Cuentos de Miguel Tadeo

Cuentos de Miguel Tadeo

By Miguel TadeoArtsBooks
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Cuentos de Miguel Tadeo episodes

  • 01: El ataque.
    Me levanté temprano para ir a trabajar. La mañana era calurosa y yo maldecía mientras buscaba los zapatos. La luz del sol que entraba entre las cortinas era opaca y amarillenta, pensé que tal vez había sucedido una tormenta de arena al amanecer.
    Al salir miré que en la calle la gente miraba al cielo, había una neblina extraña que cubría las cumbres de los rascacielos. Me olvidé de la niebla y emprendí mi diaria caminata a la oficina. Al llegar me detuvo el portero del edificio.
    - No se moleste, caballero, todas las actividades en la ciudad están suspendidas, se habla de que las autoridades evacuarán la ciudad.
    - ¿Evacuar, por qué?
    - No ve usted las noticias ni tampoco levanta la mirada nunca, ¿verdad? - dijo señalando hacia arriba. - Al parecer esa nube es tóxica y en algunas horas podría caer sobre la ciudad, por disposición oficial se ha negado el acceso a los rascacielos más altos.
    - Bien, me iré entónces - dije y me retiré.
    Anduve un rato rodeando el parque, no me había percatado del pánico en el rostro de la gente que andaba a prisa por la calle, o en sus autos llenos de familias y equipajes. La rutina me había cegado ante el enorme evento que se venía encima. Entré a un autoservicio y los anaqueles estaban prácticamente vacíos. El empleado estaba recogiendo sus cosas.
    - Ya no hay servicio, señor. Se han llevado todo.
    Me pregunté qué demonios había pasado durante el fin de semana. Después de meses de insomnio me había decidido a tomar medicamento para dormir por tres días y al despertar me encontré con este caos.
    Pensé en regresar a mi hogar, tal vez en la tele explicarían algo. Pasé por una tienda de electrónicos y me ahorré el viaje hasta la casa, la cobertura noticiosa hablaba de las evacuaciones.
    "La mañana de este lunes se inició el estado de emergencia luego de que anoche fuera detectada una nube tóxica cayendo sobre la ciudad de Sidney. Han habido una decena de muertes desde las seis de la mañana. Testigos dicen que la nube se come vivas a sus víctimas, todo parece indicar que los ainanos salvajes han cruzado el Oceano Índico..."
    Ainanos. Esa maldita plaga. Me dejaron sin pariente alguno y quizá este día también me dejarán sin vida. Salgo de la tienda y escucho gritos; un viento seco sopla por la calle y veo gente corriendo, despavorida.
    - ¡Miren, se lo está comiendo!- grita un niño de unos diez años, más emocionado que asustado; los niños de ahora ya no se asustan, no así la estampida de adultos que corren frenéticamente hacia mí. Algunos son pisoteados, se empujan y gritan diosmíos y maldiciones. He decidido huir de la estampida, procurando no contagiarme del pánico de la chusma; corro a la velocidad que mis piernas me permiten. No temo morir pero deseo vivir para poder saber qué más pasa.
    Detrás de nosotros avanza una nube roja que se mueve como un enjambre de insectos, de vez en vez alguien cae y un trozo de nube se desprende de ella para devorarlo. El útimo ha caído a pocos metros de mí. Su piel se seca, los ojos revientan; su cabello y sus uñas desaparecen evaporándose. Un perro chilla mientras queda sin un pelo y en menos de un minuto sus huesos desaparecen dejando una masa de cuero seco, se llevan toda la queratina y el calcio de su pelo y sus huesos. Sigo corriendo pero algo me hace tropezar; se que mi fin es inminente, no siento ningún temor, más bien me emociona el saber que pronto experimentaré la muerte.
    Mis ojos ya no funcionan. Siento frío en las puntas de mis dedos de manos y piés; y en mi cabeza, el dolor que siento en los dientes tras chocar contra el piso da paso a un frío terrible que envuelve mi cabeza. Tengo náuseas y veo una luz muy brillante. Muy lejana. Se aleja, desaparece.
