CUBAkústica FM

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By DDC RadioMusic
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CUBAkústica FM episodes

  • 'Que se entere todo el mundo, que a primera vista me enamoré'
    Las voces de José Antonio Méndez, Eligio Varela, Leonel Bravet y Omara Portuondo completando el grupo "Loquibambia", con el apoyo del Conjunto Casino, nos acercan un breve fragmento del ambiente musical del año 1949 cuando los cuartetos vocales tuvieron muy buena acogida.
    Buena oportunidad para recordar a otro de los valiosos componentes de aquella formación vinculada a la renovadora corriente del "feeling".
    Frank Emilio comenzaba a ser conocido entonces por su vínculo con el jazz. Su presencia en los clubes de la época dedicados a la descarga y en las programaciones de radioemisoras como Mil Diez y Radio Kramer, van consolidando su inclinación natural a la improvisación.
    En esta línea acompaña a intérpretes igualmente precursores como Pepe Reyes, Fellove Valdés y José Antonio Méndez, fundando ya en los 50s, otra formación vocal: "Los Modernistas".
    Más avanzada esa década junto a Leonardo Acosta, Walfredito de los Reyes, Papito Hernández y otros músicos entusiastas del género, funda el "Club Cubano de Jazz" que además de tener su sede en el "Habana 1900" de 23 y P en el Vedado, como suceso itinerante, podía desplazarse por sitios propicios para la descarga como el "Club 21" y el cabaret "Las Vegas".
    Las grabaciones de Frank Emilio que escuchamos hoy corresponden al debut discográfico del "Quinteto de Música Moderna" propiciado por Adolfo Seeman, olvidado productor de la CMOX, a través de su etiqueta independiente "Tropicana", en 1959. Le acompañaron Tata Güines en tumbadoras; Papito Hernández en contrabajo; Gustavo Tamayo en güiro y Guillermo Barreto en pailas. Colaboraron en algunos cortes: Carlos Emilio Morales en guitarra eléctrica y Emilio del Monte en la percusión.
    Buen recuerdo para Rigoberto Moya, cantante y director del combo que llevara su nombre, fundado en La Habana el 15 de agosto de 1962.
    En 1970 junto al veterano "Rey de la Melodía": Joseito Fernández, durante dos sesiones de estudio, completó un fabuloso álbum editado por la etiqueta estatal Guamá.
    Ignacio Herrera en el tres, Orlando Bolaños en guitarra acompañante, Armando Ávila en guitarra y voz, Oscar Curbelo "El guajiro", Andrés y Andresito Castro en las trompetas, Manolo Menéndez al piano, Eduardo Lavoy, Rodolfo y Pablo en las percusiones.
    Unos minutos más con el Rey de la Melodía y el Combo de Rigoberto Moya.
    Clásicos de la música popular cubana que aún hoy son escuchados, pero desconociendo, una y otra vez, sus verdaderos autores.
    Repasando el catálogo Víctor del año 1941 rescatamos una vieja guaracha del compositor Virgilio González.
    La orquesta de los Hermanos Palau con su cantante Manolo Manrique "El Morito" grababan por esas fechas "Cuidado con el perro".
    Décadas después Faustino Oramas "El Guayabero" se apoyó en el pegajoso montuno para aderezarlo con sus pícaras décimas, pero, como ya escuchamos, la autoría de "Cuidao con el perro" corresponde a Virgilio González.
    Notable compositor nos legó además clásicos como "Rompesaragüey", "Le dije a una rosa", "Clara" y "La ola marina", que a continuación escucharemos en las versiones de Miguelito Cuní con el Conjunto Todos Estrellas de Félix Chappotin, la orquesta Aragón, las hermanas Aguilera con el conjunto de Ñico Saquito y Rolando Laserie con la orquesta Sabor de Bebo Valdés.
    En la despedida otro Virgilio Martí quien, como muchos músicos de su generación, no tuvo más remedio que plantar sus cubanísimas raíces en el Nueva York de los primeros años 60.
    Virgilio, rumbero y percusionista, hasta sus últimos días defendió con su canto el legado de sus mayores, formando parte de valiosos proyectos como los encabezados por Patato Valdés y Totico, y el Grupo Folklórico y Experimental Nuevayorquino, afortunado hermanamiento musical boricua y cubano.
    Siempre en clave de rumba y guaguancó, jamás abandonó un sueño. Así despide el programa con la adaptación que hiciera del vals del peruano César Miró: "Todos vuelven".
    1 hr 3 min
  • 'Tres, eran tres, Los Tres Villalobos'
    Finalizando la década del 50 el desarrollo alcanzado por la industria del disco independiente generó un panorama comercial cada vez más diverso, pródigo en nuevas etiquetas.
    La variedad artística propuesta por la competencia hizo que los históricos sellos norteamericanos como RCA Victor, así como Panart, primer empeño disquero nacional fundado en 1944, perdieran su hegemonía teniendo que adecuar sus catálogos a las nuevas condiciones del mercado.
