CUBAkústica FM

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By DDC RadioMusic
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CUBAkústica FM episodes

  • 'Con permiso, Yemayá, te voy a hablar lucumí'
    Alberto Ruiz, uno de los grandes cantantes de nuestra tierra, tan pródiga en ritmos, estilos y, cómo no, en imperdonables olvidos, interpretó magistralmente sones, boleros, guarachas, montunos, y todo género que se le puso por delante con su timbre cálido y un dominio absoluto del ritmo y las inspiraciones.
    Con un estilo de vocalizar marcado por peculiares melismas, Alberto Ruiz identificó la fabulosa era de los conjuntos soneros que, durante los años 40 del siglo XX, fueron punto de giro importante en la evolución de la música popular cubana, y fuente inequívoca de la posterior era "salsera" impulsada a su vez por la desarticulación del entramado de difusión independiente cubano.
    Apreciaban sus contemporáneos la similitud de Alberto Ruiz con el malogrado cantante Pablo Quevedo, ídolo popular de los primeros años 30, desaparecido tempranamente, víctima de la tuberculosis.
    En cualquier caso el recuerdo de Alberto Ruiz con su conjunto "Kubavana" nos devuelve hoy el esplendor de aquellas formaciones soneras progresivas que, en plena década del 40, representaron un paso de avance, incorporando elementos rítmicos fundamentales como la tumbadora y la campana, y enriqueciendo el apartado melódico y armónico ampliando la sección de metales a dos y tres trompetas.
    En sus filas unos juveniles percusionistas Carlos "Patato" Valdés y Armando Peraza y el pianista Eulogio "Yoyo" Casteleiro. Las voces de Mario Recio, Roberto Faz, Carlos Querol, Laíto Sureda y Orlando Vallejo, entre 1944 y 1947 cerraron los coros del "Kubavana" junto a su cantante estrella: Alberto Ruiz.
    Y de la era de los conjuntos de los progresivos años 40, pasamos a los 50 cuando el auge del "cha cha chá" aseguraba a las orquestas típicas un segundo aire en los escenarios.
    Recordaremos al flautista José Antonio Fajardo en tres tiempos. Primero, mediando los años 40, junto a la orquesta del llamado "Rey de la Melodía": Joseito Fernández.
    Fajardo, ya avanzada la década del 50, consagrado en los espacios bailables a lo largo y ancho de la isla, cristalizó estilo y sonoridad gracias a sus grabaciones para los discos "Puchito" y más tarde para el pionero sello "Panart". El "Fajimambo", siempre el músico popular queriendo dejar su huella en el tiempo.
    Con su ritmo charanga Fajardo conquistará el aplauso de la colonia latina en Nueva York: "Pa Coco solo", otra de sus últimas grabaciones en La Habana. "Los Sitios llaman" y "Desconfianza", danzón-bolero.
    Volvemos a repasar ciertas memorias del aire que, a lo largo de la primera mitad del siglo XX, tuvieron muy en cuenta a la próspera colonia española asentada en la Isla.
    Juan Legido, cantante de origen marroquí, triunfó en La Habana de los primeros años 50 como cantante de "Los Churumbeles de España" una de aquellas orquestas que, en la frontera de los 40 a los 50, encontraron en La Habana una plaza artística nada despreciable.
    Angelillo, un soberbio cantaor flamenco, de paso por Cuba allá por 1937, conquistó a los oyentes de la Radio Cadena Suaritos con esta versión de "Ojos verdes". Grabación histórica que hoy dedicamos a nuestro entrañable Cristóbal Díaz Ayala.
    La cubana Obdulia Breijo, en su paso por la radio y televisión, con el sobrenombre de "La Sevillanita", representó toda aquella época de incesantes presentaciones en directo donde los artistas criollos alternaron con muchos intérpretes españoles recién llegados al Caribe dispuestos a triunfar y "hacer las Américas".
    En 1951 hicieron furor en la radio cubana el Niño de Utrera y Trini Morén con este drama cantado que seguramente hizo derramar más de una lágrima: "El hijo de nadie".
    Como llegamos, nos vamos. Volvemos al recuerdo de aquellos formidables conjuntos cubanos que durante los años 40, 50 y 60, reforzaron la presencia de la música popular cubana en el mundo.
    Tres grandes del Son: Aristides Balmaseda, Filiberto y el chino Lahera con el Conjunto "Estrellas de Chocolate ", el piano de Columbié, y los arreglos y el tres del gran Niño Rivera.
    59 min
  • Diez años sin Bebo Valdés
    Dionisio Ramón Emilio Valdés Amaro: Bebo Valdés, tuvo una vida larga, intensa y provechosa, dedicada íntegramente a su gran pasión: la música.
    La influyente corriente del swing y el bebop, que renovó musicalmente los primeros años 40, resonó espectacularmente en la obra y el estilo del joven Bebo Valdés quien por entonces, incesantemente, transcribe partituras, arregla, hace suplencias ocupando atriles en no pocas agrupaciones.
