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Devenir episodes

  • Y después del virus ¿Qué?
    Cristina Monge, Ignacio Muro, Pablo m. Osés... tratan de responder. Modera Adoración Gauman. Colaboración especial de Yayo Herrero y Juan A. Gimeno...
    1 hr 19 min
  • El ocaso de Zaratustra
    Por Diego Singer.
    Filosofía a la gorra por Diego Singer en apoyo a los espacios culturales cerrados por la cuarentena.
    ...hola Diego; me sumo a la ronda de preguntas ¿como concilias en nietzsche la idea del devenir (el transito, puente, el abismo que, de mirarlo profundamente es él el que mira en uno) con la de una afirmación Total de la existencia? en el sentido de que esta claro que nietzsche no es un conformista ¿pero no es por eso un eterno inconformista? Si el superhombre esta siempre por venir ¿cual es la diferencia con el Dios judeo-cristiano, que también esta siempre por venir?; Y por otro lado, si hay una afirmación de la diferencia sin lugar a esencias idealistas ¿como se concibe una teoría del valor sin la jerarquía - graduación - de las ideas?, ¿como se evita un relativismo -por lo demás conformista - de "da todo igual"?.
    Taller de Filosofía
    Hola Gabriel, buenas preguntas. Para la relación entre devenir y afirmación total pensá en el río de Heráclito. El "amor fati" es la afirmación total del devenir del río, con todos sus afluentes y lluvias que permitieron que tuviera en tal momento tal cantidad de agua y con todo lo que desbordará en otros. La voluntad de poder no es conformista porque no se trata de acomodarse a lo que pasa, en tanto "no hay hechos, hay interpretaciones". Ese caudal específico de vida no es un hecho, sino potencia interpretativa, ficcional, creadora. Luego, el superhombre no es una promesa metafísica, es decir, no es una salvación trascendente para un mundo inmanente, es una posibilidad de vida afirmativa, de este mundo. La teoría del valor es fundamental, es de algún modo el núcleo de lo que propone Nietzsche. Nada tiene valor en sí mismo, sin que la voluntad de poder, la vida, lo valore. Otra vez, tu pregunta parte del supuesto de que las cosas son. Para la vida nada da igual, solamente una posición muy débil o enferma cree eso. Nietzsche no es ni un relativista ni un absolutista del valor, es un perspectivista. Esto quiere decir que el valor dependerá de las perspectivas históricas, encarnadas, vitales y no hay ningún "afuera" de ellas desde el cual decir que "valen lo mismo".
    2 hr 15 min
  • Maurice Merleau-Ponty
    Maurice Merleau-Ponty leído por una genial Marina Garcés.
    Merleau-Ponty es un filósofo apenas valorado como se merece. Frente a la fenomenología y el problema de la intersubjetividad de la que parte, frente a Sartre y también Heidegger, dice que hay un nosotros que precede a la separación de las conciencias.
    La idea de intercorporalidad hace pensable el nosotros. Es la dimensión común. Aprender a ver el mundo es descubrirse como sujeto encarnado en un cuerpo e inscrito en una situación histórico social. Existir es depender, que sabotea todo intento de privatización...es el camino del yo al nosotros y del nosotros al yo.
    Toda buena filosofía produce como efecto algún desplazamiento, físico y mental. Los textos de Merleau-Ponty me han abierto la posibilidad de pensar –y de pensarme– desde el compromiso con un mundo común...
    1 hr 57 min
  • ¿Qué es el neoliberalismo?
    Ernesto Castro. Pensamiento contemporáneo (3/4)
    Tercera clase de Ernesto Castro en el curso "Topología (intempestiva) del pensamiento (contemporáneo)"
    2 hr 4 min
  • ¿Qué es la globalización?
