En este capítulo damos continuación a las heridas de infancia. Hablaremos sobre el abandono y la humillación, junto con sus respectivas máscaras, la manera en cómo se manifiestan en nuestro físico, nuestras actitudes, salud, gustos, etc. El hacernos conscientes de dichas situaciones puede ayudarnos a sanarlas, a ser más compasivos con los demás (entendiendo que no hay personas malas, solo gente que sufre) y ¿por qué no? también puede ser motivo de inspiración para alguna obra, cambio en nuestra vida o incluso un proyecto de amor propio. Espero lo disfruten tanto como yo.