    Momento favorable para intérpretes y agrupaciones al disponer de muchas más posibilidades de llegar al disco, ampliando de igual forma el alcance de sus grabaciones.
    Desde 1956 hasta el año 1963, cuando la nueva política cultural coartó la industria del disco independiente, el Conjunto Casino efectuó numerosas grabaciones con etiquetas como RCA Victor, Gema, Ansonia, Castro Records, Rosell Records, Velvet y Maype, entre otras.
    "Mambo Gallego" del percusionista boricua Tito Puente, corresponde al álbum "Que buena está la pachanga ", producido en 1960 por la etiqueta Velvet. El trompetista Jorge Varona, reclutado en su natal Camagüey por Roberto Espí, había debutado en marzo de 1959 en discos Ansonia.
    El conjunto de Roberto Faz, fundado en enero de 1956, grabó sus primeros singles con la etiqueta Puchito. Aunque luego pasó al catálogo Panart, finalizando esa década también grabó con los sellos Rosy y Seeco.
    De estas dos últimas etapas recordamos su versión del bolero de Enrique Hernández: "Mírame más" y el son montuno de Calixto Callava: "La tumba brava".
    El trío mexicano "Los Panchos", fundado en la ciudad de Nueva York en 1944 por Chucho Navarro, Hernán Avilés y Alfredo Gil, efectuó presentaciones exitosas en La Habana entre 1949 y 1951.
    Artistas exclusivos de la etiqueta norteamericana Columbia llevaron a los discos un buen número de guarachas, rumbas, sones y boleros. "Los Panchos", a lo cubano, le ponen música a este segmento del programa: "El guarapo y la melcocha", original de Miguel Alfonso Pozo, el célebre Clavelito, co autoría con Eduardo Saborit; "Me voy pal pueblo" del compositor cienfueguero Marcelino Guerra "Rapindey"; "Aquellos ojos verdes" de Nilo Menéndez y Adolfo Utrera, y del maestro Gonzalo Roig: "Quiéreme mucho".
    El catálogo Víctor de mediados de los años 30 nos recuerda la era dorada del danzonete y a quien fuera entonces una de sus voces representativas: Fernando Collazo.
    En 1929, cuando el músico matancero Aniceto Díaz puso en órbita el rítmico "danzonete", el juvenil cantante se convirtió en una de las figuras predilectas del nuevo género.
    El 16 de octubre de 1939, en pleno éxito, Collazo se quitó la vida. Su misterioso suicidio provocó una gran conmoción, sobre todo entre el público femenino.
    Afortunadamente le sobreviven estas grabaciones efectuadas en Nueva York en 1935 con la Orquesta del maestro Armando Valdespí.
    Un continuador del estilo de Fernando Collazo fue Barbarito Diez.
    La era dorada de la radio independiente trajo consigo, a partir de los años 40, infinidad de espacios dramatizados. Entre estos la temática de aventuras caló hondo en el gusto del público infantil.
    "Los tres Villalobos", episodios radiofónicos originales del escritor Armando Couto, lanzados al éter en 1943 por las antenas de RHC Cadena Azul, casi diez años después, en el horario estelar de las doce del mediodía, mantenían su popularidad en los estudios de la CMQ RadioCentro.
    En la despedida tres piezas para la memoria. La dramática banda sonora de las dictaduras en Cuba. La era del Machadato tuvo su punto más cruento entre 1931 y 1933.
    "Lamento cubano' de Eliseo Grenet por Guillermo Portabales; el danzón "Masacre" del pianista Silvio Contreras por la Orquesta Romeu, y "Cincuenta pesos", guaracha de Gonzalo Roig, por Panchito Riset con el Cuarteto Caney.
    Musica Popular Cubana permanentemente orbitando los estremecimientos de una isla que sigue soñando, a pesar de todo, con su verdadera independencia.
    Cerramos en clave afro con las Hermanas Márquez.
    1 hr 1 min
  • Chachachás, sones, guarachas y boleros, en CUBAkústica FM
    84 años de presencia ininterrumpida en los salones bailables de la nación respaldan una sonoridad inconfundible.
    Los integrantes de la veterana Orquesta Aragón triunfaron en la capital de la república, sirviendo de ejemplo a otras tantas generaciones de músicos populares que, hasta el sol de hoy, continúan repitiendo ese eterno ciclo de superación.
    Casi a término el sello tímbrico que los haría imprescindibles, entre las formaciones de su tipo llegaron a la Habana, dejando atrás el terruño cienfueguero, en 1954.
    Fundamentales resultaron entonces las presentaciones en directo, tanto en la radio y la televisión, así como las numerosas grabaciones que comenzaron a efectuar para la etiqueta norteamericana RCA Victor.
    La Orquesta Aragón, bajo la dirección de Rafaelito Lay, sin importar años ni contratiempos, sigue honrando la memoria de todos y cada uno de los músicos que la integraron en sus diversas etapas, contribuyendo con su labor a la difusión de lo mejor de nuestro patrimonio rítmico y autoral.
