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  • Episodios nacionales 18. Un voluntario realista
    En este año 2020 se celebra el centenario de Benito Pérez Galdós (Las Palmas 1843 - Madrid 1920) novelista, dramaturgo, cronista y político español que está considerado uno de los más importantes autores en lengua española. Aquí nos unimos al homenaje y recuperamos las dos primeras series de sus episodios nacionales, maravillosamente teatralizadas en los años setenta. Unidos los audios y mejorado el sonido resulta, mayor si cabe, un auténtico placer su escucha...
    Los Episodios nacionales son una colección de cuarenta y seis novelas históricas escritas por Benito Pérez Galdós que fueron redactadas entre 1872 y 1912. Están divididas en cinco series y tratan la historia de España desde 1805 hasta 1880, aproximadamente. Sus argumentos insertan vivencias de personajes ficticios en la narración de los principales acontecimientos españoles del siglo xix, desde la guerra de la Independencia española (un capítulo que Galdós, aún niño, conoció a través de las narraciones de su padre, militar que había participado y combatido en ella), pasando por las guerras carlistas, hasta los años de la Restauración borbónica en España, periodo que el propio escritor vivió. En estas obras, Galdós perfeccionó un tipo único de ficción histórica que se basó en una investigación meticulosa utilizando memorias, artículos de periódicos antiguos y relatos de testigos presenciales. Las novelas resultantes son relatos vívidos, realistas y precisos de los acontecimientos históricos.
    Max Aub, en su Manual de la Historia de la Literatura Española, asume la obra galdosiana en estos términos: «Perdiérase todo el material histórico de esos años [siglo xix], salvándose la obra de Galdós, no importaría. Ahí está completa, viva, real la vida de la nación durante los cien años que abarcó la garra del autor. Existen, para siempre, sus centenares y centenares de personajes históricos e imaginados, tan ciertos los unos como los otros. (...) Solo los más grandes en el mundo, y sobran dedos para contarlos, consiguieron otro tanto. Y aun más: le dejaría en la gloria novelera de su tiempo mano a mano con Tolstoi, porque, además de dar vida a seres para siempre presentes, supieron sacar a la luz el genio de su patria a través de sus luchas, glorias y desgracias. (...) Galdós ha hecho más por el conocimiento de España por los españoles –por el pueblo español– que todos los historiadores juntos.
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    Un voluntario realista es octavo volumen de la segunda serie de los Episodios Nacionales de Benito Pérez Galdós.1? escrito y publicado en 1878. Fue calificado por José María Pereda, escritor y amigo del autor, como «el más endiabladamente apasionado contra cosas y sentimientos» (queridos por la parte «sana» del pueblo español).2?a?3?
    Para este episodio –desarrollado en gran parte en la Cataluña de 1827 (y en especial la localidad de Solsonab?)–, Galdós creó el personaje de Pepet Argensola, miembro del cuerpo de voluntarios realistas catalanes en la guerra de los Agraviados,4? que compartirá la trama bélica, aventurera y folletinesca, con dos de los protagonistas principales de la segunda serie de los Episodios nacionales, Salvador Monsalud y su medio hermano y antagonista Carlos Navarro, alias ‘Garrote’; completa el cuadro principal la monja sor Teodora de Aransis y Peñafort, sobrina del conde de Miralcamp, hermosa doncella que había tomado el velo y que Galdós describe hablando así en el ámbito conventual:
    Sor Teodora de Aransis, personaje de Un voluntario realista, vista por Gómez Soler y Pellicer.
    «El delicioso y fresco timbre de la voz, la gracia de la entonación y el festivo reír indicaban claramente la persona por demás simpática de Sor Teodora de Aransis.
    -Es lo que me quedaba que oír -añadió con desenvoltura-. ¡Que las sectas y el imperio de los malos puedan derribarse con oraciones! ¡Que una nación invadida por herejes sea limpia por rezos de monjas!... Decir eso es vivir en el Limbo. Bueno es rezar; pero cuando el mal ha tomado proporciones y domina arriba y abajo, en el trono y en la plebe, ¿de qué valen los rezos?... ¿Por qué tantos ascos a la guerra? La guerra impulsada y sostenida por un fin santo es necesaria, y Dios mismo no la puede condenar. ¿Cómo ha de condenarla, si él mismo ha puesto la espada en la mano de los hombres, cuando ha sido menester? Nos asustamos de la guerra, y la vemos en toda la historia de nuestra Fe, desde que hubo un pueblo elegido. ¿No peleó Josué, no peleó Matatías gran sacerdote, no pelearon los Macabeos y el santo rey David? Bonito papel habría hecho San Fernando si en vez de arremeter espada en mano contra los moros, se hubiera puesto a rezar, esperando vencerlos con rosarios. No es tan mala la guerra, cuando un apóstol de Jesucristo se dignó tomar parte en ella, con su manto de peregrino y caballero en un caballo blanco, repartiendo tajos y pescozones. La guerra contra infieles y herejes es santa y noble. ¡Benditos los que mueren en ella, que es como morir en olor de santidad! En el cielo hay lugar placentero destinado a los valientes que han sucumbido peleando por Dios.
    Sor Teodora de Aransis se agitó hablando de este modo, y sus bellas facciones tenían el divino sello de la inspiración. Atendían a sus palabras con muestras de asentimiento Doña Josefina y la madre abadesa; pero la madre Montserrat, dirigiendo una mirada rencillosa a la audaz defensora de la fuerza, rumió estas palabras:
    -Hermana Teodora de Aransis, usted es una niña.
    -Tengo treinta y dos años -repuso con brío la de Aransis, sin dignarse mirar a su contrincante.
    -Y yo tengo sesenta -afirmó esta-, yo he visto guerras, y usted no. (...)»
    Capítulo V, Galdós (1878)
    3 hr 1 min
  • Episodios nacionales 17. El terror de 1824
    En este año 2020 se celebra el centenario de Benito Pérez Galdós (Las Palmas 1843 - Madrid 1920) novelista, dramaturgo, cronista y político español que está considerado uno de los más importantes autores en lengua española. Aquí nos unimos al homenaje y recuperamos las dos primeras series de sus episodios nacionales, maravillosamente teatralizadas en los años setenta. Unidos los audios y mejorado el sonido resulta, mayor si cabe, un auténtico placer su escucha...
    Los Episodios nacionales son una colección de cuarenta y seis novelas históricas escritas por Benito Pérez Galdós que fueron redactadas entre 1872 y 1912. Están divididas en cinco series y tratan la historia de España desde 1805 hasta 1880, aproximadamente. Sus argumentos insertan vivencias de personajes ficticios en la narración de los principales acontecimientos españoles del siglo xix, desde la guerra de la Independencia española (un capítulo que Galdós, aún niño, conoció a través de las narraciones de su padre, militar que había participado y combatido en ella), pasando por las guerras carlistas, hasta los años de la Restauración borbónica en España, periodo que el propio escritor vivió. En estas obras, Galdós perfeccionó un tipo único de ficción histórica que se basó en una investigación meticulosa utilizando memorias, artículos de periódicos antiguos y relatos de testigos presenciales. Las novelas resultantes son relatos vívidos, realistas y precisos de los acontecimientos históricos.
