Toda la liturgia de la Palabra hoy nos lleva a cuestionarnos sobre, qué caminos seguimos, qué decisiones tomamos cada día, qué tan fuerte es nuestra confianza en Dios y qué tan obedientes somos a su voluntad. Y cuando las cosas no salen bien, cuando hay dificultades, problemas, pérdidas, como consecuencia de nuestras acciones, qué tan humildes somos para aceptar todo esto como aprendizaje, para crecer, para madurar, para ser mejores personas y mejores cristianos.