Hace pocas horas, todo un pais conocía que su Fiscal Anticorrupción, un tal Manuel Moix, era dueño a partes iguales (25%) junto a sus tres hermanos, de Duchesse Financial Overseas, nada más y nada menos que una empresa pantalla en un Paraiso Fiscal, en Panamá. Una empresa pantalla familiar cuya directora era una testaferro panameña de 93 años llamada Aida May Biggs, y que lo era también de otras 17.000 sociedades más.
La utilidad de éstas empresas no es otra que la de facilitar la evasión, el fraude, la no tributación y/o ocultar y esconder quíénes son los verdaderos dueños de los activos que se hallan en la misma.
Ahora se comprende un poco mejor por qué dicho fiscal hizo todo lo posible para obstaculizar la investigación de la trama Lezo, para proteger a Ignacio González, a Esperanza Aguirre, y hasta incluso a los señalados por el uso de las tarjetas llamadas "Black". Y sobre todo, se comprende mucho mejor por qué meses atrás, Ignacio González, tal y como recogieron las grabaciones policiales a su teléfono en una de tantas conversaciones con Zaplana dijese :" A ver si podemos poner a Moix en Anticorrupción, es un tío serio.."
Con Antonio J. Mayor y de la mano de Álvaro Garcia Ortiz,
Fiscal en la plaza de Santiago de Compostela , presidente de la Unión de Fiscales Progresistas y una de las principales voces críticas contra el deterioro de Poder Judicial, vas a conocer la realidad de la Justicia en España. Y lo vas a hacer de la mano de un Fiscal y una persona coherente, reflexiva, honrada y cabal, que, junto a otros, todavía se halla convencido que merece la pena pelear por una Justicia Independiente y alejada del partido politico de turno, sin que ésta deba guardar favores o silencios que la conviertan en cómplice eficaz al servicio del delincuente o corrupto.
La politización, los amaños, el pago de favores y silencios, la persecución a quien denuncia y el amparo al delincuente, el clientelismo, las estructuras relacionales, o el nombramiento de jueces y fiscales al servicio de todo menos del interés público y la propia Justicia, otorga y permite la impunidad necesaria para que la corrupción campe a sus anchas y haya convertido la realidad en un repugnante vertedero de más abusos, más corrupción y más engaños.
Si la Justicia cae, caeremos todos con ella.
Bienvenidos a Doble Cara. Gracias por estar ahí.
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