    Max Aub, en su Manual de la Historia de la Literatura Española, asume la obra galdosiana en estos términos: «Perdiérase todo el material histórico de esos años [siglo xix], salvándose la obra de Galdós, no importaría. Ahí está completa, viva, real la vida de la nación durante los cien años que abarcó la garra del autor. Existen, para siempre, sus centenares y centenares de personajes históricos e imaginados, tan ciertos los unos como los otros. (...) Solo los más grandes en el mundo, y sobran dedos para contarlos, consiguieron otro tanto. Y aun más: le dejaría en la gloria novelera de su tiempo mano a mano con Tolstoi, porque, además de dar vida a seres para siempre presentes, supieron sacar a la luz el genio de su patria a través de sus luchas, glorias y desgracias. (...) Galdós ha hecho más por el conocimiento de España por los españoles –por el pueblo español– que todos los historiadores juntos.
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    El terror de 1824 es el séptimo volumen de la segunda serie de los Episodios Nacionales de Benito Pérez Galdós,1? escrito y publicado en 1877.2? El título hace alusión a las persecuciones, detenciones y ejecuciones que Fernando VII de España llevó a cabo tras la restauración absolutista.a?
    Consumada la intervención de los Cien mil hijos de San Luis y la derrota liberal, Galdós describe el comienzo de la Década Ominosa,3? recogiendo pasajes de la brutal represión sufrida por el bando liberal y la ejecución de Rafael del Riego, ahorcado y decapitado en la plaza de la Cebada el 7 de noviembre de 1823 como medida ejemplificadora,4? entre los insultos de una población madrileña que tres años antes le había aclamado.5?
    ...venían por el camino de Andalucía varias carretas precedidas y seguidas de gente de armas a pie y a caballo, y aunque no se veían sino confusos bultos a lo lejos, oíase un son a manera de quejido, el cual si al principio pareció lamentaciones de seres humanos, luego se comprendió provenía del eje de un carro, que chillaba por falta de unto. Aquel áspero lamento unido a la algazara que hizo de súbito la mucha gente salida de los paradores y ventas, formaba lúgubre concierto, más lúgubre a causa de la tristeza de la noche. Cuando los carros estuvieron cerca, una voz acatarrada y becerril gritó: «¡Vivan las caenas! ¡viva el Rey absoluto y muera la Nación!» Respondiole un bramido infernal como si a una rompieran a gritar todas las cóleras del averno, y al mismo tiempo la luz de las hachas prontamente encendidas permitió ver las terribles figuras que formaban procesión tan espantosa. (...) Y a la luz de las hachas de viento y de las linternas, las caras aumentaban en ferocidad, dibujándose más claramente en ellas la risa entre carnavalesca y fúnebre que formaba el sentido, digámoslo así, de tan extraño cuadro. Como no había cesado de llover, el piso inundado era como un turbio espejo de lodo y basura, en cuyo cristal se reflejaban los hombres rojos, las rojas teas, los rostros ensangrentados, las bayonetas bruñidas, las ruedas cubiertas de tierra, los carros, las flacas mulas, las haraposas mujeres, el movimiento, el ir y venir, la oscilación de las linternas y hasta el barullo, los relinchos de brutos y hombres, la embriaguez inmunda, y por último, aquella atmósfera encendida, espesa, suciamente brumosa, formada por los alientos de la venganza, de la rusticidad y de la miseria.
    En el segundo carro estaban presos también y heridos los compañeros de Riego, a saber: el capitán D. Mariano Bayo, el teniente coronel piamontés Virginio Vicenti y el inglés Jorge Matías. (...)
    Era una horrenda mezcla de bacanal, entierro y marcha de triunfo. Oíanse bandurrias desacordes, carcajada, panderetazos, votos, ternos, kirieleisones, vivas y mueras, todo mezclado con el lenguaje carreteril, con patadas de animales (no todos cuadrúpedos) y con el cascabeleo de las colleras. Cuando la caravana se detuvo ante el cuerpo de guardia, y entonces aumentó el ruido. La tropa formó al punto, y una nueva aclamación al Rey neto alborotó los caseríos.
    Capítulo II, Galdós (1877)
    Manuscrito de 1877. Biblioteca Nacional de España.
    El discurso histórico –y su aderezo literario–, aparece una vez más entramado en las peripecias de algunos personajes de esta segunda serie, como Benigno Cordero, Patricio Sarmiento y dos mujeres, Soledad (“Sola” o “Solita”), hija de Gil de la Cuadra, y Jenara Baraona (esposa de Carlos ‘Garrote’), y el final trágico que tendrán algunos de ellos.
    2 hr 54 min
  • Episodios nacionales 16. Los cien mil hijos de san Luis
    En este año 2020 se celebra el centenario de Benito Pérez Galdós (Las Palmas 1843 - Madrid 1920) novelista, dramaturgo, cronista y político español que está considerado uno de los más importantes autores en lengua española. Aquí nos unimos al homenaje y recuperamos las dos primeras series de sus episodios nacionales, maravillosamente teatralizadas en los años setenta. Unidos los audios y mejorado el sonido resulta, mayor si cabe, un auténtico placer su escucha...
    Los Episodios nacionales son una colección de cuarenta y seis novelas históricas escritas por Benito Pérez Galdós que fueron redactadas entre 1872 y 1912. Están divididas en cinco series y tratan la historia de España desde 1805 hasta 1880, aproximadamente. Sus argumentos insertan vivencias de personajes ficticios en la narración de los principales acontecimientos españoles del siglo xix, desde la guerra de la Independencia española (un capítulo que Galdós, aún niño, conoció a través de las narraciones de su padre, militar que había participado y combatido en ella), pasando por las guerras carlistas, hasta los años de la Restauración borbónica en España, periodo que el propio escritor vivió. En estas obras, Galdós perfeccionó un tipo único de ficción histórica que se basó en una investigación meticulosa utilizando memorias, artículos de periódicos antiguos y relatos de testigos presenciales. Las novelas resultantes son relatos vívidos, realistas y precisos de los acontecimientos históricos.
    Max Aub, en su Manual de la Historia de la Literatura Española, asume la obra galdosiana en estos términos: «Perdiérase todo el material histórico de esos años [siglo xix], salvándose la obra de Galdós, no importaría. Ahí está completa, viva, real la vida de la nación durante los cien años que abarcó la garra del autor. Existen, para siempre, sus centenares y centenares de personajes históricos e imaginados, tan ciertos los unos como los otros. (...) Solo los más grandes en el mundo, y sobran dedos para contarlos, consiguieron otro tanto. Y aun más: le dejaría en la gloria novelera de su tiempo mano a mano con Tolstoi, porque, además de dar vida a seres para siempre presentes, supieron sacar a la luz el genio de su patria a través de sus luchas, glorias y desgracias. (...) Galdós ha hecho más por el conocimiento de España por los españoles –por el pueblo español– que todos los historiadores juntos.
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    Los cien mil hijos de san Luis es la sexta novela de la segunda serie de los episodios nacionales de Benito Pérez Galdós,1? escrita en febrero de 1877 y publicada ese mismo año.2? Describe las intrigas de Fernando VII de España y su camarilla para facilitar la invasión de un ejército francés en 1823,3? los Cien Mil Hijos de San Luis, al mando del duque de Angulema, cuya consecución supuso el fin del trienio constitucional y el inicio de una época de terror conocida como la Década ominosa.4?