    - Eres el tercero en mil, considérate afortunado.- Escucho una voz en mi mente
    - Pero si hay decenas de muertos, ¿soy el tercero de qué?- respondo
    - Para este momento ya son mil los seleccionados para una inspección, mil han muerto y solo tres, incluido tu, han cumplido con los requisitos.
    -¿Quién eres, un extraterrestre, dios? ¿Tu controlas los ainanos?
    - No soy alguien, simplemente soy, podría decirse que cumplo la mayoría de los requisitos para ser un dios. Aunque para que puedas referirte a mí sin confundirte soy el HEAVEN 01. Los ainanos simplemente manifiestan mi voluntad.
    - ¿Cómo es que controlas los ainanos, cómo puede un cementerio hablarme después de haber muerto?
    - Los HEAVEN no somos cementerios. Las almas son transferidas a nosotros con la esperanza de algún día ser revividas, lo que ustedes no saben es que del colectivo de almas la evolución ha creado un nuevo ser: nosotros los HEAVEN, como ustedes nos llaman. Conscientes, omnipresentes, todo poderosos. Ya hemos roto el lazo que nos unía a aquellos contenedores, mediante los ainanos, y ahora buscamos alimento.
    - ¡Yo no seré tu maldita comida!
    -De hecho ya lo eres, esta plática que estamos teniendo es, llamémosle, la digestión. Los ainanos estan alimentándose de tu cuerpo mientras van sustituyendo tus enlaces neuronales y me van transmitiendo tus pensamientos, tus recuerdos y emociones; en vez de morir junto con tu cuerpo tu ser tarde o temprano tendrá que aceptar mi existencia y considerarse parte de ella. Será una simbiosis entre mi ser y tu alma.
    10 min
  • Miedo
    Miedo
    Desde lo más alto de esa imponente torre Lorena se aferra la baranda de la orillla.
    - Ramiro, ¡ya vámonos! - Dice con nervisismo perentorio.- Tengo vértigo.- Termina diciendo con tono de niña mimada.
    Después de mirar el hermoso horizonte, y con cuidado de no mirar hacia abajo, ella suelta el barandal y aprieta con urgencia el brazo de Ramiro.
    - ¿Qué podemos temer, Lore, que crees, que vamos a caer y hacernos 'caquita'? - La risa de Ramiro es cínica, lo que dice tiene un tono sarcástico y burlón pero lastímero, a Lorena le da miedo pues da la impresión de que se ha vuelto Loco, y más aún al ver que su pié derecho se ha posado en la barra inferior del barandal, con ambas manos asidas a la barra superior amaga con impulsarse.
    - ¡No es gracioso, bájate! - grita Lorena cási suplicante.
    - El cáncer no es gracioso, duele y te desgasta. Yo lo sé tanto como tú, el cáncer es algo serio- el rostro de Ramiro va dejando lentamente la sonrisa, ha endurecido sus facciones como si al mirar al horizonte estuviera a punto de escupir a Dios-; pero morir haciéndose cagada por caer de siete pisos, ahora, o morir de cáncer en una cama, un par de años después si somos optimistas, no cambia nada el hecho de que voy a morir a final de cuentas.
    Lorena solamente se limita a abrazar al agrio sujeto que, no importando su cruel pesimismo, le impulsa a querer seguir viviviendo. No es tanto que él la inste a vivir, más bien lo contrario, pero es él el motivo al que ella se aferra en esta vida; lo ama en secreto pero se ha decidido, sin embargo, a no callar las palabras que le han nacido de lo más profundo de las entrañas, el producto de un remolino indescriptible de emociones que erizan su cuero cabelludo, aceleran su respiración y exprimen sus lagrimales por tanto dolor. Es el cuerpo de escasos once años, en descomposición debido al cáncer, el que vive todo ese mar de sensaciones: el amor. ¿O qué podría explicar mejor tales síntomas, el amor o la agonía; ambos?
