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DEVOCIÓN MATUTINA PARA MUJERES 2026
“SUBLIME BELLEZA”
Narrado por: Sirley Delgadillo
Desde: Bucaramanga, Colombia
Una cortesía de DR'Ministries y Canaan Seventh-Day Adventist Church
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|| www.drministries.org ||
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25 DE ABRIL
CARGAS AJENAS Y PROPIAS
"Ayúdense entre sí a soportar las cargas y de esa manera cumplirán la ley de Cristo, pues cada uno tiene que llevar su propia carga" (Gálatas 6:2, 5).
A simple vista, estos versículos parecen decir cosas opuestas. Sin embargo, el secreto está en entender que no todas las "cargas" son iguales. En el lenguaje original, existen dos palabras que cambian todo el sentido de nuestra misión como amigas, madres y compañeras.
1. El Peso que se Comparte (Baros)
Hay pesos que son como las pesas de un gimnasio: son demasiado grandes para una sola persona. Estas son las angustias, los duelos, las crisis inesperadas o los momentos de debilidad. Aquí es donde entra nuestro "ministerio": escuchar, acompañar, orar y facilitar el camino. Dios nos diseñó para que nadie tenga que atravesar estas tormentas en soledad.
2. La Carga que te Pertenece (Fortíon)
Existe otra carga que es personal e intransferible, como un bebé en el vientre de su madre. Es el peso de nuestras propias decisiones, de nuestra conciencia, de nuestra responsabilidad ante la vida y de nuestros propios errores.
Aquí es donde debemos tener sabiduría:
- No cargues lo que no te toca: A veces, por amor, terminamos asumiendo las consecuencias ajenas o resolviendo problemas que la otra persona necesita resolver para crecer. Al hacer esto, no solo nos agotamos, sino que impedimos que la otra persona aprenda a caminar con Dios.
- El peligro de la autosuficiencia: Por otro lado, hay mujeres que son expertas en ayudar, pero nunca se dejan ayudar. Rechazar el apoyo de las demás es una forma de orgullo que nos priva del consuelo que Dios quiere darnos a través de nuestras hermanas.
Es hermoso compartir las angustias con amigas de confianza, pero es vital pedirle a Jesús discernimiento. Necesitamos saber cuándo es tiempo de extender la mano para levantar a otra y cuándo es tiempo de poner un límite saludable para que la otra persona asuma su propia responsabilidad. Si hoy te sientes exhausta, quizás es porque estás cargando un fortíon (una carga intransferible) que no es tuyo. O quizás, estás intentando llevar tu propio peso sola por no querer admitir que necesitas ayuda.
¿Te resulta difícil pedir ayuda cuando tu carga personal se vuelve demasiado pesada?, ¿Sientes que a menudo asumes responsabilidades o culpas que en realidad pertenecen a otros?
Señor, ayúdanos a ser generosas para acompañar, pero sabias para no invadir. Danos la humildad de dejarnos sostener y el discernimiento para saber qué cargas debemos soltar hoy a Tus pies. En el nombre de Jesús, amén!.