En este Viernes de Oración entramos en la presencia de Dios con un corazón agradecido, reconociendo que todo lo que somos y tenemos proviene de su mano. A partir del Salmo 100, esta oración nos invita a dar gracias por la obra de Cristo en la cruz, la salvación, la familia, la vida, la salud, el trabajo, la provisión y aun por la compañía de Dios durante las temporadas difíciles. Aprenda a reemplazar la queja por la alabanza, a reconocer al Señor como su Creador y Pastor, y a vivir con la certeza de que tenerlo a Él es poseer el mayor de todos los regalos. Permita que este tiempo renueve su corazón y le ayude a entrar por sus puertas con acción de gracias, declarando que Dios es bueno y que su misericordia permanece para siempre.