    En este episodio, Galdós somete el relato histórico a la licencia literaria de un hipotético manuscrito, escrito por Jenara Baraona, que como ya hizo Juan Bragas en los primeros episodios, dará su versión «demagógica, hipócrita y egoísta» de los hechos.a?4? En realidad, Galdós se sirve en gran parte de los trabajos y textos históricos de Vayo, el marqués de Miraflores, Alcalá Galiano, Quintana, Mesonero e, incluso, de Chateaubriand.b?
    Personajes históricos y literarios se entremezclan una vez más en el argumento de folletín romántico, con una Jenara Baraona que oficia de agente del rey Felón entre los franceses, negociando con el mismísimo vizconde de Chateaubriand.4?
    El día siguiente, 1.º de Marzo, era el señalado por Chateaubriand para recibirme. Yo tenía vivísimos deseos de verle, por dos motivos: por mi comisión y porque había leído la Atala poco antes, hallando en su lectura profundo deleite. No sé por qué me figuraba al vizconde como una especie de triste Chactas, de tal modo que no podía pensar en él sin traer a la memoria la célebre canción. Pero todo cambió cuando entré en el Ministerio y en el despacho del célebre escritor que llenaba el mundo con su nombre y había divulgado la manía de los bosques de América el sentimentalismo católico y las tristezas quejumbrosas a lo René. Vestía de gran uniforme. Su semblante pálido y hermoso no tenía más defecto que el estudiado desorden de los cabellos, que asemejaban su cabeza a una de esas testas de aldeano en cuya selvática espesura jamás ha entrado el peine. En sus ojos había un mirar tan vivo y penetrante, que me obligaba a bajar los míos. Estaba bastante decaído, aunque su edad no pasara entonces de los cincuenta y dos años. Su exquisita urbanidad era algo finchada y fría. Sonreía ligeramente y pocas veces, contrayendo los casi imperceptibles pliegues de su boca de mármol; pero fruncía con frecuencia el ceño, como una maña adquirida por la costumbre de creer que cuanto veía era inferior a la majestad de su persona.
    Capítulo X, Galdós (1877)
    2 hr 39 min
  • Episodios nacionales 15. 7 de julio
    En este año 2020 se celebra el centenario de Benito Pérez Galdós (Las Palmas 1843 - Madrid 1920) novelista, dramaturgo, cronista y político español que está considerado uno de los más importantes autores en lengua española. Aquí nos unimos al homenaje y recuperamos las dos primeras series de sus episodios nacionales, maravillosamente teatralizadas en los años setenta. Unidos los audios y mejorado el sonido resulta, mayor si cabe, un auténtico placer su escucha...
    Los Episodios nacionales son una colección de cuarenta y seis novelas históricas escritas por Benito Pérez Galdós que fueron redactadas entre 1872 y 1912. Están divididas en cinco series y tratan la historia de España desde 1805 hasta 1880, aproximadamente. Sus argumentos insertan vivencias de personajes ficticios en la narración de los principales acontecimientos españoles del siglo xix, desde la guerra de la Independencia española (un capítulo que Galdós, aún niño, conoció a través de las narraciones de su padre, militar que había participado y combatido en ella), pasando por las guerras carlistas, hasta los años de la Restauración borbónica en España, periodo que el propio escritor vivió. En estas obras, Galdós perfeccionó un tipo único de ficción histórica que se basó en una investigación meticulosa utilizando memorias, artículos de periódicos antiguos y relatos de testigos presenciales. Las novelas resultantes son relatos vívidos, realistas y precisos de los acontecimientos históricos.
    Max Aub, en su Manual de la Historia de la Literatura Española, asume la obra galdosiana en estos términos: «Perdiérase todo el material histórico de esos años [siglo xix], salvándose la obra de Galdós, no importaría. Ahí está completa, viva, real la vida de la nación durante los cien años que abarcó la garra del autor. Existen, para siempre, sus centenares y centenares de personajes históricos e imaginados, tan ciertos los unos como los otros. (...) Solo los más grandes en el mundo, y sobran dedos para contarlos, consiguieron otro tanto. Y aun más: le dejaría en la gloria novelera de su tiempo mano a mano con Tolstoi, porque, además de dar vida a seres para siempre presentes, supieron sacar a la luz el genio de su patria a través de sus luchas, glorias y desgracias. (...) Galdós ha hecho más por el conocimiento de España por los españoles –por el pueblo español– que todos los historiadores juntos.
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    7 de julio es la quinta novela de la segunda serie de los Episodios nacionales de Benito Pérez Galdós, escrita entre octubre-noviembre de 1876 y publicada ese mismo año. Narra el frustrado intento absolutista de golpe militar que –con el apoyo del ‘rey Felón’–1?2?3? provocó la sublevación de la Guardia Real y parte del ejército perpetrada en 1822 contra el gobierno de las Cortes constitucionales del llamado Trienio Liberal (1820–1823).4?
    En este episodio Galdós recurrió una vez más a Mesonero Romanos,5? como se advierte en una carta escrita al costumbrista madrileño, fechada el 25 de octubre de 1876: «estoy en el 7 de Julio, más desorientado, más ignorante, más confuso que nunca. No pasaré, pues, del jueves o viernes sin permitirme ir a su casa para que su amena conversación de V. me sugiera alguna idea feliz».4?a?
    Narrado en tercera persona, la trama sigue las peripecias folletinescas del antihéroe Salvador Monsalud, y un importante coro de personajes como Solita,b? su padre (el absolutista Urbano Gil de la Cuadra, que encarna el modelo ideológico que representaron antes Baraona, en La segunda casaca, o Vinuesa en El Grande Oriente) y su sobrino y prometido de Soledad Anatolio Gordón, o liberales de opuesta actitud como el comerciante Benigno Cordero, el profesor Patricio Sarmiento, el jefe político Martínez de San Martín, «llamado por el populacho ‘Tintín de Navarra’», o un nuevo personaje como el duque del Parque. También es reseñable el seguimiento de las sátiras publicadas en El Zurriago, periódico «polémico y revolucionario», amén de incendiario para el gusto de Galdós.6?
    Finalmente, el propio escritor explica el meollo de aquellos años de ilusiones y desgracias,7? con una conclusión que cierra el noveno capítulo de la novela:
    El rey era absolutista, el gobierno moderado, el congreso democrático, había nobles anarquistas y plebeyos serviles. El ejército era en algunos cuerpos liberal y en otros realista y la Milicia abrazaba en su vasta muchedumbre a todas las clases sociales.
    Capítulo IX, Galdós (1876)
    2 hr 36 min
  • Episodios nacionales 14. El Grande Oriente
    En este año 2020 se celebra el centenario de Benito Pérez Galdós (Las Palmas 1843 - Madrid 1920) novelista, dramaturgo, cronista y político español que está considerado uno de los más importantes autores en lengua española. Aquí nos unimos al homenaje y recuperamos las dos primeras series de sus episodios nacionales, maravillosamente teatralizadas en los años setenta. Unidos los audios y mejorado el sonido resulta, mayor si cabe, un auténtico placer su escucha...