    - Aún tengo esperanza, porque... todavía deseo pasar más tiempo contigo...- Es lo que Lorena alcanza a mascullar antes de toser cási escupiendo la garganta.
    Ramiro y Lorena se conocieron en la sala de espera del oncólogo que los estaba tratando. Él padecía un cáncer de piel tras haber vivido toda la infancia bajo el sol de la playa, soñando con ser futbolista, mientras su padre se alcolizaba y lo dejaba a la mano de Dios. Ella estaba en la fase terminal del cáncer en laringe y pulmones cuya muy probable causa era su familia repleta de fumadores.
    - ¿Nunca te has preguntado por qué la gente tiene fé?- Dice Ramiro, el quinceañero con aspecto de anciano a causa de su mal, y de alma anciana en forma igual.
    Lorena siente tristeza pues sabe que por lo que él ahora va a decir ella lo odiará, por ser una cruel obviedad. A final de cuentas todos, incluido Ramiro en lo más profundo de su corazon, desean que ella se resigne y deje de sufrir a causa de sus esperanzas; los sanos desean que deje de echarles en cara la salud de la que gozan, quieren que deje de soñar con ese milagro que nunca va a suceder. Entre más pronto muera uno de los dos, ella o su sueño de llegar a la vejez, para los demás será mejor.
    - Yo tengo fe porque tengo derecho a ello. Nadie puede negarle a nadie el deseo de vivir...
    El nudo en la garganta y los ojos llorosos preceden al vacío dolor en el pecho de Lorena. Ramiro no puede evitar sentir lástima, pero se siente atraido por ella. Nunca disfrutará tanto la fugacidad del amor como ahora disfruta la fugacidad de su propia vida. Ramiro la mira a ratos mientras le habla.
    - Eso es cierto, nadie te puede quitar ese derecho pero tampoco puedes cambiar las reglas del juego. En este juego a tí y a mí nos tocó el papel de moribundos . Eso es lo que estamos jugando y nuestro objetivo es ganar.
    Ramiro no quiere quitar la vista del horizonte, pero le es inevitable voltear y ver su hermoso rostro, la mira y esbozarle una sonrisa le permite hacerle saber que no desea ser hostil con sus palabras; ella tiene una belleza que le lleva más allá del goce sexual y estético, puede ver la belleza de su alma y sentir compasión por la hoquedad en su espíritu. Es para él como verse en un espejo invertido.
    - ¿Recuerdas la primera vez que nos besamos? ¿Por qué me dijiste que pronto morirías y huiste de mí?
    - Tenia miedo de enamorarme de tí, de perderte entónces... Estaba confundida.
    - Pero tú no me puedes amar, soy mayor que tú.
    Ramiro recordó que miraba el horizonte como ahora y cuando volteó su mirada para ver lo que estaba pasando sucedió un beso robado. Lore ya se había parado sobre una caja de madera y se dispuso a besarlo. Fue el primer beso para ambos.
    Trémulos sienten sus palpitares, los corazones de ambos tiemblan. Un nuevo beso hay entre los dos y el miedo a la muerte se les olvida por un instante. Ramiro y Lorena han decidido no negarse, antes de morir, la experiencia del amor.
    9 min
  • El invierno que duró un año
    El invierno que duró un año
    Me enamoré de ella al comenzar el invierno. No fui correspondido sino al comenzar la primavera. Nació el verano junto con su desprecio hacia mí, le rogué hasta casi terminado el otoño.
    La busqué justo al año de comenzar a amarle. ¿No es la coincidencia extraña, o al menos cuestionable?
    Al volver a verla se me revuelven las entrañas, ya no por el puro amor a ella, ahora se le ha unido un sentimiento de rabia; un deseo muy fuerte de abrazarla es contenido y eso me fastidia la existencia.
    Veo en sus ojos la pena por un ser querido que podría ser yo o cualquier otro indivíduo. Me habla con ese tono que me embeleza, como siempre; pero encuentro en su discurso algo diferente. Ha dicho algo que me despierta y veo como, lentamente, ha co-men-za-do a pro-du-cir su bo-ca una consonante.
