Antes de cualquier acción importante, se tiene que preparar su mente por estar pensando en la importancia de su acción: Un soldado tiene que reconocer que su acción protege la nación, un atleta tiene que jugar sabiendo que su esfuerzo puede ser la diferencia entre el ganar o perder el partido, etc. El creyente tiene que tener la mentalidad del valor inmenso de servir a los propósitos de Cristo ya en su vida porque Él viene pronto con sus galardones eternos.