La misericordia no significa que Dios ignore el pecado, sino que, sin dejar de ser justo, decidió acercarse al ser humano y ofrecerle perdón por medio de Jesucristo. A partir del Salmo 123, el Salmo 130, Romanos 6 y otros pasajes de las Escrituras, este devocional explica la diferencia entre justicia, misericordia y gracia, y revela por qué ninguna persona puede presentarse delante de Dios confiando en sus propios méritos. Descubra la profundidad del amor fiel de Dios, que permanece comprometido con sus promesas aun frente a nuestra fragilidad, y aprenda a acercarse a Él no exigiendo una recompensa, sino clamando con humildad: “Señor, ten misericordia de mí”.