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En este episodio conversamos con Andrés Baida, quien nos comparte cómo fue crecer en constante movimiento, criado por una madre soltera que se convirtió en su mayor pilar. Andrés nos relata cómo, a pesar de enfrentar dificultades económicas y mudanzas constantes a temprana edad, en su hogar nunca faltó el amor, enseñándole desde muy pequeño el valor de la gratitud y forjando en él una profunda admiración, empatía y respeto hacia las mujeres.Reflexiona sobre cómo esta historia familiar y las responsabilidades que asumió desde muy joven moldearon su carácter, volviéndolo un hombre sumamente adaptable y leal, su camino le ha enseñado que el esfuerzo constante y creer en uno mismo rinden frutos.A lo largo de la plática, Andrés nos cuenta sobre su proceso de autoconocimiento y terapia, destacando la importancia de abandonar la mediocridad de la frase "así soy" para poder hacernos responsables de nuestras acciones y evolucionar. Nos invita a cambiar la palabra "competir" por "exigirse" a uno mismo, y reflexiona sobre la inmensa paz que trae el aprender a soltar los resultados que no podemos controlar.También, Andrés nos cuenta uno de los momentos más duros de su vida: la pérdida de su perro Bruno, un duelo que lo llevó a encapsular sus emociones y construir una coraza protectora durante más de una década. Hoy, trabaja conscientemente en sanar a ese joven interior, permitiéndose sentir plenamente, abrazando su sensibilidad y perdiendo el miedo a ser vulnerable.Con gran honestidad, aborda la importancia de la responsabilidad afectiva, el saber poner límites sanos y su convicción de que el amor requiere una visión de vida compartida para poder construir en equipo. Todo esto guiado por un poderoso mantra que aplica todos los días: dejar de buscar desesperadamente para comenzar a atraer.Este episodio es una oportunidad para conocer al hombre detrás de los personajes, a la persona detrás del actor.
Gracias por escuchar!!
En este episodio conversamos con Ludwika Paleta, una de las actrices más queridas de México, quien, a pesar de haber nacido en Polonia, se ha ganado el corazón de millones de personas a través de su historia y su autenticidad. Ludwika nos comparte el contexto de la migración de sus padres a México cuando ella tenía apenas dos años, y cómo crecer en una familia migrante, que enfrentó retos económicos pero nunca permitió que faltara amor, techo ni alimento, le enseñó desde muy pequeña el valor del esfuerzo, la gratitud y la resiliencia.Reflexiona sobre cómo esta historia familiar moldeó su carácter y su forma de ver el mundo, entendiendo que las oportunidades no son algo garantizado, sino algo que se construye con trabajo, disciplina y constancia. Desde muy joven comenzó su camino en el mundo de la actuación, una profesión que no solo le dio reconocimiento, sino que también la llevó a un profundo proceso de autoconocimiento.A lo largo de su carrera, Ludwika descubrió su espiritualidad y la importancia de mirar hacia adentro, de cuestionarse, de entender que no tenemos el control absoluto sobre la vida y que el verdadero trabajo está en conocernos, aceptarnos y evolucionar constantemente. En una época marcada por la inmediatez y el consumo excesivo de contenido, nos invita a reflexionar sobre aquello con lo que llenamos nuestra mente y el valor real de las cosas que elegimos consumir y crear.También nos abre su corazón al hablar sobre sus dos experiencias con la maternidad, la primera a los 20 años, en una etapa donde aún tenía el deseo de descubrir el mundo y construir su identidad, y la segunda a los 37 años, desde un lugar más consciente, presente y maduro. Nos comparte cómo ambas experiencias le enseñaron diferentes formas de amar, de crecer y de entender la vida.Con honestidad y profundidad, Ludwika nos habla de la importancia de dejar de vivir desde la aprobación externa y comenzar a tomar decisiones pensando en la persona que seremos en el futuro. Nos invita a imaginar a nuestro yo de 90 años y preguntarnos si estamos construyendo una vida que nos haga sentir orgullosos, en paz y plenos.
Gracias por escuchar!!
