La arqueología nos abre una ventana a culturas que solo conocemos por los
libros de Historia, pero por las que sentimos una enorme fascinación.
Nuestro paladar inicia un viaje hacia los Balcanes y la Costa Adriática,
donde las sucesivas investigaciones han datado las primeras manifestaciones
del queso en Croacia. La siguiente parada tendrá lugar en Hallstatt, uno de
los pueblos más idílicos de Austria: entre las minas de sal prehistóricas de
la localidad se encuentra la primera evidencia molecular del consumo de
queso azul y cerveza durante la Edad de Hierro en Europa.