    Dos piezas fundamentales del músico resumieron esos tiempos de intenso bregar por la geografía musical de la Isla: "Rareza del siglo" un mambo que a continuación escucharemos con arreglo semi-sinfónico de Bebo para la orquesta CMQ, dirigida por Bola de Nieve, y "Güempa", en las voces de Faz, Espi y Vallejo con el Conjunto Casino, desde un bailable de Nochebuena del año 1952, emitido también por la importante emisora.
    "Baila así", otra pieza de Bebo que Celia Cruz defendía en sus presentaciones en directo. La década del 50 estrenaba su banda sonora y los jazz bands con los arreglos de Bebo, se renovaban.
    "Cascarita" triunfaba en el show Carnaval Trinidad y hermano. No existió escuela más efectiva para los músicos cubanos de los 40 y 50 que los bailables y los directos -en radio o televisión- para dominar todo el espectro rítmico popular que pulsaba en el ambiente.
    Especialmente, el buen gusto de Bebo Valdés al arreglar canciones y boleros para conjuntos, orquestas típicas o jazz bands, se puso a prueba en sus numerosos trabajos para etiquetas discográficas de importancia como Panart y RCA Victor.
    Para esa primera etiqueta Orlando Vallejo grabó respaldado por un magnífico arreglo de cuerdas el bolero de Bebo: "Serenata en Batanga".
    El bisoño músico de RHC Cadena Azul, el creador del ritmo "batanga", el jazzista precursor, el caballo de los arreglos del cabaret "Tropicana", el productor musical, el maestro de las inacabables sesiones discográficas para Panart, RCA Victor, Gema y Puchito, entre otros sellos. Todos estos matices, en conjunto o por separado, moldearon una sólida personalidad que le sigue dando realce, peso y consistencia definitorias a la cultura cubana y del mundo.
    Siempre vibrante el jazz band en sus arreglos y composiciones. Probablemente fue la "Riverside", bajo la batuta del saxofonista Pedro Vila, la banda que hizo relucir al máximo sus creaciones: "Ritmando cha cha chá" y "Oye como gozo mama"
    El desarrollo alcanzado por la industria del disco independiente no hubiera sido posible sin la base aportada por compositores, arreglistas y conductores de orquesta.
    Unos minutos para que vuelva a resonar el genio de Bebo en estas dos últimas facetas. Para ello contamos con estas grabaciones históricas donde cantan Rolando Laserie, Fernando Álvarez, Miguelito Cuní, y Doris de la Torre.
    Nos acompaña Bebo Valdés, el pianista sensible, inconforme y rebelde, el hombre capaz de soportar el durísimo y permanente exilio. Así hasta el final, como una rueda mágica e imparable, ardieron sus 94 años.
    Desde una producción Gema llega la orquesta de Bebo con el canto principal de Pío Leyva y el coro de Omara Portuondo: "En cadenas". Irreconciliable con la dictadura, este montuno grabado en el mismísimo 1959, resultó ser premonitorio. Luego de salir de Cuba en 1960, Bebo se estableció en Suecia hasta su fallecimiento.
    Paquito D’Rivera, con ese noble afán de salvar grandezas de la música cubana le produjo en 1994: “Bebo Rides again”. Afortunado punto de giro en la extensa carrera del longevo músico.
    Hacia 2002 otro álbum marcó su vida, como resumiendo su concepto orquestal en función del cancionero iberoamericano: “Lágrimas negras”.
    Cuando el 22 de marzo del 2013 emprendió su viaje a la inmortalidad era ya refulgente leyenda en el parnaso de los grandes de todos los tiempos.
    Diez años sin Bebo Valdés, pero teniendo siempre, a buen recaudo, su maravilloso legado.
    1 hr 1 min
  • 'En un beso la vida'
    Los llamados boleros de victrola con su atractiva mezcla de alcohol, noche y despecho iniciaron su reinado en la banda sonora cubana con la llegada de aquellos artilugios rechazados primero por buena parte de los músicos teniendo en cuenta la amenaza de su ubicación, en desleal competencia, en bares, clubes y cabarets.
    Domingo Lugo, más victrolero imposible. Su repertorio más exitoso fueron peculiares versiones de tangos en clave de bolero soneado. Estilo que años antes había cimentado Panchito Riset.
    El desarrollo alcanzado, hacia los últimos años 50 y comienzos de los 60, por la industria independiente del disco favoreció la aparición de numerosas etiquetas y con ellas nuevas voces.
    El ayer y hoy de una isla y su música: nada más parecido al colorido de un vitral cubano que las piezas de José María Vitier. Seguidamente tres cortes del álbum "Cuba dentro de un piano", producción del año 1999, donde este gran músico logra tamizar siglos de historia y poesía.
    Así escucharemos: "Danzón imaginario", "Habanera del Ángel" y "Contradanza festiva". Notable trabajo donde confluyeron además los talentos de Jorge Reyes en contrabajo y el tempranamente desaparecido percusionista Miguel Angá.
