San Juan Crisóstomo es el representante más importante de la Escuela de Antioquía y uno de los cuatro grandes Padres de la Iglesia en Oriente. Su personalidad nos es bien conocida a través de sus biógrafos: enérgico y de gustos sencillos y austeros, estaba dotado de grandes cualidades oratorias. Su producción literaria se puede dividir en tratados, homilías y cartas. El mayor número de homilías conservadas—varios centenares—forman parte de una serie de comentarios a los libros del Antiguo y del Nuevo Testamento. Las noventa Homilías sobre el Evangelio de San Mateo representan el más antiguo comentario completo sobre el texto del primer evangelista. Su exégesis es de carácter moral, de acuerdo con el método propio de la Escuela antioquena. San Juan Crisóstomo mueve decididamente a la conversión a quienes, siendo cristianos de palabra, no lo son con sus obras y no difunden a su alrededor la luz de Cristo | | San Gregorio Nacianzeno (329-390) (Cfr. http://www.mcnbiografias.com)Padre de la iglesia griega, escritor, teólogo y poeta. Nació en Naciano (Capadocia), hacia el año 329. Estudió en Cesarea (Palestina) y en Alejandría (Egipto). Después, pasó a Atenas con San Basilio, su compatriota. Fue primero obispo de Sásima, en Capadocia, y gobernó después como coadjutor la iglesia de Nacianzo, de la que era obispo su padre. Más adelante volvió a Constantinopla e hizo muchas conversiones entre los arrianos, fundando una congregación que profesaba los principios del concilio de Nicea. El emperador Teodosio se declaró su protector: le elevó a la silla arzobispal de Constantinopla y reunió en esta capital un concilio para confirmar su elección. Pero no tardaron los obispos de Egipto en atacar al nuevo arzobispo y Gregorio, abandonado por el mismo emperador, dimitió y volvió a Capadocia, donde vivió en la soledad, dedicándose a escribir muchas obras que han inmortalizado su nombre. Entre ellas se encuentran cincuenta discursos o sermones, ciento sesenta y ocho poemas... En el estudio de la retórica asimiló gran número de nociones de la Stoa, principalmente del neoplatonismo reinante. Gran admirador de Orígenes, compuso junto a San Basilio, la Philocalia, florilegio de las obras del maestro. En su obra Discursos teológicos defendió el dogma de la Trinidad, lo cual le valió tal prestigio que se le conoció con el sobrenombre de El Teólogo. En lo que se refiere a la filosofía, nos ha dejado una exposición detallada de asuntos relacionados con la teología natural. En el tema de las relaciones fe-filosofía, es más bien cauto. El cristiano, para acercarse al cultivo de la filosofía, ha de ejercitarse en la vida de piedad y conocer lo más profundamente que pueda las Sagradas Escrituras. Así preparado, podrá mostrar racionalmente la existencia de Dios, hecha evidente por el orden del mundo