    Ernesto Castro. Pensamiento contemporáneo (2/4)
    Segunda clase de Ernesto Castro en el curso "Topología (intempestiva) del pensamiento (contemporáneo)"
    1 hr 56 min
  • Episodios nacionales 20. Un faccioso más y algunos frailes menos
    En este año 2020 se celebra el centenario de Benito Pérez Galdós (Las Palmas 1843 - Madrid 1920) novelista, dramaturgo, cronista y político español que está considerado uno de los más importantes autores en lengua española. Aquí nos unimos al homenaje y recuperamos las dos primeras series de sus episodios nacionales, maravillosamente teatralizadas en los años setenta. Unidos los audios y mejorado el sonido resulta, mayor si cabe, un auténtico placer su escucha...
    Los Episodios nacionales son una colección de cuarenta y seis novelas históricas escritas por Benito Pérez Galdós que fueron redactadas entre 1872 y 1912. Están divididas en cinco series y tratan la historia de España desde 1805 hasta 1880, aproximadamente. Sus argumentos insertan vivencias de personajes ficticios en la narración de los principales acontecimientos españoles del siglo xix, desde la guerra de la Independencia española (un capítulo que Galdós, aún niño, conoció a través de las narraciones de su padre, militar que había participado y combatido en ella), pasando por las guerras carlistas, hasta los años de la Restauración borbónica en España, periodo que el propio escritor vivió. En estas obras, Galdós perfeccionó un tipo único de ficción histórica que se basó en una investigación meticulosa utilizando memorias, artículos de periódicos antiguos y relatos de testigos presenciales. Las novelas resultantes son relatos vívidos, realistas y precisos de los acontecimientos históricos.
    Max Aub, en su Manual de la Historia de la Literatura Española, asume la obra galdosiana en estos términos: «Perdiérase todo el material histórico de esos años [siglo xix], salvándose la obra de Galdós, no importaría. Ahí está completa, viva, real la vida de la nación durante los cien años que abarcó la garra del autor. Existen, para siempre, sus centenares y centenares de personajes históricos e imaginados, tan ciertos los unos como los otros. (...) Solo los más grandes en el mundo, y sobran dedos para contarlos, consiguieron otro tanto. Y aun más: le dejaría en la gloria novelera de su tiempo mano a mano con Tolstoi, porque, además de dar vida a seres para siempre presentes, supieron sacar a la luz el genio de su patria a través de sus luchas, glorias y desgracias. (...) Galdós ha hecho más por el conocimiento de España por los españoles –por el pueblo español– que todos los historiadores juntos.
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    Un faccioso más y algunos frailes menos es la décima y última entrega de la Segunda Serie de los Episodios nacionales de Benito Pérez Galdós, escrita y publicada en el otoño de 1879.1?2? El título alude, por una parte, a Carlos María Isidro, a quien se calificaba de «faccioso» por sus conspiraciones para conseguir el trono de España que su hermano moribundo, Fernando VII, dejaba por pragmática sanción a su hija, la princesa Isabel; por otra, se hace referencia a la matanza de jesuitas del verano de 1834, a los que de forma absurda se imputaba la responsabilidad de la epidemia de cólera que asolaba Madrid.3?4?
    Iniciando su acción en La Granja de San Ildefonso a finales de 1832, tras la destitución del ministro Calomarde, la novela transcurre en el último año de reinado de Fernando VII, el comienzo de la guerra carlista y los primeros pasos de la regencia de María Cristina de Borbón-Dos Sicilias. También se describen los últimos días y la muerte de aquel «aciago monarca»,5? que fue el Deseado para unos y el rey Felón para otros,6? dándole consistencia trágica a la «España escindida»,7?8? cimentando las “dos Españas”, y dejando como legado una guerra civil.9?
    El drama histórico se entreteje con el desenlace folletinesco de los principales protagonistas de esta segunda serie de los Episodios: el liberal Salvador Monsalud y el carlista Carlos Navarro, alias ‘Garrote’, y su mujer, Jenara Baraona; además de «la señorita Soledad» (“Sola” o “Solita”), hija de Gil de la Cuadra; y Benigno Cordero; y el telón final del toque melodramático que aporta Fermina Monsalud, madre de Salvador, al desvelar su secreto.
