramón Sabat fundaba en La Habana el primer sello discográfico independiente: Panart, todo lo atractivo y apetecible que acontecía en el panorama musical nuestro lo registraban poderosos sellos norteamericanos como RCA Victor, Emerson, Columbia, Brunswick, entre muchos otros.
    Merceditas Valdés, "la pequeña aché" canta desde una de las primeras grandes producciones Panart de finales de los años 40, dedicadas a preservar el acervo AfroCubano: "Toques de Santo".
    La floreciente industria fonográfica independiente, que ya en 1960 representaban poco más de 30 sellos, fue coartada por la rigidez de una política cultural marcada por el extremismo y absoluto control de todos los medios de difusión por parte del llamado gobierno "revolucionario".
    El 30 de mayo de 1961, la pionera casa discográfica fue intervenida bajo la denominada "nacionalización".
    La desaparición de Panart, junto al resto de disqueras independientes, fue otro durísimo golpe que eclipsó un importante y efectivo entramado de difusión y edición de música popular que funcionaba maravillosamente, situando a Cuba como uno de los puntos de producción musicales del mundo.
    La era de los conjuntos soneros estuvo bien representada en el catálogo Panart con los estilos de la Sonora Matancera, el Conjunto Casino y el Conjunto de Félix Chappottín.
    Con un grupo de grabaciones Panart recordamos hoy a Ramón Sabat y su notable aporte a la cultura cubana. Murió en los Estados Unidos el 15 de marzo de 1986 completamente olvidado.
    A comienzos de la década del 60, con una tradición de más de dos décadas, los cuartetos vocales en Cuba alcanzaban muchísima popularidad.
    Formaciones como las míticas "D'Aida ", "Los Zafiros", el cuarteto de Méme Solis, Los Bucaneros, Voces Latinas, el cuarteto del Rey, entre otros, ofrecieron al público de esa época un variado repertorio, acorde por supuesto a la inmensa red de clubes y cabarets independientes que -sin descanso- mantenían encendida la noche habanera.
    Luis Garcia "el principe del feeling" con Los Bucaneros, "Los Zafiros", el Cuarteto del Rey y el cuarteto de Méme Solís nos devuelven algo de aquella riquísima banda sonora. Como ejemplo de la grandeza espiritual de la música como lenguaje unificador y universal, por encima de la estrechez de los dogmas políticos, los maestros Chucho Valdés, Paquito de Rivera y Arturo Sandoval (al cabo de sus notables carreras por separado) vuelven a coincidir en los escenarios para celebrar los 50 años de la fundación de una de las bandas míticas nuestras: "Irakere".
    Nos vamos con el sonido más progresivo del cauce musical cubano de comienzos de los años 70 que vinculó, como nunca antes, lo bailable con el jazz.
    Buen recuerdo además para la voz que identificó el esplendor de "Irakere": Oscar Valdés.
    1 hr 5 min
  • 'La rumba me llamo yo'
    Comenzamos con el sonido subterráneo habanero del año 2005 registrado en TheFeelinClub Studios y producido por los chilenos Cristian y Esteban Jara en colaboración con varios músicos cubanos bajo el emblema "ByPass".
    Lino Díaz en guitarras y teclados, Robertico Vázquez y Nestor del Prado en bajos, y Roberto Martínez en saxo alto, entre otros, apoyados por las bases electrónicas de Ban Jara, equilibraron los tracks del álbum "Sincronía".
    William Vivanco se fue al Sur incluyendo un tango de su autoría.
    En tiempo de bolero volvemos al álbum "Sincronía": "El gigante de la melancolía" es un tema original del saxofonista Roberto Martínez. Así lo cantaron Cristian Jara y Haydée Milanés.
    Regresamos con Haydée. "Como un bolero" es un tema compuesto por mi por aquellos días. Sigo disfrutando mucho la interpretación de quien ya prometía ser una de las grandes voces del feeling cubano.
    Desde latitudes madrileñas llega la finísima interpretación de Yanicet Lobaina.
    Así nos presenta su proyecto: "Alma", registrado en 2023 en Cezanne Studios, auténtico oasis artístico y musical a cargo del entrañable amigo Javier Monteverde, excelente ingeniero de sonido y productor.