    Los Episodios nacionales son una colección de cuarenta y seis novelas históricas escritas por Benito Pérez Galdós que fueron redactadas entre 1872 y 1912. Están divididas en cinco series y tratan la historia de España desde 1805 hasta 1880, aproximadamente. Sus argumentos insertan vivencias de personajes ficticios en la narración de los principales acontecimientos españoles del siglo xix, desde la guerra de la Independencia española (un capítulo que Galdós, aún niño, conoció a través de las narraciones de su padre, militar que había participado y combatido en ella), pasando por las guerras carlistas, hasta los años de la Restauración borbónica en España, periodo que el propio escritor vivió. En estas obras, Galdós perfeccionó un tipo único de ficción histórica que se basó en una investigación meticulosa utilizando memorias, artículos de periódicos antiguos y relatos de testigos presenciales. Las novelas resultantes son relatos vívidos, realistas y precisos de los acontecimientos históricos.
    Max Aub, en su Manual de la Historia de la Literatura Española, asume la obra galdosiana en estos términos: «Perdiérase todo el material histórico de esos años [siglo xix], salvándose la obra de Galdós, no importaría. Ahí está completa, viva, real la vida de la nación durante los cien años que abarcó la garra del autor. Existen, para siempre, sus centenares y centenares de personajes históricos e imaginados, tan ciertos los unos como los otros. (...) Solo los más grandes en el mundo, y sobran dedos para contarlos, consiguieron otro tanto. Y aun más: le dejaría en la gloria novelera de su tiempo mano a mano con Tolstoi, porque, además de dar vida a seres para siempre presentes, supieron sacar a la luz el genio de su patria a través de sus luchas, glorias y desgracias. (...) Galdós ha hecho más por el conocimiento de España por los españoles –por el pueblo español– que todos los historiadores juntos.
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    El Grande Oriente es la cuarta novela de la segunda serie de los Episodios Nacionales de Benito Pérez Galdós. Escrita en el mes de junio de 1876 y publicada ese mismo año. Toma su título de la obediencia masónica llamada Grande Oriente Nacional de España,1? y recoge algunos sucesos posteriores al fallido intento del cura Matías Vinuesa para restaurar el absolutismo y los conflictos en el Gobierno liberal (dirigido en parte por los masones),2? mientras los realistas, perseveran en su objetivo de recuperar el poder.
    La acción transcurre en el Madrid del año 1821, con Salvador Monsalud (que ha sustituido a Gabriel de Araceli en el protagonismo de los episodios) como personaje principal de la trama, un meollo argumental que una vez más mezcla el folletín con la presencia de personajes reales de ese periodo de la historia de España como los revolucionarios –de ideología liberal y confesión masónica en su mayoría– Juan Romero Alpuente, Fernández Golfín (fusilado junto a Torrijos), José Manuel Regato, o el misterioso Gran Maestre José Campos “el Venerable”, sobre los que Galdós pidió información, ayuda y consejo a Ramón de Mesonero Romanos;3?4? casi todos ellos incluidos en el Diccionario Biográfico del Trienio Liberal de Alberto Gil Novales.5? La novela supera en ritmo y contenido a libros históricos anteriores como La Fontana de Oro, escrita ocho años antes.4?
    No sin cierto sentido del humor, muy galdosiano, y jugando con los símbolos, el escritor hace que las peripecias de Monsalud, en la línea típica del antihéroe, sean tan catastróficas como lo sería finalmente el sueño revolucionario del Trienio liberal.6?
    Todo aquello en que pongo los ojos se vuelve negro. Si mi corazón se apasiona por algo, persona o idea, la persona se corrompe y la idea se envilece. Conspiro, y todo sale mal. Deseo la guerra, y hay paz. Deseo la paz, y hay guerra. Trabajo por la libertad, y mis manos contribuyen a modelar este horrible monstruo. Quiero ser como los demás, y no puedo. En todas partes soy una excepción. Otros viven y son amados; yo no vivo ni soy amado, ni hallo fuente alguna donde saciar la sed que me devora. ¿Amigos? Ninguno me satisface. ¿Artes? Las siento en mí; pero no tengo educación para practicarlas. ¿Amor? Siempre que me acerco a él y lo toco, me quemo. ¿Religión? Los volterianos me la han quitado, sin ponerme en su lugar más que ideas vagas... Dios mío, ¿por qué estoy yo tan lleno y todo tan vacío en derredor de mí? ¿En dónde arrojaré este gran peso que llevo encima y dentro de mi alma? Voy tocando a todas las puertas, y en todas me dicen: «Aquí no es, hermano; siga usted adelante». Voy siempre adelante. Algún ser existe, sin duda, que está sentado junto a su casa, esperándome con ansiedad; pero yo paso y vuelvo a pasar, subo y bajo, entro y salgo con mi carga a cuestas, y no doy jamás con la puerta de mi semejante. Voy aburrido y desesperado, ando sin cesar. «¿Será aquél?», me pregunto. Creo haber acertado, y una brutal mano me lanza al camino diciendo: «Sigue adelante, que aquí no es...». «Aquí no es, aquí no es, aquí no es».
    Capítulo XV, Galdós (1876)
    Una desazón de sello romántico que Galdós contrastará en varias de sus descripciones del momento sociopolítico:
    Tal era la situación política a principios de Marzo. En el Gobierno, debilidad; en el Congreso, confusión; en Palacio, solapadas intrigas, cuyas resultas se verán más adelante. El pueblo, desbordado y sin reconocer ley ni freno alguno, expresaba su voluntad ruidosa y groseramente en los clubs. A fuerza de oír hablar de su soberanía, empezaba a creer que consistía ésta en el uso constante de la iniciativa revolucionaria y en el ejercicio atropellado de la sanción popular en asonadas, violencias y atrocidades sin cuento. Romero Alpuente, un vejete furibundo a quien después conoceremos, había dicho que la «guerra civil era un don del Cielo». Istúriz, joven y exaltado, había dicho que la palabra «Rey era anticonstitucional». Moreno Guerra, había dicho que el «pueblo tiene derecho a hacerse justicia y vengarse a sí propio». Golfín, que la anarquía purgaba a la tierra de tiranos. Otro llamaba al Trono «cadalso de la libertad». Entre tanto las sociedades secretas estaban desconcertadas; porque si bien el nuevo Ministerio saliera de ellas como el anterior, no había gran seguridad de que se dejase gobernar por los «Valerosos Príncipes».
    Capítulo XVI, Galdós (1876)
    2 hr 49 min
  • Episodios nacionales 13. La segunda casaca
    En este año 2020 se celebra el centenario de Benito Pérez Galdós (Las Palmas 1843 - Madrid 1920) novelista, dramaturgo, cronista y político español que está considerado uno de los más importantes autores en lengua española. Aquí nos unimos al homenaje y recuperamos las dos primeras series de sus episodios nacionales, maravillosamente teatralizadas en los años setenta. Unidos los audios y mejorado el sonido resulta, mayor si cabe, un auténtico placer su escucha...
    Los Episodios nacionales son una colección de cuarenta y seis novelas históricas escritas por Benito Pérez Galdós que fueron redactadas entre 1872 y 1912. Están divididas en cinco series y tratan la historia de España desde 1805 hasta 1880, aproximadamente. Sus argumentos insertan vivencias de personajes ficticios en la narración de los principales acontecimientos españoles del siglo xix, desde la guerra de la Independencia española (un capítulo que Galdós, aún niño, conoció a través de las narraciones de su padre, militar que había participado y combatido en ella), pasando por las guerras carlistas, hasta los años de la Restauración borbónica en España, periodo que el propio escritor vivió. En estas obras, Galdós perfeccionó un tipo único de ficción histórica que se basó en una investigación meticulosa utilizando memorias, artículos de periódicos antiguos y relatos de testigos presenciales. Las novelas resultantes son relatos vívidos, realistas y precisos de los acontecimientos históricos.