En este episodio conversamos con Patricio Ochoa, creador de contenido y médico, quien nos comparte su historia de vida y la forma en la que la curiosidad, la creatividad y una familia muy presente marcaron su desarrollo desde pequeño. Pato creció en un entorno que lo impulsó a hacerse preguntas, explorar el mundo y formar criterio propio, entendiendo desde temprana edad la importancia de aprender y crecer de manera integral.Durante la conversación, nos cuenta cómo estudiar la preparatoria en Estados Unidos cambió su perspectiva por completo. Ahí aprendió el valor de la disciplina, la constancia y de tener objetivos grandes que van mucho más allá de la fiesta o la inmediatez, una experiencia que lo ayudó a construir una mentalidad enfocada en el largo plazo.Más adelante, Pato decidió estudiar Medicina, una de las decisiones que más lo han formado como ser humano. Nos habla de su paso por el internado, una etapa retadora que le enseñó resiliencia, fortaleza mental, estructura y la importancia de mantenerse firme incluso en los momentos más exigentes. Esta experiencia no solo lo marcó como profesional de la salud, sino también como persona.A lo largo del episodio, Patricio nos invita a reflexionar sobre la importancia de cuidar nuestro cuerpo, nuestra mente y nuestra alma, y nos impulsa a responsabilizarnos de nuestra salud a través de hábitos como leer, hacer ejercicio, cultivar el arte y aprender a ponernos a nosotros mismos como prioridad. Desde su mirada médica, nos explica la complejidad de la época en la que vivimos y cómo los estímulos constantes, el estrés y el ritmo acelerado afectan directamente nuestra neurología, rendimiento y bienestar emocional.Pato hace énfasis en la relevancia de inculcar en los niños el arte y el deporte, no solo como actividades recreativas, sino como pilares fundamentales para el desarrollo emocional, cognitivo y físico. Esta conversación es profundamente enriquecedora, ya que combina experiencia personal y conocimiento científico para ayudarnos a entender muchos de los retos que enfrentamos hoy como sociedad.
00:00 – 03:18 Introducción03:18 – 12:48 El efecto neurológico de la dopamina por las pantallas12:48 – 24:26 La diferencia entre placer sano y vicio24:26 – 37:11 Cómo salir de la zona de confort37:11 – 42:26 La importancia del entorno que nos rodea42:26 – 56:35 Infancia creativa, deportiva y construcción de resiliencia56:35 – 01:05:59 ¿Qué replicarías de tu crianza con tus hijos?01:05:59 – 01:15:24 Cómo salir de un vicio01:15:24 – 01:30:24 Cómo perjudica la pornografía a nivel neurológico01:30:24 – 01:43:10 La meditación y el control emocional01:43:10 – 01:49:41 Sanar la sexualidad: poner límites y amarte01:49:41 – 02:02:39 La preparatoria: límites en las relaciones y manejo emocional02:02:39 – 02:12:14 Las carencias internas y el cuestionamiento personal02:12:14 – 02:30:35 El estilo de vida de un doctor02:30:35 – 02:37:59 Conexiones importantes a largo plazo02:37:59 – 02:41:46 El mejor consejo que le han dado02:41:46 – 02:44:00 Carta de la abuela de Pato y despedida
En este episodio entrevistamos a Román de Castro, artista mexicano que nos comparte su historia de vida y su visión sobre la creatividad, el arte y la libertad de explorarnos sin miedo a fallar.
Román nació de padres muy jóvenes —su mamá tenía apenas 17 años— y creció en un entorno profundamente artístico. Desde pequeño tuvo algo que hoy no todos pueden darse: libertad para probar, equivocarse y descubrir quién era, lo que le enseñó confianza, curiosidad y la certeza de que intentar cosas nuevas nunca es un error.
Durante la conversación, Román reflexiona sobre cómo en la vida adulta muchas personas pierden el contacto con su creatividad. Nos habla de cómo todos somos creativos por naturaleza, pero el ritmo actual de la vida, la productividad constante y la falta de espacios para el aburrimiento han ido apagando esa parte esencial. Para él, aburrirse, imaginar y dejar que la mente divague es un lujo necesario para volver a conectar con lo que somos y con lo que queremos expresar.