    La maravillosa memoria del disco nos acerca el ambiente musical habanero del año 1937.
    Casi a la par de su aparición en los salones bailables se produjo el debut discográfico de la jazz band "Casino de la Playa", bajo la dirección del violinista Guillermo Portela y el canto principal de Miguelito Valdés.
    El notable cantante y rumbero de Cayo Hueso destacaba además como compositor. Así lo atestigua este bolero suyo incluído entre las primeras grabaciones de la banda el 17 de junio de 1937. Su título: "Dolor cobarde". Catálogo de la etiqueta norteamericana Víctor.
    Miguelito Valdés. Interpretó de manera increíble todos los ritmos cubanos, pero brilló especialmente en lo afro.
    Desde los tiempos del bohemio trasiego en la zona costera de la playa de Marianao, donde cantaba con la recién fundada jazz band, la amistad con el tresero Arsenio Rodríguez ejerció en el cantante una gran influencia.
    Fruto de esa interacción el "ciego maravilloso" participó en una sesión de estudio junto a Miguelito y la mítica "Casino de la Playa". La inclusión del tres de Arsenio fue, sin proponérselo, un paso más en la "cubanización" del formato orquestal norteamericano.
    En la despedida Daymé Arocena acompañada de sonoridades más contemporáneas. Sin dudas una de las revelaciones de la música popular cubana, y en especial del jazz, de los últimos tiempos.
    Daymé, con la grandeza y la humildad del artista de pueblo que no puede evitar resonar con las alegrías y tristezas de su gente, nos recuerda la proeza de otras veteranas intérpretes imponiendo su arte en los escenarios, pese a los persistentes lastres del clasismo y el racismo en la sociedad y las instituciones.
    El álbum "Cubafonía" continúa siendo un trabajo altamente recomendable.
    1 hr 3 min
  • 'Danzonete, prueba y vete'
    Felipe Dulzaides, uno de los pioneros del jazz cubano. Durante los primeros 15 minutos del programa los catálogos de las etiquetas RCA Víctor, Gema y Caribe nos permitirán rememorar algo de su paso por la escena musical de los años 50 y 60.
    Hacia 1951 el variado repertorio que proponía el cuarteto Llópiz-Dulzaides a una audiencia mayormente juvenil era grabado por el sello Panart. Apoyo comercial que abrió nuevos caminos a la novel formación, multiplicando su destaque en los shows radiales y televisivos de esos años.
    Sin embargo el exitoso rol de Felipe junto a su primo Javier y los hermanos Nolo y Francisco Llópiz, no impidió que su inclinación hacia el jazz y en especial su admiración por el pianista inglés George Shearing al frente de su quinteto, lo llevaran a fundar hacia 1955 una formación similar.
    Desde esa fecha hasta que el riquísimo entramado de clubes nocturnos desapareciera, clausurado por la llamada "ofensiva revolucionaria" de 1968, el sonido de "Los Armónicos" fue referente indisoluble de aquella banda sonora.
    Fernando Álvarez y Doris de la Torre, dos voces representativas del feeling cubano cantan con "Los Armónicos".
    El 22 de enero de 1991 falleció en La Habana Felipe Dulzaides. Recordar la vida y obra de estos músicos valiosos será siempre la mejor manera de preservar nuestra identidad.
    Una de las voces legendarias de la música popular cubana de todos los tiempos: Barbarito Diez.
    El catálogo de la etiqueta norteamericana Víctor nos permite recordarlo primero como una de aquellas voces que, durante los años 30 del siglo pasado, identificaron la modalidad creada en Matanzas por el flautista, compositor, arreglista y director de orquesta Aniceto Díaz: el danzonete.
    Barbarito Diez y Antonio María Romeu. Una fórmula criollísima que, durante buena parte de los años 50s, la etiqueta independiente Panart de Ramón Sabat se encargó de preservar para la posteridad en cientos de singles, agrupados luego en una valiosa serie de álbumes bajo un sugerente título: "Así bailaba Cuba".
    Para la segunda mitad de los años 50 los conjuntos "Estrellas de Chocolate" y "Rumbavana" fundían en sus repertorios los patrones estilísticos del Conjunto "Casino" y el Conjunto de Arsenio Rodríguez.