    Max Aub, en su Manual de la Historia de la Literatura Española, asume la obra galdosiana en estos términos: «Perdiérase todo el material histórico de esos años [siglo xix], salvándose la obra de Galdós, no importaría. Ahí está completa, viva, real la vida de la nación durante los cien años que abarcó la garra del autor. Existen, para siempre, sus centenares y centenares de personajes históricos e imaginados, tan ciertos los unos como los otros. (...) Solo los más grandes en el mundo, y sobran dedos para contarlos, consiguieron otro tanto. Y aun más: le dejaría en la gloria novelera de su tiempo mano a mano con Tolstoi, porque, además de dar vida a seres para siempre presentes, supieron sacar a la luz el genio de su patria a través de sus luchas, glorias y desgracias. (...) Galdós ha hecho más por el conocimiento de España por los españoles –por el pueblo español– que todos los historiadores juntos.
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    La segunda casaca es la tercera novela de la segunda serie de los Episodios Nacionales de Benito Pérez Galdós. Terminada en 1875 y publicada al inicio de 1876, narra los acontecimientos que llevaron al inicio del Trienio Liberal,1?2? presentados por una trama folletinesca en la que participan los principales personajes de esta serie: Salvador Monsalud y su antónimo, el guerrillero Carlos Navarro, el entorno absolutista de la familia Baraona y el incombustible Juan Bragas que en este episodio cambia oportunamente de bando.3? Imitando al inmoral covachuelista, Fernando VII de España, aterrorizado por el éxito inicial de la sublevación de Rafael de Riego en enero de 1820, y haciendo gala de «todas y cada una de sus ‘defectuosas virtudes’»,4?1? jura la Constitución que había revocado ocho años antes –sumiendo a España en uno de sus más agudos periodos de terror político y persecuciones–,5? y hace público el manifiesto que contiene la famosa frase del “rey Felón”: «Marchemos francamente, y yo el primero, por la senda constitucional».1?
    En esta entrega, Galdós le ha concedido la responsabilidad y honor de cronista al camaleónico Juan Bragas (o Juan de Pipaón, como a él le gusta que le llamen) que construye un relato cínico y trajicómico de los hechos antes referidos, alternados con descripciones de los calabozos de una Inquisición agonizante y las algaradas callejeras, entretejidos en la trama folletinesca de los principales personajes de la segunda serie y compensados con escenas palaciegas y sesiones del club revolucionario. Como señala Ortiz-Armengol, destaca el análisis cínico del Pipaón cortesano que según su propia explicación fue «absolutista en su momento, y liberal en el suyo, como ha de ser».3?
    El 10 apareció el Manifiesto en que están las célebres palabras: Marchemos francamente, y yo el primero, por la senda constitucional. El 14 dio D. Carlos su programa al ejército, congratulándose del juramento de la Constitución. El mismo día 9 nombró Su Majestad la Junta provisional consultiva que debía suplir al Ministerio mientras este se formaba, y tuve tan buena mano y tacto, que me congracié soberanamente con todos y cada uno de los esclarecidos individuos de ella, en tales términos, que no sabían cómo recompensar mis servicios. Estos eran importantísimos. Yo estaba siempre en primer término; yo salía siempre al encuentro de todo; yo era la previsión, el cálculo, la prudencia. Híceme de tal modo necesario, que mi nombre sonaba aquí y allí donde quiera que ocurrían dificultades. Debía esto a mi tino para todo, a mi destreza y experiencia suma de los hombres y las cosas. Por eso supe encaramarme dentro de la revolución a puestos tan altos como los que ocupé dentro del absolutismo, y en uno de los primeros consejos de ministros que se celebraron se acordó darme la plaza de consejero, en premio de los servicios que había prestado al liberalismo, y como compensación de las horribles persecuciones de que había sido objeto.
    ¡Ventura incomparable! ¡Qué bien sentaba a mi gallardo cuerpo la nueva casaca! ¡Cómo me reía yo de D. Buenaventura y de todos aquellos vanidosos prohombres que me habían postergado en 1819! Ellos purgaban sus culpas con la ignominia que les resultaba de humillarse ante la revolución, después de haberle combatido hasta el último momento. Verdad es que pronto le declararon nueva guerra; pero fue porque la revolución, despreciándoles, no quiso nada de ellos ni con ellos.
    Largo tiempo estuve en gracia con la revolución, la cual no era tan fiera como nos la pintábamos los absolutistas cuando la combatíamos. ¡Matrona más condescendiente no la vieron mis ojos! ¡Qué excelente señora! En muchas, en muchísimas cosas del Gobierno apenas se conocía su existencia. Verdad es que sus noveles servidores hacíamos lo posible por ponerle una venda en los ojos para que nada viese y renunciase a la fatal manía de innovar, que era su flaco. Con mi nuevo y flamante destino renació la dicha en mi alma y la holgura en mi casa, que ya se iba desmejorando con el largo vagar; me vi de nuevo favorecido y adulado por grandes y chicos, y Su Majestad me mandó asistir a sus tertulias. El pobrecito no podía pasarse sin mí.
    (memorias de Juan de Pipaón) Capítulo 26, Galdós (1875)
    2 hr 47 min
  • Episodios nacionales 12. Memorias de un cortesano de 1815
    En este año 2020 se celebra el centenario de Benito Pérez Galdós (Las Palmas 1843 - Madrid 1920) novelista, dramaturgo, cronista y político español que está considerado uno de los más importantes autores en lengua española. Aquí nos unimos al homenaje y recuperamos las dos primeras series de sus episodios nacionales, maravillosamente teatralizadas en los años setenta. Unidos los audios y mejorado el sonido resulta, mayor si cabe, un auténtico placer su escucha...
    Los Episodios nacionales son una colección de cuarenta y seis novelas históricas escritas por Benito Pérez Galdós que fueron redactadas entre 1872 y 1912. Están divididas en cinco series y tratan la historia de España desde 1805 hasta 1880, aproximadamente. Sus argumentos insertan vivencias de personajes ficticios en la narración de los principales acontecimientos españoles del siglo xix, desde la guerra de la Independencia española (un capítulo que Galdós, aún niño, conoció a través de las narraciones de su padre, militar que había participado y combatido en ella), pasando por las guerras carlistas, hasta los años de la Restauración borbónica en España, periodo que el propio escritor vivió. En estas obras, Galdós perfeccionó un tipo único de ficción histórica que se basó en una investigación meticulosa utilizando memorias, artículos de periódicos antiguos y relatos de testigos presenciales. Las novelas resultantes son relatos vívidos, realistas y precisos de los acontecimientos históricos.