También nos comparte su experiencia creciendo entre dos culturas: México y Brasil, ya que su madre es brasileña. Desde niño viajaba un par de veces al año para ver a su familia, aprendiendo a moverse entre mundos distintos y, sobre todo, a convivir con sentimientos como la nostalgia y el extrañar, emociones que hoy considera profundamente valiosas y que han marcado su sensibilidad artística.
Román nos cuenta cómo su camino en el arte comenzó sin expectativas ni ambición comercial: pintar era simplemente un hobby, una forma íntima de expresar lo que llevaba dentro. Fue gracias al impulso de sus amigos que decidió compartir su trabajo, y sin buscarlo, el mundo comenzó a conectar con su arte. Su crecimiento fue rápido y orgánico: de compartirlo de manera casual, pasó a exponer en galerías, vivir grandes momentos de reconocimiento y eventualmente llevar su obra a Europa y otros lugares del mundo.
Con mucha gratitud y humildad, Román deja claro que el arte no es elitista, ni depende de materiales caros, técnicas perfectas o validación externa. Para él, el arte vive dentro de todos y es una herramienta poderosa para expresarnos, sanar y entendernos mejor. Este episodio es una invitación a reconectar con nuestra creatividad, a permitirnos sentir, imaginar y recordar que crear también es una forma de estar vivos.
En este episodio hablamos con Anna Sarelly, una de las pioneras del mundo beauty en México, nos compartió su historia desde que comenzó en redes sociales a los 17 años haciendo videos de maquillaje por puro gusto, sin imaginar que ese pasatiempo se convertiría eventualmente en la marca que hoy tiene.
Nos contó cómo desde muy joven, tuvo que aprender a adaptarse al cambio tras vivir tres mudanzas importantes, experiencias que la formaron emocionalmente.
También hablamos de cómo empezó a crear contenido en Youtube, los frutos de su constancia empezaron a notarse: las marcas comenzaron a buscarla por sus videos, a enviarle productos y a abrirle las puertas a un futuro que en ese momento nadie entendía del todo.
Entre viajes y compromisos laborales, su rendimiento académico empezó a verse afectado hasta que tuvo que tomar una de las decisiones más difíciles y arriesgadas de su vida: dejar la universidad y apostar todo a para crear contenido.
Con trabajo, disciplina y visión, empezó a duplicar su contenido, y ese esfuerzo se reflejó en su crecimiento.
Después, Anna se aventuró a emprender con una marca de vinos, enfrentando por primera vez los retos reales de los negocios. Lamentablemente, una mala sociedad terminó en con problemas que dañó su imagen pública y la confianza de su comunidad.
En lugar de esconderse, dio la cara, devolvió el dinero y asumió la responsabilidad, aprendiendo una de las lecciones más duras de su vida.
Lejos de rendirse, esa experiencia la llevó a reencontrarse con el aprendizaje, conocer a su socio actual y volver a emprender con una visión mucho más clara.
Así nació su marca de bolsas y, posteriormente, su gran sueño: una marca de maquillaje, conectando con la pasión que la ha acompañado desde niña.
Este episodio es un testimonio de resiliencia, aprendizaje constante, valentía para tomar riesgos y la capacidad de volver a empezar, incluso cuando todo parece estar en tu contra.
En este episodio reunimos a Diego, Jacinto, José Ramones y Emilio para hacer un repaso honesto y emocional del año que está por terminar: los miedos que enfrentaron, los retos que asumieron, las rutinas que sostuvieron y las experiencias significativas que los marcaron como creadores y como personas.Cada uno comparte su camino: Jacinto nos platica sobre su mundo como músico, Emilio nos comparte su proceso con el proyecto “Diario de un Humano”, Diego habla de cómo enfrentó inseguridades profundas, y José Ramones reflexiona sobre la importancia de confiar en uno mismo y en la intuición.A través de sus respuestas descubrimos el detrás de cámaras: los miedos, las dudas, los esfuerzos constantes… pero también la vulnerabilidad, la autenticidad y la esperanza. Este episodio es un recordatorio de que detrás del contenido hay personas reales, con luchas reales y que cada paso, por pequeño que sea, cuenta.
