Con Dios no hay distinción de personas, es decir, cada uno tiene un valor igual. Para los humanos, tendemos de respetar mas la gente importante, rico o poderoso, y querer exaltar sus conversiones a Cristo. Sin embargo, la gente pobre, menos educados y poderosos son la gente que responden mas al evangelio. Un encuesta descubrió que 70% de los pastors en EEUU vinieron de la clase pobre. ¿Qué debe ser el valor que ponemos en las diferentes personas en nuestro ministerio?