    Max Aub, en su Manual de la Historia de la Literatura Española, asume la obra galdosiana en estos términos: «Perdiérase todo el material histórico de esos años [siglo xix], salvándose la obra de Galdós, no importaría. Ahí está completa, viva, real la vida de la nación durante los cien años que abarcó la garra del autor. Existen, para siempre, sus centenares y centenares de personajes históricos e imaginados, tan ciertos los unos como los otros. (...) Solo los más grandes en el mundo, y sobran dedos para contarlos, consiguieron otro tanto. Y aun más: le dejaría en la gloria novelera de su tiempo mano a mano con Tolstoi, porque, además de dar vida a seres para siempre presentes, supieron sacar a la luz el genio de su patria a través de sus luchas, glorias y desgracias. (...) Galdós ha hecho más por el conocimiento de España por los españoles –por el pueblo español– que todos los historiadores juntos.
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    Memorias de un cortesano de 1815 es la segunda novela de la segunda serie de los Episodios nacionales de Benito Pérez Galdós, iniciada en octubre de 1875,1? y publicada ese mismo año. En ella se narra el ascenso social de Juan Bragas de Pipaón, un arribista que llega a formar parte de la camarilla de Fernando VII de España en Madrid.2?
    Bragas, amigo de Salvador Monsalud –el personaje que focaliza la segunda serie de episodios– fue ya presentado en el episodio anterior como paisano de Monsalud y, como él, instalado en Madrid con la intención de prosperar socialmente, y en el caso de Bragas, a cualquier precio.3?a? Una determinación que le llevará desde su discreta posición de covachuelista hasta el círculo de poder del “Deseado”. Galdós, no sin cierta sorna y ya en el arranque del capítulo I, le concede al personaje el honor de presentarse a sí mismo:
    -Yo soy aquel (...) que en los primeros años de su vida administrativa se llamaba Juan Bragas, nombre que a decir verdad no se distingue por su música, ni tiene saborcillo de elegancia, ni sonsonete o cancamurria de nobleza; así es, que no bien comencé a sacar el pie del lodo, añadí al apellido de mis padres el lugar de mi nacimiento, por lo cual, siendo este Pipaón en Rioja de Álava, vine a llamarme D. Juan Bragas de Pipaón. Sonaba esto pomposamente en mis orejas, y yo repetía en voz alta mi propio nombre para señorearme con su grandiosidad, la cual anunciaba por el solo efecto del silabeo la persona de un embajador, consejero de Indias, fiscal de la Rota o Asistente de Sevilla. Más adelante, como el Bragas no me pareciese del mejor gusto, lo suprimí completamente, quedándome para el mundo presente y para la posteridad en D. Juan de Pipaón, nombre breve y rotundo, que va dejando ecos armoniosos doquiera que se pronuncia, y al cual no le vendrá mal la conterilla del marquesado o condado que tengo entre ceja y ceja.
    Capítulo I, Galdós (1875)
    En el aspecto más cercano al análisis histórico desde el prisma galdosiano,4? destaca la entusiasmada glosa que Pipaón hace del momento histórico, glorioso para unos y nefasto para muchos durante siglos, en el que tras la noche del 10 de mayo de 1814 Fernando VII se hizo con el poder absoluto, derogó la Constitución de 1812 y llevó el país a la ruina intelectual en una sucesión de decisiones arbitrarias y a merced de un cambiante círculo íntimo conocido como ‘la camarilla’. El diplomático español y galdosista privilegiado, Ortiz-Armengol, parafrasea estos conceptos expresados por Galdós a sus 30 años de edad, con estas palabras: «...son completamente inadmisibles los pecados de la monarquía absolutista creada al regreso de su cautiverio de Valençay. La crueldad y la ignorancia de aquel régimen no tienen ejemplo en Europa. El tirano y el payaso, en una pieza, aparecen en la irrazonable reacción en 1814...»5?6? La referida glosa que Galdós pone en boca de Juan Bragas y que cierra el primer capítulo de la novela, reza así:
    ¡Qué noche la del 10 de Mayo de 1814! ¡Oh sin igual ventura! ¡Oh inolvidable regocijo del alma después de tan larga opresión! Yo había pasado todo el día escribiendo un articulito que remití a La Atalaya, por encargo de mi excelente patrono. Estoy tan orgulloso de aquella pieza, fruto precioso del frenético entusiasmo mío y de los ardores fernandistas de mi exaltado corazón, que no quiero que estas fieles memorias vayan a los confines de la posteridad, sin llevar siquiera un par de párrafos para que, reconociendo mi patriotismo, se juzgue de mi caliente estilo y de las gallardías de mi pluma. Decía así: «¡A dónde estáis, potencias de mi alma! ¡Os busco, y por ninguna parte os encuentro! ¿Habéis volado en busca de aquel imán de nuestros corazones? ¿A dónde está FERNANDO? Hechizo de mi corazón, ¿a dónde te encontraré? ¡Mi alma no acierta en la efusión de su placer a expresar de ningún modo los sentimientos de que se halla inundada! ¡Mi memoria... mi voluntad... mi entendimiento, sí!... Todo es vuestro, ¡Dios Eterno! Pero si FERNANDO está en vos y vos en FERNANDO, en vos mismo gozaré de su amorosa presencia; sí, Dios Omnipotente, permitid que me regocije en vos, pues que vos le elegisteis desde vuestros eternos alcázares para nuestro digno REY; vos le perseverasteis con vuestra providencia en el principio; vos le guardasteis bajo la sombra de vuestras divinas alas...; vos le quitasteis de un suelo manchado con tantos crímenes, para que no presenciase el espantoso castigo con que ibais, aunque tan lleno de misericordia, a castigar a tus hijos... sí, amado FERNANDO... sí, apetecido consuelo de todas nuestras aflicciones... sí, hermoso y deseado iris en todas nuestras horribles borrascas... tus fieles y huérfanos hijos te lloraron como miserables pupilos, y no hubo un placer verdadero en sus amantes corazones, considerándote cautivo...».
    Capítulo I, Galdós (1875)
    Varios galdosistas remarcan el tono esperpéntico conseguido por Galdós en estas memorias de un cortesano, que en su cómica deformación, y citando a Valle-Inclán por boca de Max Estrella, parecen demostrar que «el sentido trágico de la vida española sólo puede darse con una estética sistemáticamente deformada».7?6?
    El cervantista Joaquín Casalduero, en su estudio de la vida y obra de Galdós, menciona a Juan Bragas de Pipaón, como «el hombre camaleónico moderno, siempre cambiando de ideas pero siempre el mismo».8? Pedro Ortiz-Armengol, por su parte, relata la solicitud de ayuda que Galdós le hizo a Ramón de Mesonero Romanos en una carta del 18 de mayo de 1875,1? a fin de documentar y supervisar este episodio. En cuya trama, Galdós además recupera algunos personajes de su obra anterior, como las hermanas Porreño, personajes de La Fontana de Oro (1870), o la familia de la «amojamada condesa de Rumblar», con protagonismo en los episodios titulados Bailén y Cádiz.
    2 hr 33 min
  • Episodios nacionales 11. El equipaje del rey José
    En este año 2020 se celebra el centenario de Benito Pérez Galdós (Las Palmas 1843 - Madrid 1920) novelista, dramaturgo, cronista y político español que está considerado uno de los más importantes autores en lengua española. Aquí nos unimos al homenaje y recuperamos las dos primeras series de sus episodios nacionales, maravillosamente teatralizadas en los años setenta. Unidos los audios y mejorado el sonido resulta, mayor si cabe, un auténtico placer su escucha...