    El histórico empaste vocal de Pepe Olmo, Felo Bacallao y Rafael Lay (padre) identificó durante décadas el sonido "Aragón".
    A mediados de los años 60, grabada por la etiqueta EGREM, asimilaban el pa'cá de Juanito Márquez y el mozambique de Pello el Afrokán, ritmos de gran aceptación popular.
    Y la antológica señal de la CMQ RadioCentro del año 1951 nos permite acercarnos al "crooner" o cancionero, figura que comenzó a hacerse bien popular en la franja de los años 30 a los 40.
    Buen recuerdo para el tenor Miguel Ángel Ortiz, quien a pesar de dejar una discreta discografía participó activamente en las emisiones en directo de importantes radioemisoras como RHC Cadena Azul y CMQ durante los años 40, 50 y comienzos de los 60.
    Tres piezas para la memoria en su estilo. El clásico norteamericano de 1933: "Smoke gets in your eyes" original de Jerome Kern; "Aunque te vayas" bolero del compositor cubano Faustino Miró; y del mexicano Gabriel Ruiz: "Tú dónde estás".
    Más de cien años nos separan de aquel 10 de octubre de 1922 cuando las antenas de la PWX de la Cuban Telephone Company inauguraban con carácter oficial la era radiofónica en la Isla.
    Desde el primer día la música en directo demostró su marcada importancia para sostener las futuras programaciones.
    Boricua de nacimiento pero cubano de corazón así recordamos al controvertido cantante Daniel Santos quien fuera presencia habitual entre los cubanos desde 1946 hasta 1960.
    Con el respaldo del conjunto Sonora Matancera regresa con algo del repertorio que interpretaba en directo allá por 1949. Fragmentos del estelar Show Cascabeles Candado.
    En los variados elencos artístico-musicales que. con el auge de la radio cubana articularon las diferentes emisoras para reforzar sus programaciones, comenzaron a sobresalir las formaciones femeninas, en especial los dúos y tríos completados por hermanas.
    En el programa de hoy, vinculadas a aquellas fabulosas transmisiones en directo, recordaremos en primer término a las hermanas Aguilera quienes alguna vez se presentaron en CMQ RadioCentro con el respaldo del conjunto del compositor santiaguero Ñico Saquito.
    Muy poco sabemos de estas formidables artistas que, por suerte, dejaron su huella en el éter radiofónico.
    Casi despidiéndonos, como homenaje a estas valiosas formaciones femeninas retomaremos -en dos tiempos- a las Hermanas Márquez.
    Cusa, Trini y Nerza Márquez participaron activamente en espacios estelares como el "Gran Show de la Mañana" de la CMQ RadioCentro entre 1948 y 1949. En 1951 decidieron radicar en los Estados Unidos.
    Medio siglo después, a la altura del nuevo milenio, y gracias al empeño de Paquito de Rivera y el productor español José Luis Rupérez, las entusiastas y ochentonas Trini y Nerza sorprendieron a un público, siempre ávido de música popular cubana, con un inesperado regreso.
    A pesar del tiempo el añejo sabor de sones, guarachas, montunos y boleros, volvía a encender las voces de las eternas Hermanas Márquez.
    1 hr
  • 'Las chiquitas de Bayamo, también bailan chachachá'
    El chachachá a la manera del Conjunto Casino del año 1956 con sus cantantes Fernando Álvarez, René del Mar, Orlando Reyes, Felo Martínez y Roberto Espi. Las exitosas presentaciones del popular conjunto en el estudio teatro de "la Onda de la Alegría", Radio Progreso, testimonian la tremenda "pegada" del ritmo que entonces invadió los repertorios de todas las agrupaciones.
    El ya clásico cha cha chá: "La engañadora", original del violinista Enrique Jorrin, marcó un antes y un después en el ambiente musical cubano de los primeros años 50. Los salones bailables de la nación se saturaron entonces con el cadencioso ritmo.
    El Conjunto Casino que entre 1956 y 1957 volvió a figurar en el catálogo RCA Victor, llevó al disco muchos temas en ese estilo.
    La industria del disco independiente cubano, entre 1944 y 1963, tuvo muy en cuenta dos importantes fechas para complacer a sus consumidores. Los catálogos de etiquetas como la pionera Panart nunca pasaron por alto las navidades y el día de las madres.
    En la carpeta autoral de Osvaldo Farrés, entre clásicos como "Toda una vida", "Tres palabras", "Acércate más" y "Quizas, quizás, quizás", destacaba la sencilla canción: "Madrecita".
    La sagacidad comercial de Ramón Sabat no demoró en llevar al compositor a sus estudios Panart en San Miguel no.410. Fernando Albuerne para comienzos de los 50 una de las voces más destacadas del cancionero cubano. Le acompañaron las Hermanas Lago y una orquesta conducida por el maestro Enrique González Mánticci.
    Más producciones Panart del primer lustro de la década del 50: Joseito Fernández, el Rey de la melodía, con la orquesta Cosmopolita, y el Conjunto de Luis Santí donde ya destacaba Celio González.
