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DEVOCIÓN MATUTINA PARA MUJERES 2026
“SUBLIME BELLEZA”
Narrado por: Sirley Delgadillo
Desde: Bucaramanga, Colombia
Una cortesía de DR'Ministries y Canaan Seventh-Day Adventist Church
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|| www.drministries.org ||
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26 DE ABRIL
REPERCUSIÓN DE LA ARROGANCIA
"Samuel dijo a Saúl: Has obrado neciamente, no has guardado el mandamiento que el Señor tu Dios te ordenó, pues ahora el Señor hubiera establecido tu reino sobe Israel para siempre." (1 Samuel 13:13).
La historia del rey Saúl es un espejo donde, a veces, nos da miedo mirarnos. Él lo tenía todo para triunfar, pero en un momento de crisis, cuando el enemigo acechaba y su gente empezaba a abandonarlo, Saúl tomó una decisión basada en el miedo y la impaciencia.
En lugar de esperar el tiempo señalado por Dios, decidió que él podía hacerlo solo. Pensó que el "ritual" era más importante que la obediencia. Saúl nos enseña que la arrogancia no siempre empieza con un gran orgullo, sino con pequeñas grietas:
La excusa constante: Cuando Samuel lo confrontó, Saúl no pidió perdón. En cambio, culpó al pueblo, culpó la demora del profeta y se justificó diciendo que "tenía que hacer algo". ¿Cuántas veces buscamos excusas razonables para justificar que nos saltamos los principios de Dios?
La justicia propia: La impaciencia llevó a Saúl a ser indiferente con los suyos y hasta a actuar con dureza contra su propio hijo. Cuando perdemos la paz y la humildad, terminamos lastimando a quienes más amamos.
Cambiar el cielo por la popularidad: Saúl estaba más preocupado por no perder su prestigio y su ejército que por mantener su conexión con Dios.
Esta historia nos advierte que el primer paso hacia la arrogancia abre la puerta a las mentiras y a un carácter que se vuelve difícil de transformar. Pero la buena noticia es que siempre hay tiempo para regresar. No necesitamos ser perfectas o tener todas las batallas ganadas; necesitamos ser honestas.
Dios no busca mujeres que nunca se equivoquen, sino mujeres que, cuando fallan, tengan la valentía de decir: "Me apresuré, me equivoqué, ayúdame a volver al camino".
Hoy te invito a identificar una situación en tu vida donde sientas la urgencia de "tomar el control" o de actuar por impulso (puede ser una respuesta impulsiva a un familiar, una decisión financiera o una preocupación que te quita el sueño).
Hacer una pausa de 24 horas: Antes de actuar o responder en esa situación que te genera ansiedad.
Cambiar la excusa por la oración: En lugar de decir "es que tengo que hacerlo porque nadie más lo hará", di: "Señor, voy a esperar en Ti y a hacer lo correcto, no lo más rápido".
Escuchar: Dedica un momento de silencio a preguntarle a Dios si tu acción nace de la fe o del miedo a perder el control.
Es mejor esperar en Dios y parecer "lenta" ante los demás, que correr hacia un éxito que nos aleje de Su presencia.