    Los Episodios nacionales son una colección de cuarenta y seis novelas históricas escritas por Benito Pérez Galdós que fueron redactadas entre 1872 y 1912. Están divididas en cinco series y tratan la historia de España desde 1805 hasta 1880, aproximadamente. Sus argumentos insertan vivencias de personajes ficticios en la narración de los principales acontecimientos españoles del siglo xix, desde la guerra de la Independencia española (un capítulo que Galdós, aún niño, conoció a través de las narraciones de su padre, militar que había participado y combatido en ella), pasando por las guerras carlistas, hasta los años de la Restauración borbónica en España, periodo que el propio escritor vivió. En estas obras, Galdós perfeccionó un tipo único de ficción histórica que se basó en una investigación meticulosa utilizando memorias, artículos de periódicos antiguos y relatos de testigos presenciales. Las novelas resultantes son relatos vívidos, realistas y precisos de los acontecimientos históricos.
    Max Aub, en su Manual de la Historia de la Literatura Española, asume la obra galdosiana en estos términos: «Perdiérase todo el material histórico de esos años [siglo xix], salvándose la obra de Galdós, no importaría. Ahí está completa, viva, real la vida de la nación durante los cien años que abarcó la garra del autor. Existen, para siempre, sus centenares y centenares de personajes históricos e imaginados, tan ciertos los unos como los otros. (...) Solo los más grandes en el mundo, y sobran dedos para contarlos, consiguieron otro tanto. Y aun más: le dejaría en la gloria novelera de su tiempo mano a mano con Tolstoi, porque, además de dar vida a seres para siempre presentes, supieron sacar a la luz el genio de su patria a través de sus luchas, glorias y desgracias. (...) Galdós ha hecho más por el conocimiento de España por los españoles –por el pueblo español– que todos los historiadores juntos.
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    El equipaje del rey José es la primera novela de la segunda serie de los Episodios nacionales de Benito Pérez Galdós. Publicada en 1875, en ella, el escritor presenta a los personajes centrales de esta serie: Salvador Monsalud, su medio hermano Carlos Navarro (alias ‘Garrote’), Jenara Baraona y el «camaleónico» Juan Bragas de Pipaón, (elenco folletinesco que luego completarán Soledad y Benigno Cordero); a través de ellos se describe la raíz del enfrentamiento entre liberales y absolutistas que se había ido incubando durante la Guerra de Independencia y que a partir de entonces marcaría la historia de España.1?
    Este episodio se inicia en el año 1813, con la Guerra de la Independencia Española tocando a su fin. Una vez más se describe el comportamiento abusivo de las tropas de ocupación; el apasionamiento de los guerrilleros del Norte y de la población que los apoya, como germen del fanatismo absolutista durante el reinado del “rey Felón”. También se plantea el dilema moral en torno a los afrancesados, así como el legado liberal de estos.2?3?
    Galdós que había escrito su serie inicial de los Episodios en primera persona a través del protagonista Gabriel de Araceli,4? y consciente de las limitaciones de este recurso literario,5? pone en práctica en la segunda serie el modelo, más flexible, de la narración libre, ya fuera en tercera persona o dando la palabra a distintos narradores. Así, El equipaje del rey José se narra en tercera persona, desde los distintos puntos de vista de los personajes principales (que dan consistencia a la narración componiendo «el plano simbólico de los hechos históricos»),6? hasta las descripciones históricas recopiladas por el autor. El protagonista principal, Salvador Monsalud,7? es un joven que para salir de la pobreza ha entrado en la Guardia Jurada, y que con ella se desplazará por España en los estertores del conflicto bélico; periplo en el que se irá urdiendo la trama folletinesca (amorosa y de sangre),a?8? que se desarrolla a lo largo de toda la serie. De esa trama emergerán una y otra vez las observaciones del escritor, que en esta segunda serie –contagiándose de la desesperanza de los años de reinado de Fernando VII, en opinión de los críticos–,6? han sustituido el calor del heroísmo muchas veces épico-literario por una amarga mirada pesimista.9?
    ...de un grupo de holgazanes que sostenía la esquina de la Cava-Baja salieron voces de a ese, a ese, y luego un murmullo de risas insolentes. Monsalud se paró en medio de la calle, y volviéndose a los del grupo les miró cara a cara, esperando que alguno pasase de las palabras a las obras. En el mismo instante, varias pelotas de lodo, arrojadas por los chiquillos, se aplastaron en su pecho, salpicándole la cara. El populacho es algunas veces sublime, no puede negarse. Tiene horas de heroísmo, en virtud de extraordinaria y súbita inspiración que de lo alto recibe; pero fuera de estas horas, muy raras en la historia, el populacho es bajo, soez, envidioso, cruel y sobre todo cobarde. Todos los vencidos sufren más o menos la cólera de esta deidad harapienta que por lo común no sale de sus madrigueras sino cuando el tirano ha caído. Si no le supo exterminar con su iniciativa y su fuerza, casi siempre se da el gustazo de rociarle con su fango; y a todas las instituciones o personas que caen por el esfuerzo de campeones de otra esfera más alta, el populacho les pone su ignominioso sello de inmundicia. La libertad y las caenas, a quienes alternativamente aduló, han visto sobre sí en el momento terrible a la furia inmunda que les escupía. Como la hiena, es intrépida con los muertos.
    Capítulo IV, Galdós (1875)
    Gran parte del episodio está dedicado al juego de estrategias y pasajes bélicos de la batalla de Vitoria, que supuso el telón de la guerra de la Independencia española.
    2 hr 54 min
  • Episodios nacionales 10. La batalla de los Arapiles
    En este año 2020 se celebra el centenario de Benito Pérez Galdós (Las Palmas 1843 - Madrid 1920) novelista, dramaturgo, cronista y político español que está considerado uno de los más importantes autores en lengua española. Aquí nos unimos al homenaje y recuperamos las dos primeras series de sus episodios nacionales, maravillosamente teatralizadas en los años setenta. Unidos los audios y mejorado el sonido resulta, mayor si cabe, un auténtico placer su escucha...
    Los Episodios nacionales son una colección de cuarenta y seis novelas históricas escritas por Benito Pérez Galdós que fueron redactadas entre 1872 y 1912. Están divididas en cinco series y tratan la historia de España desde 1805 hasta 1880, aproximadamente. Sus argumentos insertan vivencias de personajes ficticios en la narración de los principales acontecimientos españoles del siglo xix, desde la guerra de la Independencia española (un capítulo que Galdós, aún niño, conoció a través de las narraciones de su padre, militar que había participado y combatido en ella), pasando por las guerras carlistas, hasta los años de la Restauración borbónica en España, periodo que el propio escritor vivió. En estas obras, Galdós perfeccionó un tipo único de ficción histórica que se basó en una investigación meticulosa utilizando memorias, artículos de periódicos antiguos y relatos de testigos presenciales. Las novelas resultantes son relatos vívidos, realistas y precisos de los acontecimientos históricos.
    Max Aub, en su Manual de la Historia de la Literatura Española, asume la obra galdosiana en estos términos: «Perdiérase todo el material histórico de esos años [siglo xix], salvándose la obra de Galdós, no importaría. Ahí está completa, viva, real la vida de la nación durante los cien años que abarcó la garra del autor. Existen, para siempre, sus centenares y centenares de personajes históricos e imaginados, tan ciertos los unos como los otros. (...) Solo los más grandes en el mundo, y sobran dedos para contarlos, consiguieron otro tanto. Y aun más: le dejaría en la gloria novelera de su tiempo mano a mano con Tolstoi, porque, además de dar vida a seres para siempre presentes, supieron sacar a la luz el genio de su patria a través de sus luchas, glorias y desgracias. (...) Galdós ha hecho más por el conocimiento de España por los españoles –por el pueblo español– que todos los historiadores juntos.
