Ser cristiano no es un derecho, es una opción. No se entiende a un católico o a un cristiano de cualquier denominación, abogando por cuestiones que van en contra de la moral y la dignidad humana. ¿Queremos ser cristiano? Dos cosas debemos hacer:
Una vez entendamos lo que nos pide la Palabra de Dios y veamos el sufrimiento de Jesús en la cruz, podremos decidir si queremos seguir a este Jesús muerto en la cruz por amor a nosotros, podremos decidir si queremos aceptar los mandatos bíblicos sin condiciones. Si así lo hacemos, podemos estar seguros que a pesar de las renuncias, a pesar del sufrimiento, a pesar de la cruz, seremos resucitados con Cristo, porque él mismo nos lo ha dicho hoy: “Si uno se pone de mi parte ante los hombres, yo también me pondré de su parte ante mi Padre del cielo”