El profeta Ezequiel nos recuerda que si un hermano se pierde y nosotros no hemos tratado de corregir al hermano, a nosotros también se nos pedirá cuentas. Jesús nos recuerda que debemos corregir al hermano, no permanecer indiferentes, mostrarles amor ayudándolos en su proceso de conversión. Vida de comunidad y oración son fundamentales para construir la comunidad eclesial.