    Galdós dio por concluidos aquí los Episodios Nacionales, pero más tarde, a partir de 1898 retomaría la tarea en una tercera serie.
    Con Un Faccioso más y algunos frailes menos quedaron terminados los Episodios nacionales, y no obstante las excitaciones de algunos aficionados a estas lecturas, me pareció juicioso dejar en aquel punto mi trabajo, porque la excesiva extensión habría mermado su escaso valor, y porque, pasado el año 34, los sucesos son demasiado recientes para tener el hechizo de la historia y no tan cercanos que puedan llevar en sí los elementos de verdad de lo contemporáneo. Abrazan, pues, los Episodios nacionales veintinueve años, los cuales, de fijo, dieron de sí más acontecimientos y produjeron más hombres, y, en una palabra, hicieron más historia que todo el siglo precedente. Si damos valor a una ilusión de tiempo, podremos decir que aquellos veintinueve años fueron nuestro siglo décimo octavo, la paternidad verdadera de la civilización presente, o del conjunto de progresos y resabios, de vicios y cualidades que por tal nombre conocemos.
    Epílogo del autor, Galdós (1879)
    3 hr 2 min
  • Episodios nacionales 19. Los apostólicos
    En este año 2020 se celebra el centenario de Benito Pérez Galdós (Las Palmas 1843 - Madrid 1920) novelista, dramaturgo, cronista y político español que está considerado uno de los más importantes autores en lengua española. Aquí nos unimos al homenaje y recuperamos las dos primeras series de sus episodios nacionales, maravillosamente teatralizadas en los años setenta. Unidos los audios y mejorado el sonido resulta, mayor si cabe, un auténtico placer su escucha...
    Los Episodios nacionales son una colección de cuarenta y seis novelas históricas escritas por Benito Pérez Galdós que fueron redactadas entre 1872 y 1912. Están divididas en cinco series y tratan la historia de España desde 1805 hasta 1880, aproximadamente. Sus argumentos insertan vivencias de personajes ficticios en la narración de los principales acontecimientos españoles del siglo xix, desde la guerra de la Independencia española (un capítulo que Galdós, aún niño, conoció a través de las narraciones de su padre, militar que había participado y combatido en ella), pasando por las guerras carlistas, hasta los años de la Restauración borbónica en España, periodo que el propio escritor vivió. En estas obras, Galdós perfeccionó un tipo único de ficción histórica que se basó en una investigación meticulosa utilizando memorias, artículos de periódicos antiguos y relatos de testigos presenciales. Las novelas resultantes son relatos vívidos, realistas y precisos de los acontecimientos históricos.
    Max Aub, en su Manual de la Historia de la Literatura Española, asume la obra galdosiana en estos términos: «Perdiérase todo el material histórico de esos años [siglo xix], salvándose la obra de Galdós, no importaría. Ahí está completa, viva, real la vida de la nación durante los cien años que abarcó la garra del autor. Existen, para siempre, sus centenares y centenares de personajes históricos e imaginados, tan ciertos los unos como los otros. (...) Solo los más grandes en el mundo, y sobran dedos para contarlos, consiguieron otro tanto. Y aun más: le dejaría en la gloria novelera de su tiempo mano a mano con Tolstoi, porque, además de dar vida a seres para siempre presentes, supieron sacar a la luz el genio de su patria a través de sus luchas, glorias y desgracias. (...) Galdós ha hecho más por el conocimiento de España por los españoles –por el pueblo español– que todos los historiadores juntos.
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    Los apostólicos es el penúltimo volumen de la segunda serie de los Episodios Nacionales de Benito Perez Galdós, escrito entre mayo y junio de 1879 y publicado ese mismo año. Recibe el nombre de “Los Apostólicos”, una sociedad de tipo sectario y ultratradicionalista creada para defender la candidatura del infante Carlos María Isidro, que daría origen a las guerras carlistas.1?