    Y repasando los catálogos discográficos del mundo, descubrimos varios clásicos cubanos a la manera de Toña la Negra. La cantante azteca, en dos tiempos, nos recordará el afro de la pianista Margarita Lecuona: "Babalú"; los boleros "No vale la pena" de Orlando de la Rosa, y "La gloria eres tú" de José Antonio Méndez, para despedirse en clave de bolero-son con la pieza de Ignacio Piñeiro: "Salomé".
    Regresamos al desenfado de la radio independiente cubana y sus programaciones musicales en directo. A comienzos de la década del 50 y desde sus flamantes estudios de 23 y M del Vedado habanero, estrenados en 1948, la CMQ RadioCentro, a través de sus diferentes shows, ponía en antena a los cantantes y agrupaciones del momento .
    Unos minutos para recordar el arte del trío de Servando Díaz: Mario Recio, Portal y Servando.
    Emisión del estelar show "Nosotros los cubanos", patrocinado por el ron Matusalén y animado por uno de los grandes de la locución José Antonio Cepero Brito.
    En 1951 Lorenzo Hierrezuelo (Compay Primo) alternaba su labor musical con la Trovadora Mayor: Maria Teresa Vera, completando un fabuloso dueto con Francisco Repilado (Compay Segundo).
    Memorable presentación de Los Compadres. Atentos a la descripción que entonces hacía Cepero Brito de nosotros, los cubanos.
    En la despedida Pello el Afrokan y una comparsa para la memoria: El Alacrán.
    1 hr 1 min
  • Swing, mambo y café en CUBAkústica FM
    Bobby Williams no tiene rostro. Todo parece indicar que pasó desapercibido para los historiadores que dedicaron largos años al rescate de música y músicos de otros tiempos. Quizás oyeran hablar de él entre un largo desfile de nombres, confundido entre las memorias de sus contemporáneos. Puede que también fuese silenciado, opacado por los tiempos grises que recorrieron la geografía cultural cubana mucho después, o que sencillamente, como sigue aconteciendo, no era un animal de su tiempo y estaba destinado a "reaparecer" 50, 60, o 70 años después.
    Cantante, actor y bailarín, bien cubano a pesar de su norteamericanizado nombre artístico (algo muy usual en el ambiente musical de esos años donde una Omara Portuondo también tuvo su breve etapa de Omara Brown) comenzó a destacar junto a otros intérpretes como Dandy Crawford, Beny Roberts y Fellove Valdés, quienes mediando la década del cuarenta del siglo XX cubano, rendían culto al jazz, especialmente a los electrizantes swing y Be Bop.
    En 1945 en los estudios de la Radio Cadena Suaritos, se grabó esta versión de "Tatalibabá", tema antológico de Florencio Santana, que la permanencia de Celia Cruz en la escena internacional hizo trascender.
    Delia Bravo y Marta Pérez, habituales del "Club del Swing", llegaron a los discos. Julieta Peñalver quedó atrapada en el limbo de estas lejanas emisiones radiales.
    Pocos podían quedar indiferentes al sintonizar RHC Cadena Azul donde Isolina Carrillo, Chano Pozo, Olga Guillot o Bebo Valdés aportaban lo suyo; o CMQ donde Armando Romeu (jr) conducía una gran orquesta en los estudios de Monte y Prado, arropando con melodías del Norte al selecto "Club del Swing", mientras el carismático Orlando Guerra (Cascarita) -bajo la batuta orquestal de Alfredo Brito- hechizaba a los habituales del Show Pinilla.
    Ya para entonces el "mambo" existía en la cabeza y los arreglos de Pérez Prado para la jazz band "Casino de la Playa". Otra cosa es que muy pocos comprendieran el delirio rítmico-armónico del talentoso matancero.
    La esencia de aquella radio orbitó en la sencillez de una habitación apenas insonorizada, cubiertas sus paredes por paneles de madera, tela de yute, o bagazo de caña. Dos o tres micrófonos de cinta, reacios a perderse el menor atisbo de sonido, aseguraban el resto.
    En el staff artístico de Suaritos sobresalieron: Amelita Frades, "Los Cumbancheros" con Ñico Saquito y su cantante Miguelito Díaz, el cancionero Fernando Albuerne, Celina y Reutilio, y las hermanas Romay.
    Obdulio Morales conduce la camaleónica Orquesta Suaritos, acostumbrada a ejecutar todo tipo de ritmos. Para guarachas, rumbas y congas era la "Orquesta Suaritos Bailable"; bajo los efluvios de algún fox trot, swing o bebop, se transformaba en "Orquesta Americana Suaritos", y si se trataba de algo novedoso, con atisbo de convertirse en "una verdadera bomba", ni corto ni perezoso, el mago Suaritos no dudaba en añadir un peligroso elemento a su fórmula: "Orquesta Atómica Bailable".
