El liderazgo es a menudo solitario, disciplinado, y poco apreciado. En el Antiguo Testamento los líderes espirituales no recibieron una herencia en la tierra sino dependía de las ofrendas de la gente, así practicaron en la iglesia del Nuevo Testamento. Hay tremenda recompensa de participar en la obra de Dios como veremos aquí.