    Sucedieron a una importante generación de compositores pianistas que iluminó el curso de la canción cubana entre los últimos años 30 y los primeros 40.
    A partir de 1946 los muchachos del "feeling" quienes en gran medida se acercaron a la guitarra de forma autodidacta, marcaron un importante punto de giro melódico y armónico en la evolución de la canción y el bolero.
    Feeling cubano desde la etiqueta independiente Ferrer Records del año 1960. Los cancioneros Olga Rivero y Pepe Reyes con arreglos y conducción orquestales a cargo de Enriqueta Almanza y el Niño Rivera.
    "Mi mejor canción" de José Antonio Méndez, "Y siento que te quiero" de Armando Peñalver y "Eres mi felicidad " del Niño Rivera. En Cubakústica el feeling de Olga Rivero y Pepe Reyes.
    De vuelta al catálogo Panart de los últimos años 50 nos acercamos al sonido del grupo folklórico Afrocubano de Alberto Zayas.
    Importante regresar a la obra de este compositor e investigador que, en diferentes oportunidades, consiguió reunir a las voces más destacadas del afro, la rumba y el guaguancó.
    Caridad Suárez, Tata Gutiérrez, Celia Cruz, Roberto Maza, Carlos Embale, Merceditas Valdés, Alfredo León, Juanita y Mercedes Romay y Adriano Rodriguez, indistintamente, contaron con variados apoyos:
    Cachao López en contrabajo, el bongosero Yeyito Iglesias, el Niño Rivera en el tres, Tata Güines en las tumbadoras, Silvio Contreras al piano, entre otros músicos de la época.
    Con el grupo Afrocubano de Alberto Zayas, nos vamos.
    59 min
  • 'El Son es lo más sublime para el alma divertir'
    En 1932 la "Lecuona Cuban Boys" comenzó a pasear la música popular cubana por infinidad de escenarios. Sin embargo, desde el debut, el genio de Guanabacoa le cedió a otro gran músico la batuta y el teclado blanco y negro.
    Durante largos años, rebautizada después como "Havana Cuban Boys", Armando Oréfiche le entregó alma, corazón y vida a esta formidable agrupación.
    Entre las voces que identificaron a esta veterana formación recordaremos al italiano Alberto Rabagliati, reclutado por el pianista durante una de sus incesantes temporadas europeas.
    El suave estilo de Rabagliati, convertido rápidamente en otra exitosa carta de triunfo de la "Lecuona Cuban Boys", tuvo a su cargo mucho repertorio.
    Del eterno drama del emigrante en la música popular cubana, "Dime adiós", pieza que vio la luz durante la dictadura Machadista, es otra de las hermosas creaciones que nos legara Armando Oréfiche.
    En la Europa de aquellos años, sobre todo en París, fue considerada como la orquesta show por excelencia. A su vistoso, colorido y teatral despliegue escénico se sumaban las atmósferas que Oréfiche lograba con sus arreglos orquestales.
    El 8 de mayo, sin penas ni glorias, se celebró el "Día del Son". Quién le diría a estos musicos cubanos, hoy polvo sus huesos, almas libres antes y ahora, que su Son está en entredicho y que ciertas instituciones de alcance mundial como la Unesco, junto a la indiferencia cómplice de las instituciones de la Cultura en Cuba y algunos músicos en la isla, autodenominándose "salseros", continúan borrando ese legado, contribuyendo a la validación de expedientes emitidos por otros países donde aseguran que el Son les pertenece, ajenos a su verdadero orígen, vinculado al incesante y bronco trasiego de trovadores y soneros de un extremo a otro de la isla de Cuba desde tiempos inmemoriales.
    Cuba, entre la alegría y el dolor, siempre regalando al mundo música y músicos. Desde las oscuras rejas de las cárceles, los barrios marginales, los fastuosos salones, resonante entre la marinería salpicada de ron y salitre, los puertos y los infinitos y anónimos bares.
    Las lejanas voces de estos soneros nos recuerdan el eterno oficio del músico popular cubano que -sin quererlo- ha ido escribiendo en el aire de los tiempos su historia. El son cubano existe, a pesar de todo, en el pulso de una nación entera, dispersa como sus memorias.
    Margarita Lecuona, notable pianista y compositora, recorrió el espectro genérico de la música popular cubana logrando piezas de gran belleza como "Babalú", "Eclipse", "Por eso no debes" y "Tabú ".
    Miguelito Valdés con la jazz band "Casino de la playa"; la cancionera Elizabeth del Río con la orquesta de Humberto Suárez; Toty Lavernia con Candito Ruiz al piano; Pérez Prado y su orquesta, y Doris de la Torre con "Los Armónicos" de Felipe Dulzaides, nos recuerdan hoy sus obras.
    La formidable orquesta de Machito y sus Afrocubans fue, desde los primeros años 40, el instrumento perfecto del que se valió el gran Mario Bauzá para dejar en el pentagrama su concepto en pro de la fusión de la música popular cubana con el jazz norteamericano.
