Hoy cerramos la XXII semana del Tiempo Ordinario. Durante estos días hemos recorrido un camino: hemos contemplado a Cristo crucificado, hemos pedido recibir la sabiduría del Espíritu, hemos aprendido que Dios hace crecer la obra de la Iglesia y hemos escuchado la invitación a ser servidores fieles y odres nuevos para el Evangelio.
La Palabra de hoy nos ofrece tres claves para recoger todo lo vivido:
Primero, todo lo que somos y tenemos lo hemos recibido de Dios.
Segundo, Jesús es el Señor que da sentido a la ley, al descanso y a toda nuestra vida.
Y tercero, la verdadera grandeza cristiana consiste en servir con humildad, incluso en medio de la incomprensión y el sufrimiento.