Las plataformas digitales son negocios en línea que facilitan las interacciones comerciales y de intercambio entre al menos dos grupos diferentes: el proveedor y el consumidor. Su presencia ha aumentado las posibilidades de elección de los consumidores al mejorar la eficiencia y la competitividad de la industria y pueden, a la vez, motivar la participación civil en la sociedad. La capacidad de prestación de servicios a través de la plataforma es un desafío en la regulación de los países donde, al ser intermediarias, se cuestionan puntos claves de la economía, como la competencia y los impuestos. Ejemplos de plataformas digitales son Google, Big, Safari, TripAdvisor, Yelp, Kelkoo, Twitter, YouTube, Dailymotion, Facebook, LinkedIn, Amazon, eBay, Alibaba, Allegro, Booking.com, Airbnb, Uber, BlaBlaCar, PayPal, Bitcoin, entre muchas otras. El debate ahora es cómo regular estas plataformas digitales en interés del consumidor, el ciudadano, la economía pública e, incluso, los valores públicos.