    Con el "Rumbavana", fundado en septiembre de 1956 por el percusionista Ricardo Ferro, cantó a comienzos de los 60s: Raúl Planas con el coro de Guido Soto y Fernando González.
    Sonero de los buenos es un gusto siempre disfrutar del arte de Raúl Planas. Su paso por el conjunto "Sonora Matancera" fue más bien discreto. En la agrupación dónde realmente alcanzó sus éxitos más sobresalientes fue en el Conjunto "Rumbavana".
    Raúl Planas, un sonero cubano que en estos tiempos de "salsa", inteligencia artificial y rebajas culturales, es importante recordar.
    La despedida correrá a cargo de Paulina Álvarez quien fuera una de las figuras femeninas influyentes de la música popular cubana.
    Como tal, desde los años 30 y hasta el final de su vida el 22 de julio de 1965, fue bien reconocida en los escenarios con el peculiar nombre artístico de "La emperatriz del danzonete".
    Año 1960 y bajo la batuta del pianista, compositor y arreglista Gilberto Valdés, la etiqueta "Puchito" produjo un notable álbum donde sobresale esta versión del clásico danzonete: "Rompiendo la rutina", original del matancero Aniceto Díaz, a cargo por supuesto de la gran Paulina Álvarez.
    Paulina y Barbarito. Dos grandes que coincidieron alguna vez en uno de aquellos shows en directo teniendo como lazo el clásico de Matamoros: "Lágrimas negras".
    Con arreglos y conducción orquestales del maestro Rafael Somavilla escogemos algunas de las grabaciones que, casi al final de su vida, efectuó Paulina Álvarez con el respaldo del sello estatal EGREM.
    La mejor manera de contar la historia de la música popular cubana será volviendo, una y otra vez, a estos sonidos.
    1 hr 2 min
  • 'Échale salsita'
    Celeste Mendoza, una de las grandes de la música popular cubana.
    Finalizando la década de los 50s el respaldo comercial de la etiqueta independiente Gema, de los hermanos Álvarez Guedes, le brindó además los arreglos y conducciones orquestales de los maestros Ernesto Duarte y Bebo Valdés.
    Su formidable despliegue escénico y el dominio de la rumba y el guaguancó la convirtieron por designio popular, hasta el final de sus días, en "la reina del guaguancó".
    Hace 68 años: el 16 de enero de 1956 un nuevo conjunto salía a la palestra musical. Después de poco más de 11 años como vocalista del Conjunto Casino, el sonero de Regla: Roberto Faz fundaba su propia agrupación.
    Sus primeras grabaciones desde esa fecha hasta 1961, efectuadas para etiquetas independientes como Puchito, Panart, Rosy, Seeco y Maype, además de las apariciones en radio, televisión y bailables de la época, fueron consolidando aún más su popularidad.
    A propósito de este aniversario recordamos a Roberto Faz con una de sus últimas intervenciones en la televisión cubana.
    En el canal 6, en diciembre de 1965, se produjo un show animado por Consuelo Vidal donde el sonero, quien fallecería apenas cuatro meses más tarde el 26 de abril, pudo despedirse en grande de su publico.
    Más de cien años nos separan de aquel 10 de octubre de 1922 cuando las antenas de la PWX de la Cuban Telephone Company inauguraban con carácter oficial la era radiofónica en la Isla. Desde el primer día la música en directo demostró su marcada importancia para sostener las futuras programaciones.
    En los variados elencos artístico-musicales que con el auge de la radio cubana articularon las diferentes emisoras para reforzar sus programaciones, comenzaron a sobresalir las formaciones femeninas, en especial los dúos y tríos completados por hermanas.
    Así recordamos a las hermanas santiagueras Cusa, Trini y Nerza Márquez. Antes de radicar en los Estados Unidos en 1951, participaron activamente en espacios estelares de la radio como el "Gran Show de la Mañana" de la CMQ, entre 1948 y 1949.
    En dos tiempos las cubanísimas Hermanas Márquez. A la altura del nuevo milenio, y gracias al empeño de Paquito de Rivera y el productor español José Luis Rupérez, Trini y Nerza pudieron despedirse en grande del público amante de la música popular cubana.