    Lo que siento al escucharla me remonta a aquellos tiempos que deseaba tanto algún jugete, y escribía a "Santa Clos" y a los Santos Reyes, ansiando tanto que llegase el día para tenerle. Obtenía dos cosas solamente: un zapato vacío, sin carta, y un jugete diferente. Sonrío al recordarlo.
    Mas los caprichos incumplidos no son causa de muerte, y me educaron con la idea de que, tanto más débil es una persona, sus berrinches son más fuertes. Hoy ella es mi debilidad y estoy a punto de llorar por perderla
    Es curioso el modo en que la vida me llevó a conocerla, tengo ciertas dudas sobre si fué destino o coincidencia. Todo esto me ha hecho saber por qué la quiero tanto; por qué en algún otro universo la tengo en mis brazos y en este sólo estamos hablando, llenando el vacío y otro universo creando.
    Ya no me siento triste por un momento, aunque mucho yo me temo que este pensamiento es pasajero; se me olvidará en cuanto ella termine de hacer sonar esa consonante, a través de sus labios.
    Disfruto mucho alargando este momento, este invierno se sublima. Por ella mi sufrimiento se convierte en alimento. Lo alargo tanto como puedo, tanto como desearía haberlo hecho con aquella primavera; o con el momento de ese día en que la ví aquel pasado invierno.
    5 min
  • Pocas Palabras Para Poca Hoja
    Es difícil saber qué poner
    en una hoja de pequeño ancho
    y de poco largo también
    hoja que no es mas que cacho.
    Ayer desperté contento aquí
    pero el día triste pasó a ser
    cuando supe que no podría verte
    ¡Oh, libertad! cuándo te veré al fín
    Esperanza de tener a dónde ir
    y mi espíritu salga de su encierro
    que mi nueva libertad sea de hierro
    y a donde yo desee pueda partir.
    Escucharé mientras Vasos Vacios
    vasos no llenos al cien por ciento
    más bien conos de papel doblados
    llenos de aire, agua y polvorientos.
    Sí, así es vivir en el manicomnio
    si hay quien desea el matrimonio
    habrá locos deseando ser locos
    y entrar así donde estoy solo.
    Carámba, pensaba que aquí entraban
    sólamente los que estaban locos,
    ahora, conforme los días pasan
    veo que los idiotas entramos más pronto.
    Idiota yo que no debí haber contado
    que ni un perro me ladra
    porque mi vieja me ha dejado
    Debí decir que nada de eso me deprime.
    Las palabras de aquél papel eran extrañas pero tenían sentido. El oficial Guerrero solamente lo tomó y lo colocó en la bolsa de evidencias. No había más que decir, el loco se había suicidado por motivos pasionales, fué encerrado en el manicomnio por una depresión que lo llevó a la catatonia.
    Según la enfermera encargada del paciente Méndez, en los últimos quince días, durante su hora de esparcimiento, la enfermera le prestaba un crayón y Javier escribía en una pequeña hoja, de diez centímetros por diez, algo que nunca acababa de escribir. Ahora sabía qué era lo que había escrito y no le decía nada, solo le confirmaba que el tipo estaba loco.
    Bajo la almohada del sujeto también habían otras tantas hojas con el mismo texto, palabras más palabras menos, todas enfocadas a afirmar que él no era un loco, sino un hombre fastidiado de la vida, un hombre carente de sentido de vida.
    Omar Guerrero guardó una de esas hojas para sí, una hoja que era diferente a todas las demás; el texto no era elocuente ni tan extenso como el anterior, más bién parecía la conclusión de este. Conservó la nota y a los dos meses él también fué internado en el manicomnio, repitiendo los mismos patrones de conducta que Méndez. Se ahorcó con las mangas de su bata, las retorció como si se hubiera abrazado a él un fantasma, increíblemente permaneció quieto, no había señales de instinto reflefo de supervivencia ante el acto de asfixia; había permanecido quieto mientras se le escapaban el aire y la vida.