    Una jovencísima Celia Cruz nos devuelve aquellos tiempos de la radio donde casi todo era posible. La cuerda de un contrabajo podía emular perfectamente el "cañonazo de las nueve", un cubanísimo Tarzán enamoraba a Juana, y grandes músicos (muchos clásicos de hoy) por sólo 20 centavos ejecutaban su música en directo para deleitar a los oyentes, y de paso hacer realidad el viejo sueño de ser escuchados más allá del barrio, el humilde solar, la academia de bailes, o los Liceos.
    Para la despedida los míticos Matamoros nos devuelven un bailable aniversario CMQ. Dos buenos sones: "La pena de mi tierra" y "Mi Cafetero".
    1 hr 1 min
  • Elena Burke, la 'Señora Sentimiento'
    Elena Burke, una de las voces más queridas de la canción, el bolero y el feeling cubano. A 95 años de su aniversario, repasaremos algo de su legado sonoro.
    Se despedía la década del 50 del siglo XX, y con el decisivo respaldo comercial de la etiqueta Gema, fundada en 1957 por los hermanos Álvarez Guedes, Elena debutó como solista.
    Luego de poco más de cinco años de permanencia en el célebre cuarteto de la pianista, arreglista y directora coral Aida Diestro, contó en sus primeras sesiones de estudio con el respaldo de otros dos importantes pianistas y compositores: Méme Solís y Frank Domínguez.
    La etiqueta Gema le propició además el acompañamiento de una orquesta con la conducción y los soberbios arreglos sinfónicos del maestro Rafael Somavilla.
    Su carisma y dominio escénicos muy pronto le abrieron las puertas del éxito en todo tipo de escenarios. Era una predestinada, desde la penumbra azuloza y cómplice del club, los estudios y platós de radio y televisión, hasta las salas teatrales más exigentes, Elena hizo invariablemente su magia.
    Volvemos a los comienzos de aquella muchachita que, como muchos de sus contemporáneos, encontró en los directos de la radio independiente, las primeras oportunidades de mostrar su talento.
    Hacia 1943, 15 años cumplidos y con la orquesta de la emisora Mil Diez dirigida por Adolfo Guzmán, ya defendía las canciones de un compositor que resultó ser crucial en su carrera: Orlando de la Rosa.
    Otro valioso fragmento de la radio, está vez de la importante CMQ del año 1952, nos acercará a la cantante siendo componente del cuarteto del importante pianista.
    Relevante su inserción en el mítico Cuarteto D'Aida. La magia del disco nos permitirá disfrutar de una joya discográfica, producida por la etiqueta RCA Victor hacia 1957. Con arreglos y conducción orquestales de Chico O'Farrill vio la luz: "Una noche en Sans Soucí " donde Elena, Moraima, Omara y Haydée Portuondo, reunieron parte del repertorio que solían presentar en el popular cabaret habanero.
    Ya a comienzos de los convulsos años 60s, "perdonado" el feeling por la nueva política oficial con un rimbombante "Forum", coartado todo el mecanismo de difusión musical, y golpeado por nuevas prohibiciones y sucesivos éxodos el sector artístico, la voz de Elena continuó brindando un oasis a los seguidores de aquella agitada bohemia cubana que, poco a poco, fue apagándose junto a los polvorientos anuncios de neón de los clubes clausurados por la ofensiva revolucionaria de 1968.
    Durante las décadas siguientes, apoyada por su indiscutible trayectoria, fue sin discusión La Voz del Feeling de Cuba.
    Para la historia y como testimonios únicos, quedaron sus grabaciones junto a su inseparable guitarrista Froilán, la orquesta Revé cuando la integraba un bisoño Juan Formell, o su magistral vínculo con la orquesta de música moderna y aquella oleada de jóvenes compositores de los primeros años 70s donde destacaron las piezas de Pablo Milanés y Silvio Rodríguez.
    La Elena del sentimiento infinito nos ha acompañado hoy. La que cantó con la Orquesta Aragón, la intérprete de José Antonio, de César, de Juan Pablo Miranda, de Marta Valdés, la formidable guerrera, afortunadamente salvada por el empeño del productor Jorge Rodríguez, en el que resultó ser su último trabajo: "Elena, en persona".
    1 hr 4 min
  • 'Quiero escaparme con la vieja luna'
    Las bandas de Artie Shaw y Glenn Miller fueron parte de la banda sonora de los últimos años 30.
    Orlando de la Rosa perteneció a una importante generación de pianistas-compositores que por esa época incidió en el curso estilístico y armónico de la canción y el bolero.
    Entre estas figuras vale la pena destacar a René Touzet, Juan Bruno Tarraza, Margarita Lecuona, Mario Fernández Porta, Bobby Collazo, Isolina Carrillo, Julio Gutiérrez, Adolfo Guzmán y Bola de Nieve, entre otros.