    La narración comienza en 1829, tras la entrada en Madrid de María Cristina de Borbón Dos Sicilias, la última esposa de Fernando VII, y pronto madre de la futura Isabel II, motivo de litigio insuperable en la sucesión en el poder, y que sumió a España en un interminable guerra civil. Tras los sucesos de La Granja (1832), la novela se cierra con la anécdota histórica protagonizada por el ministro Calomarde y Luisa Carlota, hermana de la reina, que pone sobre el papel la famosa frase «manos blancas no ofenden».2?
    Cuando Calomarde entregó a la Infanta el manuscrito, que tantos desvelos y fingimiento había costado a los apostólicos, Carlota no se tomó el trabajo de leerlo y lo rasgó con furia en multitud de pedazos. Con el mismo desprecio y enojo con que arrojó al suelo los trozos de papel, echó sobre la persona del ministro estas duras palabras, que no suelen oírse en boca de príncipes:
    -«Vea usted en lo que paran sus infamias. Usted ha engañado, usted ha sorprendido a Su Majestad abusando de su estado moribundo; usted al emplear los medios que ha empleado para esta traición, ha obrado en conformidad con su carácter de siempre, que es la bajeza, la doblez, la hipocresía».
    Rojo como una amapola, si es permitido comparar el rubor de un ministro a la hermosura de una flor campesina, Calomarde bajó los ojos. Aquella furibunda y no vista humillación del tiranuelo compensaba sus nueve años de insolente poder. En su cobardía quiso humillarse más y balbució algunas palabras:
    -Señora... yo...
    -Todavía -exclamó la Semíramis borbónica en la exaltación de su ira-, todavía se atreve usted a defenderse y a insultarnos con su presencia y con sus palabras. Salga usted inmediatamente.
    Ciega de furor, dejándose arrebatar de sus ímpetus de coraje, la Infanta dio algunos pasos hacia Su Excelencia, alzó el membrudo brazo, disparó la mano carnosa... ¡Plaf! Sobre los mofletes del ministro resonó la más soberana bofetada que se ha dado jamás.
    Todos nos quedamos pálidos y suspensos, y digo nos, porque el narrador tuvo la suerte de presenciar este gran suceso. Calomarde se llevó la mano a la parte dolorida, y lívido, sudoroso, muerto, sólo dijo con ahogado acento:
    -Señora, manos blancas...
    No dijo más. La Infanta le volvió la espalda.
    Calomarde acabó para siempre como hombre político. Los apostólicos, cuando se llamaron carlistas, le despreciaron, y el execrable ministril se murió de tristeza en país extranjero.
    Capítulo , Galdós (1879)
    Conducen la trama melodramática, además de Salvador Monsalud (héroe liberal de la segunda serie de los Episodios), Benigno Cordero (un personaje secundario en Episodios anteriores que confirmará su importancia en esta novela y en la siguiente) y Soledad (“Sola” o “Solita”), hija de Gil de la Cuadra, que ha relevado a Jenara Baraona (esposa de Carlos ‘Garrote’), en el protagonismo de los personajes femeninos de esta serie. Entre los nuevos personajes ‘pintorescos’, puede mencionarse a «Don Felicísimo Carnicero», máxima expresión de un rostro chato.3? Y entre lo fabuloso y lo literario, habría que destacar en este episodio las descripciones que hace Galdós de algunas sociedades secretas activas en ese periodo, como la de los Numantinos, cuyo objeto «era, como quien no dice nada, derrocar la tiranía. Los medios para conseguir este fin no podían ser más sencillos. Todo se haría bonitamente por medio de la siguiente receta: matar al tirano y fundar una república a estilo griego».4?
    Leopoldo Alas «Clarín» publicó una reseña crítica en El Imparcial,5? considerando que «este episodio es una de las obras más excelentes entre las escritas por el que llegará a ser acaso el Dickens español» (refiriéndose obviamente a Benito Pérez Galdós).6?
    Asimismo, varios galdosistas mencionan el «leve incidente» que Galdós tuvo con Ramón Mesonero Romanos –una vez más requerido como consejero histórico para la construcción del episodio–, cuando el costumbrista madrileño se excusó de tal tarea.
    3 hr

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