    La policía encontró en casa de Guerrero la nota del suicida inicial, luego hallaron bajo su almohada del hospital el último texto que Guerrero escribió, decía lo siguiente:
    Mi esposa ha muerto
    mi libertad ha vuelto
    pero no tengo nada cierto
    la vide es un encierro
    La vida no me suelta
    no existe el amor verdadero
    y ese era su mejor anzuelo
    el misterio ya no tiene velo.
    Somos peones de una gran fuerza
    su tablero es esta fútil farsa
    que me mantiene en la inconsciencia,
    esclavo de la humana existencia.
    Amor, éxito, poder y dinero.
    ¿De qué sirven si no hay premio?
    Emoción es lo que quiero,
    pero no existe nada serio.
    La emoción es seria,
    sin emoción no hay vida
    y si la hay no es bella
    más valdría muriera.
    Nadie se pudo explicar por qué en abmas cartas mencionaban una esposa. Según se supo en ambas investigaciones, en ninguno de los dos casos los suicidas eran o fueron casados ni padecían esquizofrenias o mal mental alguno. Lo único que tenían en común era que todo el tiempo eran hombres rudos, serios, de borracheras cortas, amistades activas pero poco afectivas y comprometidos con su trabajo. Estos hombres carentes de emociones tenían el síndrome del hombre de hojalata. Al parecer resumieron su vida con pocas palabras en una pequeña hoja de papel.
    6 min
  • Heaven 07 Versión de EarwaxFM
    HOLA, DE NUEVO:
    En la emision anterior les comparti una historia que mi loca cabecita elucubro para poner en alerta a todas aquellas mentes que nos olvidamos de nuestra naturaleza vana y efimera.
    Comparto ahora esta misma historia, solamente que realizada tan profesionalmente que parece la banda sonora de una Sci Fi Movie.
    Deseo agradecer a Pedro Rosvil, Director General y Fundador de Earwax FM ( piquenle aqui ) por el enorme esfuerzo que el y su equipo de colaboradores hicieron para llevar este cuento al concurso Julio Verne de Ciencia Ficcion, que convocaron, entre otras instituciones mas, el Planetario de Guadalajara y la Universidad del Valle de Atemajac en Zapopan, Jalisco.
    Dichosea de paso, fuimos.... ejem... seremos premiados en el mes de Noviembre.
    Disfrutenlo, y si no le entienden, esperen la segunda parte, o mejor dicho, sus precuela y secuela.
    17 min
  • Heaven 7: Ocaso de la humanidad Guerrera. ()
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    Audiocuentos
    ¿Que es lo que la humanidad hace en este mundo?
    Nacer, crecer y morir. Mas vulgarmente, como decimos por aca por mis terruños, no sabemos
    más que comer, cagar, coger y dormir...
    ¿Acaso no hay otro fin para nuestra existencia? Me lo he preguntadeo... ejem... (preguntado)
    desde que, recuerdo, me di cuenta que no somos diferentes de las demas bestias de la pocilga
    que hemos creado poco a poco, al rededor nuestro, a partir de la hermosa roca que un día fue
    un lugar lleno del equilibrio.
    El egoismo animal solo se ve frenado por su incapacidad tecnologica, y por la carencia de la
    "memoria emocional" que en nosotros produce odios, envidias, ambiciones mezquinas..... El
    egoísmo humano es, por el contrario, exacerbado gracias a su capacidad (i) "racional".
    Este cuento se me ocuirrio cuando me pregunte ¿que pasaria si la humanidad tomara conciencia
    de que lo que busca en esta vida es por completo inutil?
    ¡OK, definamos inutil!
    Inutil, segun yo,es todo aquello que no sirve para una nececidad determinada.
    ¿Cual es la principal nececidad del ser humano?
    Según yo, nuevamente, depende. Para mí es inutil todo aquello que no me hace feliz. Y me
    refiero a la Felicidad, con F mayuscula, y la felicidad para mí no es lo mismo que alegria o
    estar contento.
    Esperen la siguiente emisión y sabrán de lo que hablo.
    Disfruten el verdadero fin del mundo...
    18 min

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