    Radicado en los Estados Unidos desde que cumplió su mayoría de edad, hacia 1926, Bauzá por más de sesenta años y a través de sus arreglos, cristalizó una base estilistica que hasta el sol de hoy, identifica el quehacer de nuevas generaciones de músicos en todo el mundo.
    Hasta sus últimos días insistió en llamar a su creación: Jazz Afrocubano, base inequívoca de lo que es hoy conocido como "Latin Jazz".
    "Ahora sí estamos jodidos", sentenció el maestro cuando desde Cuba le hicieron llegar un programa bautizado con el nombre de "Mi Salsa".
    1 hr 2 min
  • 'Aurora de rosa en amanecer'
    La renovadora visión del pianista, arreglista y compositor Emiliano Salvador sigue fresca y vigente en estas grabaciones que vieron la luz a finales de los años 70 y comienzos de los 80 del siglo XX.
    Siempre es una fiesta regresar al luminoso concepto con que Emiliano se acercó entonces al legado de los conjuntos soneros en la música popular cubana.
    El "Son en 7x4" antecede al clásico "Convergencia" , original del binomio Marcelino Guerra y Bienvenido Julian Gutiérrez. Pablo y Emiliano, una feliz conjunción.
    Sonidos más contemporáneos nos permiten seguir repasando el legado de Emiliano Salvador, ya como inspirador de otras generaciones de músicos.
    "A Puerto Padre", pieza enmarcada entre los standards del jazz cubano de la segunda mitad del siglo XX, completó el repertorio de una fabulosa producción discográfica que bajo la batuta de Juan Manuel Ceruto, entre agosto y octubre del 2000, revisitó su obra. Junto a Isaac Delgado, un juvenil Tony Pérez al piano.
    En 2012 vio la luz el primer álbum del músico Juan Carlos Marín, bien conocido en el ambiente musical como el "trombón de Santa Amalia".
    Entre los tracks de este excelente trabajo, producido por el sello Colibrí, la pieza: "Emiliano forever". En el apartado vocal el veterano Bobby Carcassés. Al piano: David Alfaro.
    La discografía independiente cubana de los primeros años 60 nos acerca el depurado estilo de las intérpretes Nelia Núñez y Reneé Barrios. Ajustado dueto femenino que, luego de debutar en el cabaret habanero "Intermezzo", llegó hasta la majestuosa pista del "Tropicana", dando realce y distinción al cancionero nuestro, pasando a ser una de las revelaciones de la bohemia habanera.
    La etiqueta Fama las introdujo en su magnífico album "Doce nombres de mujer" donde quedó registrada esta versión de "Longina", original del gran Manuel Corona.
    Reneé Barrios, con una sólida formación pianística, destacó además como compositora. Elena Burke, quién ya había debutado como solista con la etiqueta Gema, incluyó entre su repertorio de entonces la canción de Reneé: "Inconsciente corazón" en combinación con la pieza de Eduardo Sánchez de Fuentes: "Corazón". La acompañó al piano el maestro Méme Solís.
    Volvemos al esplendor de la radio independiente, animada por las señales de importantes emisoras que con sus programaciones en directo garantizaban a músicos y artistas en general fuentes de trabajo nada despreciables.
    Entre agosto y octubre de 1955, en pleno éxito el cha cha chá, los estudios de la olvidada Radio Salas le abrieron las puertas a uno de los más importantes bastiones de las danzoneras en la isla: "Arcaño y sus maravillas".
    "Siempre te he querido", danzón de Dora Herrera, y "Cha cha chá gitano" de Rosendo Ruíz Quevedo. Dos piezas del repertorio que el Monarca del danzón de nuevo ritmo entregaba por esas fechas a sus seguidores. Como vocalista: Gil Ramírez.
    En sintonía ahora con la señal de otra importante radio emisora independiente. En sus estudios de la calle 25 del Vedado habanero, la Radio Cadena Suaritos produjo, entre 1937 a 1954, valiosas grabaciones a innumerable talento nacional y extranjero.
    Amelita Frades con la Orquesta Suaritos Bailable conducida por Obdulio Morales; Antonio María Romeu al piano; María Teresa Vera y Lorenzo Hierrezuelo, y Miguelito Diaz con "Los Cumbancheros", le ponen música a este último segmento del programa.
    58 min
  • 'Cuando te vayas de mí, muy quedo'
    Con Abelardo Barroso, una de las grandes leyendas del son cubano, comenzamos el programa. Buen momento para recordar su reaparición en los escenarios, en plena década del cincuenta.
    Gracias al respaldo comercial de la etiqueta Puchito de Jesús Gorís y al auge que volvían a alcanzar las orquestas típicas o charangas, tras el éxito del cha cha chá, el veterano sonero revivia sus días de gloria.
    Junto a la orquesta "Sensación" de Rolando Valdés, rescató algunos sones de los años 20 como "En Guantanamo", original de Felipe Neri Cabrera.
