La Palabra de Dios en este día nos invita a evaluar nuestras motivaciones frente a nuestra práctica religiosa y vida de fe. Ésta no puede ser de apariencia, donde el templo sea más importante que el cumplimiento de la voluntad de Dios, ni la procedencia de Jesús más que su sabiduría; la nuestra, ha de ser una experiencia de profunda convicción en la Verdad del Evangelio, la única Verdad que nos hará libres.