En este episodio platicamos con Diego Klein, actor y artista que ha vivido una vida llena de giros inesperados, disciplina, valentía y decisiones que lo formaron desde muy pequeño. Diego nos comparte cómo, durante su infancia, siempre sintió que no encajaba en ningún espacio… excepto en los deportes. Ahí encontraba pertenencia, libertad y un refugio donde podía destacar. Se describe como un niño travieso, inquieto y muchas veces problemático, alguien que buscaba llamar la atención sin saber aún cómo canalizar esa energía creativa.A los 16 años su vida cambió radicalmente: por casualidad hizo un casting para integrar una banda musical… y quedó seleccionado como el quinto integrante de Magneto. De un día a otro se fue de gira, conoció los escenarios, la adrenalina del público y descubrió una pasión que jamás imaginó: estar frente a la gente contando historiasCuando la banda terminó, Diego siguió su intuición y decidió dedicarse por completo al arte. Se fue a Londres a estudiar inglés y posteriormente a Madrid para formarse como actor. En medio de esa búsqueda se convirtió en jugador profesional de póker a los 19 años, un mundo donde convivió con personas muy poderosas y famosas, experiencia que lo llevó a renunciar y enfocarse totalmente en lo que realmente amaba: la actuación.Pero uno de los momentos más fuertes de su vida llegó cuando, por pasar 12 días su visa en España, fue detenido como criminal y deportado a México. Le quitaron sus cosas, lo esposaron en plena calle y lo subieron a un avión sin permitirle arreglar absolutamente nada. Esa experiencia lo marcó profundamente… pero también lo fortaleció. Meses después logró obtener el perdón y regresar a Madrid para continuar con sus estudios.Desde entonces, Diego ha construido una carrera sólida en teatro, series, novelas y cine. Hoy nos habla con mucha honestidad sobre el costo emocional de interpretar personajes, cómo evitar perderse dentro de ellos, cómo regresar a sí mismo después de cada proyecto y el delicado equilibrio entre su vida personal, familiar y profesional.Redes: Diego Klein: Instagram/TikTok - @Diegokleinfranco Emilio Antun: Instagram/TikTok/Facebook: @Emilio Antun / @Diario1humano - YouTube: @EmilioAntunm
En este episodio platicamos con Melissa Robles, cantante del grupo Matisse, quien nos comparte una historia llena de talento, destino y valentía para creer en uno mismo, incluso cuando los sueños parecen demasiado grandes.Originaria de Mexicali, Melissa creció en una familia amorosa que siempre aplaudió su confianza, su energía y su amor por el escenario. Desde pequeña amaba cantar, ser el centro de los shows familiares y participar en todos los eventos escolares y karaokes que encontraba. La vergüenza nunca fue parte de su vocabulario: cantar era su manera de expresarse y de conectar con los demás.Durante su adolescencia, sin embargo, se alejó del canto. Su perfeccionismo la hizo creer que no lo hacía “lo suficientemente bien”, y fue entonces cuando encontró una nueva forma de expresarse: el baile. Esa pasión la llevó a abrir una pequeña academia de danza al salir de la universidad, convencida de que su camino estaría en enseñar y compartir arte de otra manera.Pero el destino tenía otros planes. Por diversión, comenzó a subir covers a YouTube, sin buscar fama ni reconocimiento, solo para reconectarse con su amor por la música. Hasta que un día, algo inesperado sucedió: Carlos Rivera compartió uno de sus videos y la invitó a cantar con él en un concierto.Lo que parecía un sueño aislado se transformó en una oportunidad única. Poco después, Sony Music la contactó para ofrecerle un contrato. Sin embargo, el miedo y la inseguridad la paralizaron: ella nunca había buscado ser cantante profesional y dudaba de su capacidad. Su familia y amigos le recordaron que las oportunidades así no llegan dos veces. Con el apoyo de sus padres, Melissa tomó una de las decisiones más valientes de su vida: arriesgarse.Se mudó, se lanzó de lleno al mundo de la música y así nació Matisse, uno de los grupos más importantes del pop en español. Hoy, Melissa nos recuerda que los sueños no siempre se buscan: a veces ellos nos encuentran, y solo hace falta creer en uno mismo para vivirlos.
En este episodio conversamos con Kapo, artista colombiano que nos demuestra que no rendirse siempre es el camino hacia los sueños. Su historia es un testimonio de esfuerzo, amor por sus raíces y la convicción de que la pasión, tarde o temprano, encuentra su destino.