    Toda nación late en las memorias de su gente. La nuestra, por suerte, ha sido terca y, a pesar de todo, sobrevive. Si prestamos atención a estas viejas grabaciones, como un mapa, pueden revelarnos de dónde venimos y, si le damos la oportunidad de no acabar en los basureros, y afinamos oídos y sensibilidades, descubriremos algunas pistas para seguir camino.
    Continuamos repasando el catálogo Puchito de mediados del cincuenta. Presencia en sus producciones de una de las más importantes jazz bands de la época: los "Hermanos Castro". Con una labor de más de 25 años animando los bailables de la nación, para 1954 era considerada una de las más antiguas formaciones de su tipo.
    En el staff artístico del recién fundado sello acompañó a cancioneros sobresalientes como Olga Guillot y Carlos Díaz, cantante estrella de la banda por esas fechas.
    Olga Guillot y Carlos Díaz nos devuelven cuatro de sus éxitos "Puchito" grabados con el jazz band de los Hermanos Castro: "Dos caminos", de Fellove Valdés; "En nosotros" , de Tania Castellanos; el clásico francés "Hojas muertas", del binomio Kosma-Prevert, y "No puedo ser feliz ", del maestro Adolfo Guzmán.
    El catálogo de la etiqueta norteamericana Victor producido en la frontera de los años 30 a los 40, nos permite acercarnos a una de las etapas más brillantes de la "cubanización" del jazz band.
    Con más de una década de marcada presencia en el ambiente musical los arreglistas, instrumentistas y directores enmarcados en el formato orquestal importado del Norte, ya sostenían un variado repertorio con sones montunos, pregones, afros, boleros, guarachas, rumbas, congas, guajiras, entre otros géneros populares, adaptados a su grandiosa sonoridad.
    Voces altas como las de Miguelito Valdés con la Casino de la Playa, Orlando Guerra (Cascarita) con la Hnos.Palau, Camilo Rodríguez con la orquesta de Mariano Mercerón y sus muchachos pimienta y Reinaldo Valdés (El Jabao) con la orquesta de Julio Cueva, completaban la fórmula.
    De los primeros años 40, gracias a la magia del disco, pasamos a las ediciones de los sellos independientes de finales los años 50.
    Ernesto Duarte, destacado compositor, arreglista y líder de orquesta para esa etapa, luego de su paso por la etiqueta Gema como productor musical, fundaba su propio sello.
    La nueva aventura discográfica permitió al músico cimentar aún más un estilo bien original entre las bandas de su tiempo e impulsar las carreras -entre otros- de cantantes como Fernando González, Tata Ramos y Rolo Martínez. Ediciones del sello "Duarte".
    Rolando Laserie, desde una producción Gema y con el ya clásico respaldo de Duarte, cierra está edición.
    1 hr
  • '¡Oh!, Carol, piensa siempre en mí'
    Una versión a dos pianos de "Cachita", la célebre rumba que compuso durante su estancia cubana, finalizando los años 30, el destacado compositor boricua Rafael Hernández nos permite comenzar repasando algo del repertorio que grabaron para la etiqueta Montilla, de mediados de los años 50: Juan Bruno Tarraza y Felo Bergaza.
    La cantante mexicana Toña la Negra nos recordaba el clásico de Juan Bruno Tarraza: "Alma libre". Le sigue Olga Guillot junto al Cuarteto "Los Ruffino" y el piano de Felo Bergaza en un tema de su autoría: "Si tú me lo dijeras".
    Ya fuese completando el exitoso dúo de pianos con el que se presentaron en Cuba y buena parte de los escenarios del mundo, Juan Bruno y Felo, desarrollaron por separado exitosos proyectos.
    "Mambolero", producción de la Columbia mexicana nos devolvió a Juan Bruno Tarraza y su orquesta de Mambos.
    En la frontera de los años 50 a los 60 el argentino Luis Aguilé, precedido por sus grabaciones para la etiqueta Odeon, a la par de conquistar un público netamente adolescente, encontró en Cuba una fenomenal plaza artística que impulsó su carrera en toda el área latina.
    Aparte de la mega influencia de ídolos norteamericanos como Elvis, Paul Anka o Neil Sedaka, también por esas fechas las grabaciones de "Los Cinco Latinos" y las del mexicano Manolo Muñoz fueron conformando un sedimento estético y sonoro donde estrellas nacientes como Luisito Bravo inevitablemente se reflejaron.
    Hacia 1961, en pleno auge el formato de los combos, las grabaciones de Luisito Bravo con los arreglos y acompañamientos del imprescindible Eddy Gaytán, producidas por la etiqueta independiente Velvet, esbozaban la categoría del pop rock cubano en los discos abriendo un camino que muy pronto siguieron otros exponentes.
    Los abuelos del pop rock cubano de esos tiempos, identificados invariablemente por una lírica ingenua y sencilla, dirigida a un público adolescente donde la temática romántica primaba por sobre todas las cosas, se apoyaron en estilos como el twist, el wawá, el gogó, el yeyé y el shake.
