Es un proceso poderoso que desencadena la producción de cuerpos cetónicos, los cuales desempeñan un papel crucial en la protección de nuestro cerebro. Estudios han demostrado que estos cuerpos cetónicos pueden proteger contra los efectos tóxicos del beta-amiloide, un actor importante en el desarrollo de la enfermedad de Alzheimer. Así que, la próxima vez que ayunes, recuerda, no solo estás dándole un descanso a tu cuerpo, ¡también estás potenciando tu cerebro!