    Seguimos el rastro de la memoria radiofónica. Así el gran Bola de Nieve nos recuerda aquellos años de música en directo.
    Un círculo extrañamente mágico se cerró con su muerte el 2 de octubre de 1971 en México, la tierra que le había abierto las puertas del éxito a comienzos de los años 30.
    1 hr
  • 'Celia, la bandera que canta'
    Una sonoridad que es Cuba por los cuatro costados. A cien años de que el tresero y percusionista Valentín Cané (fundador en Matanzas de la primigénea "Tuna Liberal") bautizara su agrupación con un nombre escrito con letras infinitas en los escenarios, celebramos la longeva proeza de la "Sonora Matancera".
    Asentada en La Habana a mediados de los años 20, entre las décadas del 40 y 50, sus músicos comenzaron a escribir un extenso capítulo en la evolución de la música popular cubana que ya a partir del exilio de los 60s multiplicaron con creces en la memoria afectiva de Latinoamérica.
    Imposible resumir en una hora, o en un brevísimo segmento, la importancia de este grupo de músicos cubanos. Destacable la incidencia de su patrón estilístico en el desarrollo de los "conjuntos soneros", sustrato innegable del posterior fenómeno comercial "salsero" que, a partir de los últimos años 60, comenzó a cobrar fuerza en todo el mundo.
    Rogelio Martinez, cantante, guitarrista y líder de visión comercial decisiva, junto a las sucesivas voces de planta del conjunto donde destacaron: Bienvenido Granda y Caito Alonso le brindaron respaldo y sabor a innumerables figuras entre las que recordamos hoy a la inmensa Celia Cruz, al boricua Daniel Santos, y al colombiano Nelson Pinedo.
    Buena memoria con el decano de los conjuntos soneros de Cuba: la "Sonora Matancera".
    Un juvenil Frank Sinatra, como vocalista estrella de la banda de Tommy Dorsey del año 1940, con el respaldo vocal del cuarteto "The Pied Pipers" nos trae de vuelta la banda sonora del swing, las big bands y aquellas formaciones vocales que incidieron positivamente en el cauce melódico y armónico nuestro.
    Uno de los sobrevivientes de aquella oleada fue Gilberto Valdes Zequeira, otro grande que se nos fue hace unos días a los 95 años de edad.
    Pionero del jazz cubano como percusionista e integrante de aquel movimiento armónico renovador que refulgió con la aparición de numerosos cuartetos vocales criollos en plena década de los 40s.
    El cuarteto vocal "Los Cavaliers" nos recuerda el paso de este entrañable músico por los escenarios de los años 50s. Desde una antológica presentación radiofónica llegan el astro del jazz norteamericano Cab Calloway con el trompetista Jonah Jones y el sutil apoyo de "Los Cavaliers".
    Seguidamente algo del álbum "Cuban Feeling", producción del compositor Eduardo Ferrer para su etiqueta independiente Ferrer Records.
    Arreglos y conducción orquestales de Enriqueta Almanza y el Niño Rivera en función de dos cancioneros precursores: Olga Rivero y Pepe Reyes. Junto a este último nuevamente el recuerdo de "Los Cavaliers".
    Los tesoros de la música popular cubana, todas las semanas los reservamos aquí para ti. Desde una producción EGREM del año 1981 seleccionamos uno de esos clásicos del feeling compuestos por la inmensa Marta Valdés.
    "Llora", título infaltable en los repertorios donde lo mejor de la canción y el bolero son reverenciados, cumplió hace unos días 55 años. La versión de la notable arreglista, compositora y saxofonista Lucia Huergo es la excusa perfecta para que la gran Marta Valdés nos siga acompañando en dos tiempos.
    Con treinta años de distancia cada una de estas versiones de sus clásicos: "Palabras" y "En la imaginación".
    Pável Urquiza, un todo terreno de la música cubana, comparte con nosotros un hermoso tributo a Celia Cruz: "La bandera que canta".
    1 hr 1 min

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CUBAkústica FM el Podcast de DDC Radio escrito por René Espí, dedicado a la música popular cubana.

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