    Cuando la influyente corriente del swing comenzó a resonar en los repertorios de la isla, cobraba auge la era de los conjuntos soneros y el danzón de nuevo ritmo le daba un nuevo aire a las charangas.
    Entre las formaciones que matizaron la corriente del swing, marcada por los big bands, sobresalió un efectivo, acoplado y armonizado cuarteto vocal norteamericano, acompañado en la pantalla cinematográfica y en discos por la mítica banda del trombonista Glenn Miller. "The Modernaires", una verdadera inspiración.
    En RHC Cadena Azul la pianista y compositora Isolina Carrillo fundó en 1944 su cuarteto “Siboney”. A continuación, y tras el rastro de aquellas formaciones vocales cubanas, llegan Omara Portuondo, Leonel Bravet, José Antonio Méndez y Eligio Varela, completando el cuarteto "Loquibambia" del año 1949.
    Primera versión en discos de "Átomo", original de Luis Yáñez y el Niño Rivera. Con arreglo del Niño, así quedó en discos Panart este clásico del feeling donde la juvenil formación dirigida por Frank Emilio Flynn, se unió al Conjunto Casino.
    Volvemos a la obra de Orlando de la Rosa, esta vez acompañando a su cuarteto en una veterana presentación en CMQ Radio. “No vale la pena”, clásico de su autoría. Año 1951: Elena Burke, Adalberto del Río, Aurelio Reynoso y Roberto Barceló.
    Sorprendido por la muerte a los 37 años, Orlando de la Rosa dejó sin embargo numerosas obras: “Nuestras vidas”, “Mi corazón es para ti”, “Cansancio”, “Anoche hablé con la luna”, “Que emoción” (considerado su último tema), “Serenata mulata”, “La mazucamba” y “Vieja luna”. Celia Cruz y el tenor venezolano Alfredo Sadel nos recuerdan estas dos últimas piezas.
    El catálogo Panart de 1953 ponía en órbita el llamado "conjunto eléctrico" del pianista Julio Gutiérrez, acompañando a la cantante boricua Lucy Fabery. El espíritu de estas producciones pioneras fue dándole presencia al jazz cubano en la industria del disco.
    De la sencilla "descarga", nombre con que ya se conocía entre los músicos, fue cristalizando esta importante categoría.
    En los estudios de la calle San Miguel, finalizando los años 50's, Ramón Sabat propició la grabación de las famosas "jam sessions".
    Junto a los pianistas Julio Gutiérrez y Pedro Jústiz "Peruchin", descubrimos a destacados instrumentistas de aquel momento como los saxofonistas Edilberto Scrich, Chombo Silva y Emilio Peñalver; el trompetista Alejandro "el negro" Vivar; el flautista y compositor Juan Pablo Miranda; el contrabajista Salvador Vivar; Chuchú Esquijarrosa en los timbales; el compositor José Antonio Méndez en la guitarra eléctrica, y Walfredito de los Reyes, Marcelino y Oscar Valdés en las percusiones. Para preservar y llevar al máximo el ambiente de descarga los músicos ignoraron, todo el tiempo, que estaban siendo grabados.
    Continuamos con Walfredito de los Reyes. Con su banda del "Casino Parisien", con Yoyo Casteleiro al piano y las voces de Kiko Rodríguez y Marta Rams, completaba un espléndido álbum, grabado hacia 1958 en los predios del popular cabaret habanero.
    Tres piezas para la memoria: "Coco seco" una guaracha de Ernesto Duarte, "Mambo inn", tema del boricua Tito Puente y "Descarga" un mambo rápido (modalidad que Pérez Prado dio a conocer como "batiri") original de Chico O'Farrill.
    1 hr 1 min
  • Rosita Fornés, la 'Vedette de Cuba'
    Con una lejana emisión de la CMQ Radio, cuando todavía sus estudios se encontraban en la intersección habanera de Monte y Prado, comenzamos el programa.
    Una veinteañera Rosita Fornés presentaba al trío Matamoros en un fulgurante e imaginario "Cabaret de las estrellas", allá por 1945.
    Imposible pasar por alto el centenario de esta legendaria artista que con extremo profesionalismo, dedicación y entrega, durante poco más de sesenta años, desarrolló una sólida carrera que abarcó salas teatrales, pistas de cabarets, clubes, sesiones discográficas, y, por supuesto: cine, radio y televisión.
    Fue la radio independiente de los años 40, plaza importante para muchos artistas de su generación. Volvemos a los estudios de Monte y Prado. Su desenvolvimiento escénico le aseguró el éxito en la importante emisora. Como presentadora destacó también en otro show emitido por CMQ: "Galería de la Fama".
    Rosita Fornés y Enrique Santiesteban. Días de radio .
    En unas sesiones de estudio para la etiqueta "Puchito" de mediados de los años 50, junto a su compañero de vida Armando Bianchi, notable cantante y actor, y con el respaldo musical de la jazz band "Riverside", quedó en discos parte del repertorio del show de televisión "Mi esposo favorito", versión criolla de "I love Lucy", producción con la que triunfaban Lucille Ball y Desi Arnaz en los Estados Unidos.