    El sistema de difusión estatalizado potenció, durante la segunda mitad de los sesenta, a través de puntuales espacios radiales y televisivos, así como en diversos eventos como los festivales de la canción de la playa de Varadero, la prohibición de las más prominentes bandas de lengua inglesa, dando prioridad en sus programaciones a sus equivalentes en iberoamérica. Esta circunstancia incidió lógicamente en la manera en que los poperos cubanos asumieron por aquellos años dicha corriente.
    Luisito Bravo, Lita del Real, Raul Gómez con Los Bucaneros, Danny Puga, Luisa María Güell y Lourdes Gil acompañan este segmento del programa. Con "Los Bucaneros" y "La Soga" despedimos este segmento.
    Últimos vestigios del legendario bufo cubano en las producciones discográficas independientes de los años 50.
    Desde las primeras décadas del siglo XX destacaron en los catálogos de etiquetas norteamericanas como Víctor, Columbia, Brunswick, Emerson, entre otras, los cantos, ocurrencias y situaciones escritos para los diferentes personajes del legendario teatro criollo.
    En el mismísimo centro de los 50, cuando la industria del disco independiente en la isla alcanzaba su máximo esplendor, Jesús Gorís produjo con su etiqueta "Puchito" a los veteranos Alicia Rico y el viejito Bringuier.
    Les acompañó la jazz band "Riverside" con su cantante estrella Tito Gómez.
    En el mismo catálogo, con pocos años de diferencia, tuvieron amplio desenvolvimiento: Leopoldo Fernández y Aníbal del Mar.
    Consagrados, dentro y fuera de Cuba, gracias a infinidad de presentaciones en radio, cine y televisión, sus miticos personajes de "Pototo y Filomeno", o "Tres Patines y el tremendo Juez" de "La Tremenda Corte", fueron más que bien recibidos junto a la veterana "Melodías del 40" del maestro Regino Frontela Fraga.
    1 hr
  • 'Soy una mujer que canta para mitigar las penas'
    Versiones definitivas de ciertos clásicos de la música popular cubana. Desde que fuera reclutado en 1945 por Miguel Matamoros para unirse a su conjunto y viajar a México, hasta sus últimas sesiones de estudio, Benny Moré efectuó para la etiqueta norteamericana RCA Victor todas sus grabaciones.
    Año 1952, concluida su decisiva temporada azteca y luego de una fugaz permanencia en la banda de Mariano Mercerón en Santiago de Cuba, de vuelta a la Habana, el Benny sumó su talento a la orquesta del importante pianista, arreglista y compositor Ernesto Duarte.
    El concepto melódico y armónico de Duarte, en función de sus arreglos para jazz bands, contribuye desde entonces a la cristalización de un sonido bien original, típicamente cubano, que lo distingue de agrupaciones similares.
    Unos minutos más junto al Benny y la jazz band de Ernesto Duarte. El son montuno que, desde los últimos años 30, comenzaba a perfilar en este tipo de bandas el pianista Anselmo Sacasas, con Duarte ya cobraba un sentido más sólido.
    De los explosivos años 50 pasamos al primer lustro de los complejos años 60. Escenario de la absoluta centralización del fenómeno artístico -musical en un país históricamente puntero e independiente en esos lances.
    Después de "nacionalizar" las casas discográficas más importantes, el 3 de enero de 1964 fue creada, por decreto oficial, la única empresa estatal facultada para hacerse cargo de las grabaciones y ediciones musicales en Cuba. Durante poco más de 30 años ejerció la EGREM su hegemónico papel hasta que la dura crisis económica de los años 90, impulsó la creación de otros sellos que, aunque con características comerciales ligeramente más flexibles, mantenían igualmente su carácter estatal.
    El estricto control sobre todo el andamiaje de contratación del sector artístico-musical, agudizó la implosión y el silenciamiento no sólo del talento ya establecido por décadas, las jóvenes promesas lo tuvieron bien difícil teniendo que sobrevivir en un panorama completamente politizado.
    Las voces de Freddy, desde su única producción discográfica editada por el sello Puchito en el mismísimo 1959, con arreglos y respaldo orquestales de Humberto Suárez; la guantanamera Bertha Dupuy con la orquesta y los arreglos de Adolfo Guzmán de 1960 para la etiqueta Velvet; Rubén Ríos desde la etiqueta Sonotone, y La Lupe con los combos de Felipe Dulzaides y Eddy Gaytán para RCA Victor, le pusieron lo suyo a la banda sonora de un tiempo que, definitivamente, ponía punto final a más de veinte años de independencia discográfica.
    Tiempos de boleros y victrolas, a partir de 1939 se fueron ganando un espacio importante en la vida cotidiana del cubano. Incluso, el sector musical que primero las consideró un peligro en franca competencia, poco a poco, teniendo a mano la posibilidad de llegar a los discos para luego en las victrolas afianzar su popularidad, recaudando además algún que otro royaltie por derechos de autor, terminó asimilándolas.
    Entre los diversos factores que impulsaron la difusión musical en Cuba, a la par de la radio y la televisión, las victrolas tuvieron, sin duda, un lugar destacado.