Kapo creció en El Cabullal, Colombia, un lugar que muchos podrían ver como vulnerable, pero que él describe con orgullo como una zona bonita, familiar y muy unida. Su madre, cocinera de toda la vida, le enseñó el valor de hacer las cosas con amor, no por retribución; a darle valor a lo que se hace, no por lo económico, sino por su esencia y su alma.
Desde niño fue creativo, sociable y soñador. Siempre tuvo claro que quería ser cantante, sin importar el escenario: una esquina, una fiesta o un gran concierto. Kapo, fue criado en una gasolinera, experiencia que recuerda con cariño porque le enseñó a apreciar la humanidad en los encuentros fugaces y a valorar las conexiones que deja cada etapa de la vida.
Kapo nos habla sobre la importancia de estar presentes, de disfrutar las etapas, las personas y los momentos, entendiendo que, aunque los caminos cambien, los lazos verdaderos permanecen para siempre. En su adolescencia comenzó a grabar música desde casa y a compartirla en su comunidad. Con sus amigos jugaban a ser “manager”, “asistente” o “productor”, proyectando profesionalismo y soñando en grande, incluso cuando todo era juego e ilusión.
Después de dos años en Corinto cantando en pequeños eventos, se mudó a Bogotá con el apoyo de su madre, decidido a seguir su sueño sin estudiar una carrera tradicional. Cantó en discotecas y hasta en el TransMilenio junto a un amigo que siempre creyó en él y lo ayudó a salir adelante. Más tarde, se trasladó a Panamá, donde vivió momentos duros: frustración, soledad y dificultades económicas. Aun así, esa etapa le enseñó el valor de estar consigo mismo y lo formó emocionalmente.
Al regresar a Bogotá, decidió establecer un plan real para alcanzar sus metas. Se mudó a Medellín, donde finalmente fue firmado por una disquera. Poco después, tras el fin de una relación importante, escribió “OHNANA”, sin buscar fama ni dinero, solo con la necesidad de expresar lo que sentía. Esa canción, nacida desde la honestidad, se convirtió en el éxito que cambió su vida y su carrera.
Hoy, Kapo vive de lo que ama: la música. Su historia nos enseña que el éxito no llega por suerte, sino por constancia, autenticidad y la fe de nunca rendirse, incluso cuando todo parece en contra.
En este episodio conversamos con Yorghaki, un artista que nos comparte su historia de vida, su evolución personal y el camino que lo llevó a construir una carrera basada en la autenticidad y la pasión.Originario de Valencia, Venezuela, Yorghaki nos cuenta que desde pequeño sintió una fascinación por el arte en todas sus expresiones. Creció rodeado de creatividad, explorando la moda junto a sus hermanas, la pintura y, finalmente, descubriendo la música, que se convertiría en su gran amor. Aunque no sabía tocar ningún instrumento ni tenía formación musical, algo en su interior le decía que ese era su camino.Durante un intercambio en Canadá para aprender inglés, vivió con una familia filipina apasionada por la música. Allí, entre guitarras y melodías caseras, Yorghaki comprendió que quería dedicar su vida a crear canciones. Convenció a su familia de apoyarlo para estudiar música en la universidad, y así comenzó su formación profesional en Miami.Mientras estudiaba, se adentra en la industria, aprendió sobre producción, composición y los aspectos técnicos del arte sonoro. Poco antes de graduarse firmó con una disquera, cumpliendo lo que parecía ser el “gran sueño”. Sin embargo, pronto descubrió que el éxito también puede venir acompañado de presión, confusión y la pérdida de la esencia.Fue entonces cuando, aprovechando la boda de su hermana en Venezuela, se tomó tres meses de descanso. Ese viaje marcó un nuevo inicio: conoció a Alleh, su actual compañero artístico, y decidió dejar todo en Miami para apostar por crear música genuina, sin fórmulas, sin reglas, desde el corazón.Hoy, Yorghaki disfruta del éxito de haber encontrado su identidad musical y personal. En esta charla nos habla del trabajo constante detrás de los sueños, de la importancia de disfrutar el proceso y de atreverse a romper las reglas para crear las propias.
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