    Su versatilidad interpretativa le permitió asumir casi todos los géneros cubanos, a la par de mucho repertorio internacional. Del cabaret a la zarzuela, de lo popular a lo lírico, fue ganándose un nombre dentro y fuera de Cuba.
    Rosa Fornés jamás le restó brillo al esplendor que le acompañó desde su aparición en escena, incluso en tiempos difíciles, desarticulado todo el "sistema de estrellas" que le permitió triunfar. Llegó a ganarse por designio popular, y no pocos sacrificios, hasta el sol de hoy, el difícil título de "La Vedette de Cuba".
    Su centenario ha coincidido con el lanzamiento del polémico single "La habitación", tema original de Tanya que, interpretado por Rebeca Martínez, ha conseguido poner en la mira nuevamente a la figura de "la vedette". Así que será bueno acercarnos, a través de estos sonidos que nos devuelven a Rosa Fornés, a las vidas de estas artistas del cabaret cubano, entendiendo lo difícil que sigue resultando sostener por tantos años una carrera de estas características.
    Los artistas de variedades, mujeres y hombres, históricamente han tenido que jugarse el tipo cada día de sus vidas, enfrentando el inexorable paso del tiempo, manteniendo el físico, y teniendo que asimilar además la voluble respuesta del público.
    Quizás lo más duro siga siendo llevar adelante una carrera estigmatizada, durante más de medio siglo, por una política cultural de extrema que ilegalizó tempranamente la independencia de artistas y músicos, fomentando cierto clasismo, además del absoluto control de los posibles escenarios de la bohemia y la noche.
    La Vedette, figura casi siempre vinculada al kitsch y la frivolidad de las lentejuelas, a lo largo de más de un siglo de historia, desde los albores del teatro musical cubano, ha demostrado ser una sobreviviente, una artista que, al fin y al cabo, expresa y defiende su verdad, agitando a un público que también siente y existe, sin importar los altibajos de modas musicales más o menos pasajeras.
    1 hr 2 min
  • Joyas musicales del sello PanArt en CUBAkústica FM
    Comenzamos con el conjunto Chappotin y su trilogía vocal del año 1952: Miguelito Cuní, Carlos y Cepero, como parte de la banda sonora del sello Panart, primer esfuerzo discográfico nacional fundado en 1944.
    El montuno guaguancó: "Nosotros los Amalianos", original de Eloy Oliva y Raúl Cruz, pertenece a su histórico legado sonoro.
    Hace 79 años, en un estudio con piso en construcción, apenas insonorizado con paneles de bagazo de caña, forrados con tela de yute, comenzó a forjarse la industria discográfica cubana. Un importante aniversario que no debería continuar siendo pasado por alto. El cantante camagüeyano Orlando Guerra "Cascarita" con la orquesta del trompetista Julio Cueva, encabezaba el catálogo.
    Gracias a la pianista, arreglista y repertorista Isolina Carrillo, una juvenil Olga Guillot, integrante por esa época del cuarteto vocal "Siboney" dirigido por la compositora, debutó en Panart como solista.
    "At last", es un clásico del norteamericano Harry Warren (versionado al español por el compositor Antonio Mata). Le acompañó la orquesta Cosmopolita, rebautizada como "Swing Makers".
    El acompañamiento predilecto de los cancioneros eran los jazz bands. Dinorah Nápoles y Carlos Alas del Casino con la orquesta "Hermanos Castro", y Delia Bravo con la orquesta de Armando Romeu, cierran este primer segmento.
    Cuando el ingeniero de sonido Ramón Sabat fundó su etiqueta, todo lo atractivo y apetecible que acontecía en el panorama musical cubano lo registraban poderosos emporios norteamericanos como RCA Victor, Columbia, Brunswick, entre otros.
    Muy pronto orquestas típicas establecidas como las de Neno González y la "Ideal" del flautista Joseíto Valdés, en tiempo de danzón de nuevo ritmo, o cantantes de tango como Manolo Fernández, Olga Chorens y Tony Álvarez fueron atracciones Panart.
    El veterano conjunto "Sonora Matancera" con sus cantantes de planta: Bienvenido Granda, Caito y Rogelio Martínez, fue de los primeros en pertenecer al staff artístico de Sabat.
    De nuevo en este breve recuento destaca Isolina Carrillo. Su bolero "Dos gardenias" alcanzó muchísimo éxito en 1947 como lo parte del repertorio escogido para estrenar una nueva combinación Panart: Daniel Santos y la Sonora Matancera.
    Luego de una importante experiencia en la disquera Musicraft neoyorquina, aún latente la segunda guerra mundial, Ramón Sabat ubicó en la calle San Miguel no.410 el equipamiento técnico mínimo e indispensable para comenzar a grabar y prensar sus producciones.
