En tiempos lejanos, la ciudad de Basora, en el corazón de lo que hoy conocemos como Irak, brillaba como un oasis de sabiduría y misterio.
Allí vivía Baharam, un joven dotado de un conocimiento especial: el arte de sanar con hierbas... Sin embargo, ni su sabiduría ni su experiencia parecían ser suficientes cuando el hijo del Califa cayó gravemente enfermo.