    Sin embargo la muerte anunciada de los populares artilugios comenzó con la llamada "nacionalización" de los sellos independientes, encargados hasta ese momento de abastecer semanalmente sus bocinas con las novedades de sus diferentes catálogos discográficos, hasta la implacable "ofensiva revolucionaria" de 1968 que acabó desmantelando toda la red de clubes y cabarets a lo largo y ancho de la isla.
    Desde entonces el mito victrolero pasó a formar parte de la permanente nostalgia del cubano, dentro o fuera de la Isla. Entre sus voces más recurrentes: Panchito Riset, Orlando Contreras,
    Ñico Membiela, Blanca Rosa Gil, y Rolando Laserie.
    Cubakústica, todas las semanas, más de cien años de música popular cubana.
    1 hr 1 min
  • 'A mí me han dicho, Manolo, que tú eres un inocente'
    El catálogo RCA Víctor de la primera mitad de los años 40 nos permite recordar el debut discográfico de Nelo Sosa como vocalista del Conjunto Casino.
    El 28 de noviembre de 1942 la agrupación sonera comenzaba a cubrir una exitosa temporada de un año en el cabaret habanero "Zombie Club", compartiendo escenario con la orquesta del xilofonista catalán Pedro Calonge y la orquesta del cabaret que, conducida por el maestro Adolfo Guzmán, acompañaba a Martha Domínguez, Rodolfo Cueto y Beny Roberts, entre otros interpretes de esos años.
    Nelo interpretó todo el espectro genérico popular completando, entre 1943 y finales de 1945, las trilogías vocales del "Casino" junto a Esteban Grau, Roberto Espi, y Roberto Faz.
    Apreció mucho el público de esos años su voz prima en combinación con la voz segunda del cienfueguero Roberto Espí, en boleros, guajiras, sones y guarachas.
    Volvemos al catálogo Victor de finales de 1944 para escuchar el bolero: "Nada importa", conocido también como "Que bonito es amar".
    En 1946, a su salida del "Casino", con el respaldo comercial del sello Panart y junto al guitarrista matancero Senén Suárez, Nelo fundó el Conjunto Colonial.
    Aunque esta primera versión duró apenas un año, a comienzos de los 50s retomó el proyecto con el que cubrirá casi todo el primer lustro de esa década, registrando su repertorio de mayor calibre para la RCA Victor. Nelo Sosa, un cantante cubano para recordar.
    Felipe Dulzaides, uno de los imprescindibles pioneros del jazz cubano, dejó su impronta en nuestro catálogo sonoro de disímiles maneras. A la par de su labor como pianista, primero integrando el cuarteto Llópiz-Dulzaides, y luego al frente de su mítico quinteto "Los Armónicos", desarrolló de manera notable su doble faceta de arreglista y repertorista.
    Si una voz encontró en el peculiar sonido de "Los Armónicos" el apoyo necesario para su cristalización en el escenario fue la de Doris de la Torre.
    Una de las figuras indiscutibles del feeling que, ya finalizando los 50s, era además una imprescindible de la incesante bohemia cubana. Con Doris y Fernando Álvarez, quien para 1958 se lanzaba a los escenarios como solista, un poco más del sonido Dulzaides.
    Celeste Mendoza fue una de las voces altas de la música popular cubana de todos los tiempos. Su paso por el formidable cuerpo de baile del cabaret "Tropicana" potenció su capacidad natural de dominar el escenario.
    Rumbera nata, estas cualidades muy pronto la convirtieron por designio popular, sin discusión y hasta el final de sus días, en reina absoluta del guaguancó.
    Regresamos al catálogo discográfico RCA Victor de los años 40 tras el sabroso rastro de aquellas formaciones soneras que, contra viento y marea, fieles a sus raíces, mantenían un espacio importante en los salones bailables de la nación.
    Tal era el caso del Conjunto Lírico Gloria Matancera fundado en la ciudad de los puentes en 1927 por los hermanos Díaz, para luego radicar en La Habana de los primeros años 30. Tiempos difíciles, de mucha inestabilidad social y económica provocados por la dictadura Machadista, que incidiendo como siempre en los repertorios de la isla hicieron a los músicos populares parir clásicos como el "Lamento cubano" de Eliseo Grenet y "Masacre", el danzón de Silvio Contreras.
    Florencio Hernández quien sobresalió también como compositor, fue una de las míticas "voces de vieja" del Son cubano. Más conocido con el sobrenombre de "Carusito", además de la Gloria Matancera, también identificó al septeto "Nacional" de Ignacio Piñeiro.
    El conjunto Gloria Matancera, tras amplio bregar por la geografía musical cubana, se mantenía en activo finalizando los convulsos años 60. En sus filas grandes intérpretes que con su arte dieron realce y color a la música popular sosteniendo el legado de nuestras agrupaciones más veteranas: Cheo Junco, Cundo Morales, Carusito, y de nuevo: Nelo Sosa.
    Con el conjunto Gloria Matancera, nos despedimos.
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CUBAkústica FM el Podcast de DDC Radio escrito por René Espí, dedicado a la música popular cubana.

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