    Las voces prima, segunda y tercera de Roberto Faz, Roberto Espi y Agustín Ribot, completaron una las trilogías más exitosas del Conjunto Casino.
    El paso de Sabat por una ciudad multicultural como Nueva York tuvo mucho que ver en la afortunada decisión de darle un espacio notable a la categoría afrocubana en su catálogo.
    Tata Gutiérrez, veterano cantante y rumbero, en clave abakuá, antecede a Celia Cruz y Merceditas Valdés. Sin lugar a dudas, junto a Caridad Suárez, las voces femeninas más destacadas del género afro por aquellos años.
    Con Panart echó a andar una maquinaria de difusión que resultó ser exponencialmente exitosa.
    Hacia 1953 un grupo de grabaciones irían perfilando otra categoría necesaria: la del jazz cubano.
    Apenas 17 años había recorrido Panart, acumulando un importante catálogo sonoro, cuando el 30 de mayo de 1961, fue intervenida bajo una supuesta "nacionalización".
    Su desaparición, junto al resto de disqueras independientes, fue un duro golpe al entramado de difusión y edición de música popular que funcionaba maravillosamente, situando a Cuba como un importante referente de producción musical.
    Ramón Sabat murió en los Estados Unidos el 15 de marzo de 1986 completamente olvidado. En Cuba, salvo honrosas excepciones, sistemáticamente se continúa silenciando la fundación de Panart, dándole prioridad a otros aniversarios vinculados a la estatalizada industria del disco.
    1 hr 2 min
  • 'Cuba linda, siempre te recordaré'
    El cantante camagüeyano Orlando Guerra, bien conocido con el peculiar nombre artístico de "Cascarita", iniciaba el programa con la orquesta del trompetista Julio Cueva y una guaracha del percusionista, rumbero y bailarín Chano Pozo titulada: 'Ampárame'
    Quisieron el destino y la popularidad con que ya contaba hacia 1944 que 'Cascarita' protagonizara el primer ejemplar editado por Panart, casa discográfica cubana fundada por el ingeniero de sonido y empresario Ramón Sabat.
    Con la contratación de artistas noveles y agrupaciones, el nuevo sello muy pronto destacó con un variado staff artístico donde tuvieron la primera oportunidad de llegar al disco jóvenes promesas de esos años. Entre ellas: Olga Guillot.
    Dos agrupaciones punteras como la "Sonora Matancera" (respaldando a Daniel Santos) y el "Conjunto Casino", garantizaron el incremento de las ventas del sello.
    Bienvenido Granda, nos trae el bolero de Arsenio Rodríguez: "Feliz Viaje". Le sigue Roberto Espí junto a Faz y Ribot con el bolero mambo de la trilogía Carbó-Collazo-de la Rosa: "Esto es felicidad".
    Las producciones Panart, poco a poco, terminaron con la hegemonía ejercida desde los albores del siglo XX, por emporios norteamericanos de fuerte presencia en la isla como RCA Victor y Columbia, entre otros.
    Con algunas grabaciones históricas hemos querido recordar el nacimiento del primer sello independiente cubano. El trío "La Rosa", otra exclusividad Panart, nos trae la guaracha de Ñico Saquito: "Camina como Chencha".
    Luisa María Güell con el grupo "Los Átomos" de Armandito Sequeira, rebautizados después como "Los Fantásticos" teniendo como vocalista líder a Maggie Carlés, nos acerca la parte más amable de la banda sonora de los convulsos años 60s.
    Baladas que, de alguna manera, "suavizaron" aquellos tiempos de trasformación radical en todos los ámbitos de la sociedad y que, por supuesto, incidieron también en el panorama artístico y musical.
    Danny Puga, rey del twist de esa época, nos trae otro tema de Armandito: "Tú serás, yo lo sé".
    Excelente manera de recordar la labor musical de Armandito Sequeira Romeu, fallecido el 31 de enero de 2023 en los Estados Unidos. Uno de tantos valiosos exponentes de la música popular que los sucesivos éxodos artísticos, provocados por la extrema politización, le arrebataron a la cultura cubana.
    A continuación el quinteto de Chucho Valdés del año 1964 nos acerca su bossa-descarga "Pero tú vendrás".
    La ductilidad creativa de Armandito Sequeira le permitió moverse con facilidad lo mismo en el mundo del rock, el jazz y la música popular bailable como percusionista, pianista, violinista y compositor. Fundador también de la Orquesta de Música Moderna, aportó algo de su obra a esa importante formación.
    Con arreglo del maestro Rafael Somavilla, y un solo de fliscornio de Paquito de Rivera, escucharemos otro de sus temas: "Te vas a casar".
    La orquesta Aragón de los últimos años sesenta despide este breve segmento en memoria de Armandito Sequeira.
    En estos tiempos extraños donde ciertos personajes (con la anuencia del oficialismo y la complicidad de parte de la élite artística más favorecida) pretenden seguir manipulando figuras inmensas de la cultura cubana, en nombre de un Patrimonio que no preservan, no honran, ni les pertenece en exclusividad, y a propósito de la inmensa historia cultural del barrio de Cayo Hueso, tendremos que volver, una y otra vez, al reconocimiento necesario de sus olvidados rumberos.