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    La batalla de los Arapiles es la décima y última novela de la primera serie de los Episodios Nacionales de Benito Pérez Galdós, publicada en 1875.1? El episodio relata la decisiva batalla de los Arapiles en el desenlace de la Guerra de la Independencia Española, y el final de la dominación francesa. También resuelve el autor con un final feliz la parte de la narración de las aventuras de Gabriel de Araceli a lo largo de la primera serie.2?
    La acción parte de la reunión del ejército aliado, formado por españoles, portugueses y británicos al mando de Lord Wellington, en las proximidades de Salamanca, plaza que todavía está en poder de los franceses. que los franceses han preparado antes de proceder al asalto. Gran parte del desarrollo, aun salpicado de episodios rocambolescos, está dedicado a la descripción de la batalla.3?4? En el aspecto literario de la recreación de personajes históricos que Galdós hizo a lo largo de los Episodios nacionales, cabría destacar el retrato que construye en torno a la personalidad de lord comandante inglés.5?
    Por fin, lord Wellington levantó los ojos del mapa y nos miró. Hice una amabilísima reverencia: entonces el inglés me miró más, observándome de pies a cabeza. (...) Era Wellesley bastante alto, de cabellos rubios y rostro encendido, aunque no por las causas a que el vulgo atribuye las inflamaciones epidérmicas de la gente inglesa. Ya se sabe que es proverbial en Inglaterra la afirmación de que el único grande hombre que no ha perdido jamás su dignidad después de los postres, es el vencedor de Tipoo Sayd y de Bonaparte. Representaba Wellington cuarenta y cinco años, y esta era su edad, la misma exactamente que Napoleón, pues ambos nacieron en 1769, el uno en mayo y el otro en agosto. El sol de la India y el de España habían alterado la blancura de su color sajón. Era la nariz, como antes he dicho, larga y un poco bermellonada; la frente, resguardada de los rayos del sol por el sombrero, conservaba su blancura y era hermosa y serena como la de una estatua griega, revelando un pensamiento sin agitación y sin fiebre, una imaginación encadenada y gran facultad de ponderación y cálculo. Adornaba su cabeza un mechón de pelo o tupé que no usaban ciertamente las estatuas griegas; pero que no caía mal, sirviendo de vértice a una mollera inglesa. Los grandes ojos azules del general miraban con frialdad, posándose vagamente sobre el objeto observado, y observaban sin aparente interés. Era la voz sonora, acompasada, medida, sin cambiar de tono, sin exacerbaciones ni acentos duros, y el conjunto de su modo de expresarse, reunidos el gesto, la voz y los ojos, producía grata impresión de respeto y cariño.
    Capítulo XI. Galdós (1875)
    2 hr 41 min
  • Episodios nacionales 9. Juan Martín el Empecinado
    En este año 2020 se celebra el centenario de Benito Pérez Galdós (Las Palmas 1843 - Madrid 1920) novelista, dramaturgo, cronista y político español que está considerado uno de los más importantes autores en lengua española. Aquí nos unimos al homenaje y recuperamos las dos primeras series de sus episodios nacionales, maravillosamente teatralizadas en los años setenta. Unidos los audios y mejorado el sonido resulta, mayor si cabe, un auténtico placer su escucha...
    Los Episodios nacionales son una colección de cuarenta y seis novelas históricas escritas por Benito Pérez Galdós que fueron redactadas entre 1872 y 1912. Están divididas en cinco series y tratan la historia de España desde 1805 hasta 1880, aproximadamente. Sus argumentos insertan vivencias de personajes ficticios en la narración de los principales acontecimientos españoles del siglo xix, desde la guerra de la Independencia española (un capítulo que Galdós, aún niño, conoció a través de las narraciones de su padre, militar que había participado y combatido en ella), pasando por las guerras carlistas, hasta los años de la Restauración borbónica en España, periodo que el propio escritor vivió. En estas obras, Galdós perfeccionó un tipo único de ficción histórica que se basó en una investigación meticulosa utilizando memorias, artículos de periódicos antiguos y relatos de testigos presenciales. Las novelas resultantes son relatos vívidos, realistas y precisos de los acontecimientos históricos.
    Max Aub, en su Manual de la Historia de la Literatura Española, asume la obra galdosiana en estos términos: «Perdiérase todo el material histórico de esos años [siglo xix], salvándose la obra de Galdós, no importaría. Ahí está completa, viva, real la vida de la nación durante los cien años que abarcó la garra del autor. Existen, para siempre, sus centenares y centenares de personajes históricos e imaginados, tan ciertos los unos como los otros. (...) Solo los más grandes en el mundo, y sobran dedos para contarlos, consiguieron otro tanto. Y aun más: le dejaría en la gloria novelera de su tiempo mano a mano con Tolstoi, porque, además de dar vida a seres para siempre presentes, supieron sacar a la luz el genio de su patria a través de sus luchas, glorias y desgracias. (...) Galdós ha hecho más por el conocimiento de España por los españoles –por el pueblo español– que todos los historiadores juntos.
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    Juan Martín el Empecinado es la novena novela de la primera serie de los Episodios Nacionales de Benito Pérez Galdós. Publicada en 1874, narra las peripecias de Gabriel de Araceli, oficial en el ejército regular y personaje principal en el hilo narrativo de la serie, durante la Guerra de la Independencia Española y sus vicisitudes con los guerrilleros comandados por Juan Martín el Empecinado y sus escaramuzas bélicas en forma de guerra de guerrillas, cuando esta estraregia militar tuvo su origen. La novela hace un singular retrato del líder guerrillero español,1? que el escritor dibuja en varias ocasiones, siendo quizá la más conocida aquella en la que Galdós analiza la tipología, tan española, del caudillo, poniendo estas palabras en boca de Gabriel de Araceli.
    Tres tipos ofrece el caudillaje en España, que son: el guerrillero, el contrabandista, el ladrón de caminos. El aspecto es el mismo: sólo el sentido moral les diferencia. Cualquiera de esos tipos puede ser uno de los otros dos sin que lo externo varíe, con tal que un grano de sentido moral (permítaseme la frase) caiga de más o de menos en la ampolleta de la conciencia. Las partidas que tan fácilmente se forman en España pueden ser el sumo bien o mal execrable. ¿Debemos celebrar esta especial aptitud de los españoles para consagrarse armados y oponer eficaz resistencia a los ejércitos regulares? ¿Los beneficios de un día son tales que puedan hacernos olvidar las calamidades de otro día? Esto no lo diré yo, y menos en este libro donde me propongo enaltecer las hazañas de un guerrillero insigne que siempre se condujo movido por nobles impulsos, y fue desinteresado, generoso, leal, y no tuvo parentela moral con facciosos, ni matuteros, ni rufianes, aunque sin quererlo, y con fin muy laudable, cual era el limpiar a España de franceses, enseñó a aquellos el oficio.
    Galdós (1874)
    2 hr 39 min

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