Crítica (opinión personal) al manejo convencional de los pacientes con neumonía severa por SARS-Cov-2 en el Hospital Arzobispo Loayza (Lima, Perú) durante la primera (2020) y segunda ola (2021) de infección.
Primero hacia el poco uso de Tocilizumab, a pesar de las primeras evidencias científicas beneficiosas en algunos pacientes en el año 2020.
Así como, hacia el poco uso de enoxaparina a dosis terapéutica.
Incluso describo la metodología que usábamos: guiado con verificación de disminución en los controles de dímero D y de la mejoría clínica y de la necesidad de oxígeno.
Muchos pacientes con neumonía por Covid-19 empeoraban clínicamente luego de la fase inflamatoria. Ellos muy probablemente tenían trombosis pulmonar (muchos de ellos mejoraban con mayor dosis de enoxaparina, hasta de 80 mg cada 12 horas, independientemente del peso, sino guiado por los niveles muy altos de Dímero D), pues además no se podía realizar angioTEM por su mismo estado crítico. Y lamentablemente nunca se hizo necropsia por los riesgos potenciales para el personal de salud.
Así mismo, ante la falta de ventiladores mecánicos y cánulas de alto flujo, tuvimos también que usar flujos mayores de 15 litros por minuto (LPM) con la máscara de reservorio y flujos mayores de 6 LPM (hasta 15 LPM también en algunos pacientes) con la cánula binasal. Incluso haciendo uso del Doble sistema de aporte de oxígeno (Máscara de Reservorio en conjunto con cánula binasal)
Visita médica hospitalaria: 18 julio 2022 - 09:21 am