    Virgilio Martí, completamente desconocido por muchos músicos cubanos, dentro y fuera de la isla, en el Nueva York de los años sesenta y hasta su muerte en 1995, a pesar de la lejanía de su tierra, defendió y mantuvo vivo en su corazón, con tremenda fuerza y verdad, el legado original de la rumba y el Guaguancó con el que nació.
    Si habitualmente nos acompañas te deseamos toda la memoria posible para que la obra de grandes como Ignacio Piñeiro no quede jamás en el olvido.
    1 hr
  • 'Arrolla, cubano, que esto es tuyo'
    Con una larga bocanada iniciamos el programa escuchando a Celina y Reutilio, recién llegados a la capital cubana, contratados por la Radio Cadena Suaritos allá por 1948. Seguramente, no pocas lágrimas derramaron los oyentes de la época conmovidos por la dramática historia del homicida conducido al presidio de isla de Pinos.
    Comúnmente conocida como marihuana, proscrita y condenada por los intereses de ciertos poderes y la hipocresía social, desde tiempos inmemoriales hasta el sol de hoy, no ha dejado de estar vinculada a la bohemia, la fiesta, y los círculos intelectuales y artísticos.
    "Yerba" o "yerbuta" así la llama en la guaracha "Mójala, préndela y dale" un sorprendente y desenfadado Antonio Machín, completamente alejado de la imagen impoluta y cándida del ídolo romántico en la España de Franco.
    El consumo y tenencia de la marihuana penadas por la ley, socialmente mal vista además, no impidió que -algunas veces- su referencia en el cancionero popular fuese particularmente obvia como en "Mari Juana" la guaracha (original de Juana María Casas) que acabamos de escuchar por el conjunto Matamoros y en otras ocasiones más sutilmente como en esta pieza que firma el poeta del son Ignacio Piñeiro: "La cachimba de San Juan" que nos devuelve Carlos Díaz con el respaldo de la jazz band "Casino de la Playa" de finales de los 50. Tema sólo para consumidores. Sólo así podríamos adivinar el verdadero sentido del texto en cuestión.
    Justi Barreto es el autor de "Maní picao". Con esta breve intro será más disfrutable la versión que nos brinda Graciela con la banda de Machito y sus Afrocubans desde una lejana presentación en el famoso club "birdland", y con la que despedimos este breve segmento dedicado al cannabis.
    Un fragmento de una de las muchas grabaciones registradas en la frontera de los años 20 a los 30 por el notable actor del Bufo y también compositor: Ramón Espigul, nos permite recordar la existencia del sexteto "Estrellas Habaneras" dónde ya el piano enriquecía la sonoridad del típico formato sonero.
    Excusa perfecta para que a continuación, escuchemos otra antigua formación: el sexteto "Gloria Cubana" recordando además el tremendo auge que tuvo el Son durante los decisivos años 20.
    Su tímbrica -casi centenaria- resalta la capacidad de innovación de los músicos populares incorporando, a finales de esa década, instrumentos de importante presencia melódica, rítmica y armónica, como la trompeta, el contrabajo y el piano, producto de la interacción con las primeras jazz bands.
    Poco se conoce de esta formación renovadora. Su nómina la revela el investigador y músico cubano Jesús Blanco en su notable trabajo "80 años del Son y soneros del Caribe":
    Feliciano García (director y voz prima); Hilario Machado (tresero y voz prima); Augusto Lamar (guitarra y tercera voz); Ramón Verona (contrabajo); Inocente Betancourt (bongoes) y Maria Teresa Ovando "Teté" (pianista).
    "El pelotero", son original de Feliciano García, fue versionado durante los años 40 por el cantante Alberto Ruiz con el coro de Laíto Sureda y Carlos Querol junto a su magnífico conjunto "Kubavana".
    En los 50, el Conjunto Casino hizo varías versiones. En 1962 para Maype, una de las últimas etiquetas independientes, la combinó con la conga "La pelota" del compositor Ricardo Díaz, en las voces de Onelio Pérez, Orlando Morales, Espí y Albertico Díaz.
    La gentileza de Mane Ferret, trovadora radicada en Barcelona desde hace varios años, al compartir con nosotros un adelanto de la producción de su disco más reciente, nos lleva a recordar la importante presencia de la mujer en la música popular de los años 30, 40 y 50 del siglo pasado.
    La orquesta de Paulina Álvarez (La emperatriz del danzonete) da paso a la olvidada Rosita Sánchez.
    Le siguen Justa y Ana María García, así como la Trovadora Mayor: Maria Teresa Vera, teniendo en común al gran Nené Ayué.
    59 min

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CUBAkústica FM el Podcast de DDC Radio escrito por René Espí, dedicado a la música popular cubana.

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