La celebración que estamos preparando se centra en el nacimiento de un rey, el rey del universo y que debería ser también el rey de nuestros corazones, motivo de nuestra alegría y causa de que nuestras obras estén llenas de amor y siempre encaminadas al bienestar de los demás y sobretodo los más necesitados. Es un tiempo para meditar y esperar en esta alegría y confianza de que estando unidos a él, nada es imposible.