Ucrania estaba lista para avanzar en su inclusión hacia Europa, una política que al menos en Kiev era mayoritaria. Pero Vladimir Putin, el Presidente Ruso y principal socio comercial ucraniano, amenazó con sabotear el intercambio entre ambos países si sellaban ese tratado europeo. Yanúkovich, mandatario de Ucrania, cedió ante Putin y el pueblo kievita no se lo perdonó. Durante 93 días, lo que comenzó como una marcha estudiantil pacífica se convirtió en una revolución violenta y un movimiento pleno por los Derechos Civiles.